Editorial
Bucaramanga, Colombia
Miercoles, 26 de Marzo de 2008
Christiane Leliévre
Estamos cerca del Lejano Oeste
Christiane Leliévre
13/03/2008

Los últimos eventos nacionales y locales, nos acercan cada vez más al Lejano Oeste americano de las películas. Un ejemplo es el publicitado apoyo a cazadores de recompensas, quienes se transforman en cazadores de cabezas, y se presentan -trofeo en mano- a buscar felicitaciones y reconocimiento y reclamar dinero por el crimen cometido. Se celebran condenas extrajuicio, haciendo fiesta al establecimiento arbitrario de la pena capital, cuando – vale recordarlo – la pena de muerte no está reconocida por la Constitución Colombiana, bitácora de la convivencia nacional.

¿Más del Lejano Oeste de película? Como el lobo feroz se pasa a la finca de al lado, el dueño traspasa límites e incursiona en el predio vecino para cazar a su lobo. El amo de la casa no vacila en meterse en rancho ajeno para acabar con la bestia y todo lo que la rodea. Una vez más, el jefe acomoda las reglas del juego a sus necesidades, espera aplausos, y los recibe del rebaño. Después de una agitada semana, las encuestas (que interrogan a una ínfima y poco representativa porción de población) presentan a Uribe como el triunfador, super presidente y super diplomático, quien rescató a la patria de las garras de su verdugo guerrillero a pesar de sus acólitos internacionales.

Fue una ardiente semana, sacudida por legítimas protestas de los vecinos de Colombia, reforzadas por diversas reacciones internacionales, entre críticas y amenazas, con el solo apoyo de nuestro presidente Bush. Luego, unos publicitados apretones de manos, múltiples fotos y declaraciones emocionales y contradictorias fueron artífices de la actual tranquilidad aparente. Volvemos a la “normalidad”. Y, ¿qué es normalidad en nuestra mal herida Colombia? ¿Que las vidas se pierdan, entregadas al mejor postor, sin el menor respeto por las normas establecidas en un Estado de Derecho? ¿Que los crímenes ya no lo sean? ¿Que la pena de muerte extrajudicial se promueva, acepte y recompense? Todo vuelve a la informalidad, la corrupción, la arbitrariedad y la confusión ética. ¿Cómo en estas condiciones, educar hijos/as en el conocimiento y respeto de las leyes? ¿Cómo conservar relaciones interpersonales, comerciales y profesionales éticamente correctas? Reflexionar antes de aplaudir…


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