Regional Sur
Bucaramanga, Colombia
Miercoles, 26 de Marzo de 2008
En el sector turístico
La temporada reveló muchas fortalezas, pero también serias debilidades
SANDRA AGUILERA B.
San Gil

Si bien por lo menos unos 10.000 turistas confluyeron durante la pasada Semana Santa en San Gil, la temporada alta puso de manifiesto no sólo las fortalezas de la oferta turística, sino muchas debilidades aún por superar.

La falta de infraestructura hotelera suficiente, así como de parqueaderos, se suma a la urgente optimización del servicio por parte de algunos operadores.

Según el secretario de Educación, Cultura y Turismo, Fernando Gómez Márquez, más que pensar en construir nuevos establecimientos de alojamiento, la solución para atender la gran afluencia de turistas sería ampliar los existentes y optimizar el servicio.

Asimismo, el funcionario considera que ante la falta de parqueaderos, no sólo en el Malecón sino en todo el casco urbano, habría que pensar en un eventual “pico y placa” que permita mejorar la movilidad.

De todas formas, Gómez Márquez aclaró que en el caso específico del malecón Cacique Guanentá, dicho problema fue solucionado gracias a la restricción ordenada por la Administración Municipal para el accionar de vehículos y balsas en ese lugar.

De todas manera, indicó, “fue evidente que aún persiste la venta de servicios de deportes extremos de manera flotante en el Malecón, quebrando no sólo los precios, sino dándole una mala impresión al turistas”.

Por lo anterior, el funcionario advirtió que en los próximos días se reunirá con lo operadores para llegar a un consenso en torno a la denominada taquilla única.

Las fortalezas

La llegada de por lo menos unas 10.000 personas a San Gil durante la pasada Semana Santa no deja duda de que el Municipio continúa siendo uno de los destinos más visitados del país.

De hecho, la oficina de Cultura y Turismo reportó el ingreso de 8.700 personas al Parque Natural El Gallineral y otras 3.000 al punto de información turística adecuado en la Casona del antiguo colegio San José de Guanentá.

A lo anterior se suma que la capacidad hotelera estuvo al 100%, tanto que muchos visitantes terminaron alojados en moteles y en casas de familia, que alquilaron sus habitaciones.

El auge de turistas igualmente le reportó mayores ingresos no sólo al comercio informal, sino a establecimientos, como restaurantes, cafeterías, panaderías, entidades financieras, entre otros.


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