Editorial
Bucaramanga, Colombia
Jueves, 27 de Marzo de 2008
Luis Pinilla Pinilla
Más formación, menos legislación
Luis Pinilla Pinilla
27/03/2008

Desde cuando Santander enunció: “las armas os han dado la independencia las leyes os darán la libertad”, que de contera adornan la fachada principal del Palacio de Justicia, no del Palacio de las Leyes, nos bombardean con leyes y más leyes en tal forma que Jaime Bernal Cuéllar, siendo Procurador General, hablaba de “… inflación legislativa,… hay normas para todo… y reformas inmediatas a las reformas.” Y Alfonso Gómez Méndez, siendo Fiscal General, definía a Colombia como “un país esquizofrénico, donde la norma dice una cosa y la realidad nacional es otra bien distinta.”

Lo anterior a propósito del anunciado debate en el Senado de un proyecto de ley que busca prohibir los matrimonios de los menores, autorizado en la actualidad para mayores de 14 años. Entre las reacciones sobre el proyecto vale destacar la de un vocero de la Iglesia Católica que alerta sobre el aumento que esa ley llevaría de las uniones libres entre menores, ya de por sí bastante preocupantes; tal vez le faltó decir de las innumerables uniones casuales y/o esporádicas, después de una noche de rumba, o sin rumba, que muchas veces traen consecuencias permanentes con hijos no buscados y por consiguiente no deseados.

Y es que el asunto no es de leyes, entre otras razones porque la juventud cada vez se revela más contra la institucionalidad; el asunto es más profundo, más complejo que el trámite de una ley, de las cuales numerosos jóvenes se expresan: “las mujeres y las leyes se hicieron para violarlas”. El asunto es de formación que debiera empezar en el mismo seno del hogar, con la limitación grave que, por razones económicas, falta de interés, o la que sea, son innumerables los hijos que crecen sin la compañía de sus padres; y si esto es en el hogar, que no decir de la escuela, el colegio, la universidad, a cuyo alrededor pululan cantinas y burdeles.

A lo anterior se agrega el morbo permanente que difunden medios de comunicación, incluyendo internet, que “salvan” su responsabilidad con avisos inocuos “programación para adultos, los menores deben estar en compañía de un adulto responsable”. Valga como simple ejemplo, el mediodía ¿es horario infantil?, porque inexorablemente, si se quieren ver los noticieros, hay que soportar previamente escenas de sexo y violencia de las telenovelas de esa hora, porque escenas de sexo no son solamente las que se dan con personas desnudas en la cama, sino también las que incitan a llegar allá; y ahora los niños aprenden rápidamente, llegando en ocasiones a saber más que los adultos.

Y más normas: también hay una sentencia de la Corte Constitucional según la cual la unión libre no depende del tiempo sino de la declaración ante un Notario y en el Congreso está en trámite la “ley de mujeres”, para acabar los maltratos a las novias.


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