
Los casi 800 espectadores que habían en las gradas del estadio Departamental ‘Alfonso López’, llegaron ilusionados con observar el despertar del Leopardo.
Pero al final de los 90 minutos de juego el panorama fue otro, rostros adustos en unos, en otros tristeza y preocupación, opacaron la alegría que existía al principio de la noche.
El equipo amarillo nunca se encontró en el terreno de juego, fue un equipo anodino, sin brújula y peor aún, sin alma.
Sólo algunos “chispacitos” de Cirillo, Caicedo y del juvenil José Castillo, llevaron alguna esperanza para los creyentes y estoicos hinchas que esperaban ansiosos por celebrar goles; los cuales nunca llegaron.
Por el contrario, el rival mostró buen fútbol y la firme intención por quedarse con los puntos desde el pitazo inicial.
Frank Pacheco, Rodrigo Saraz, Anuar Guerrero, Ferley Villamil y Leoncio Alegría se encargaron de divertirse con la esférica y de generar varias llegadas con peligro sobre el pórtico de Vargas.
Los dos goles en contra para el Bucaramanga son un buen premio, pues los visitantes si aceleran un poco más pasan de largo en la pizarra.
En la tribuna estuvo el nuevo estratega amarillo Víctor Emilio Luna y por el panorama, el técnico paisa debió haber quedado con un fuerte dolor de cabeza, pues lo que se viene no será nada fácil.
Falta esperar y el tiempo dirá si el cambio de estratega valió la pena, o si por el contrario todo fue en vano y nuevamente la ciudad bonita se quedará sin el Leopardo en la fase de cuadrangulares.