Editorial
Bucaramanga, Colombia
Miercoles, 26 de Marzo de 2008
Ramón Ballesteros Prieto
La encrucijada demócrata
Ramón Ballesteros Prieto
24/03/2008

La elección presidencial estadounidense está de infarto. Hace dos semanas no había duda sobre la victoria Demócrata, por eso la atención se centraba sobre las primarias entre Barack Obama y Hillary Clinton por la candidatura de esa colectividad. Un negro o una mujer, eran las opciones para ocupar la Casa Blanca. Pero esa circunstancia cambió sustancialmente. Ahora, es al republicano John McCain a quien las circunstancias favorecen para ganar las elecciones de noviembre.

La elección del Presidente de los Estados Unidos se hace en forma indirecta. Los ciudadanos eligen en noviembre los delegados del colegio electoral y éstos, a su vez, son los que eligen al Presidente. En agosto, los Partidos Republicano y Demócrata, en sus convenciones nacionales, proclaman cada uno a su respectivo candidato presidencial, quien, además, durante el primer semestre del año, ha competido en una serie de elecciones primarias o internas de su Partido para ganar el mayor número de delegados de esa convención que, unidos a los que van por derecho propio, suman una mayoría estatutaria que le permite ser ungido como su candidato presidencial. Hoy, el Partido Republicano, ya tiene un ganador: John McCain. En cambio, en el Partido Demócrata, en el que se requiere un mínimo de 2.024 delegados para lograr la candidatura y al que le falta que once Estados, entre el tres de abril y el siete de junio, elija a sus delegados, no han podido definir su candidato, ni tienen claridad sobre quién podrá serlo, porque esa competencia es un cabeza a cabeza que hoy tiene a Barack Obama con 1.621 convencionistas y a Hillary Clinton con 1.479.

En el año 2000, el candidato demócrata, Al Gore, perdió la presidencia con el republicano George Bush, por causa del sistema electoral y del fraude en La Florida. En el 2004, los demócratas, con John Kerry, perdieron nuevamente contra George Bush, en esa ocasión por causa de la incertidumbre ciudadana: todos estaban convencidos de que Bush debía irse de la Casa Blanca, pero no estaban convencidos de que Kerry debía ser el que lo reemplazara. Ahora, cuando todo favorecía a los demócratas, Hillary Clinton, para no dejarse ganar de Obama lo ha desprestigiado y aunque le recortó distancia en las encuestas, terminó favoreciendo a McCain. Por primera vez, en la importante encuesta de Zogby, realizada el 13 y 14 de marzo, el republicano, que hasta febrero perdía con Obama 40% a 47%, le gana ahora 46% a 40%. Y a Hillary le sigue ganando con un 48% a 40%. Si los demócratas llegan a su convención sin haber definido candidato, la derrota posiblemente les estará servida.


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