Editorial
Bucaramanga, Colombia
Miercoles, 26 de Marzo de 2008
Rafael Gutierrez Solano
De la información
Rafael Gutierrez Solano
20/03/2008

A través de ella se nos da aviso o notifica de algo; es un mecanismo de enlace que permite a los seres humanos enterarse de lo que ocurre en el medio en que viven. Desde siempre ha sido prioritario para el hombre conocer lo bueno o lo malo de la sociedad para tomar decisiones o implementar correctivos. Hombre avisado, hombre precavido. Por ello nos hemos dado Constituciones y leyes que desarrollan lo atinente a la información, con el fin de evitar sorpresas, y algo mejor aún, para constituir redes de apoyo en procura de la defensa de los valores e instituciones que nos identifican.

Nuestra Constitución Política en su artículo 20 consagra como derecho fundamental que “...se garantiza a toda persona la libertad... de informar y recibir información veraz e imparcial...”. Igualmente entre los deberes y obligaciones de la persona y el ciudadano (Art. 95 ibídem) están los de participar en la vida del país obrando conforme al principio de solidaridad social y apoyando a las autoridades democráticas legítimamente constituidas. Si no se obra de conformidad y se omite esta conducta, la persona puede estar incursa en un delito por no alertar a la comunidad, o convertirse en cómplice de un suceso lamentable.

El país no debe sorprenderse cuando su gobernante convoca a la ciudadanía para que apoye con información oportuna a las autoridades: lo hace con la Carta Magna en la mano. Esta colaboración se constituye hoy en una de las herramientas más eficaces para derrotar a los que buscan arrasar el Estado de Derecho. No debemos dejarle esa tarea a los demás. La locución latina Alter alterius auxilio eget nos enseña que “no hay hombre sin nombre”; la necesidad y conveniencia del mutuo apoyo.

Un mandatario puede tener un liderazgo indiscutible, gozar de una gran inteligencia y capacidad de trabajo, pero todo eso es insuficiente si los ciudadanos no lo respaldan en sus iniciativas o decisiones patrióticas. A los únicos que les favorece la falta de colaboración ciudadana es a los delincuentes. Siempre buscarán camuflarse entre la gente de bien, o amedrentar cobardemente a los indefensos. Derrotemos la indiferencia, seamos solidarios con los demás. Recordemos las palabras de Jesús en San Lucas IV, 38 “Date, et dabitur vobis”; “Dad y se os dará”.


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