Necedades.- Creo que a quienes tenemos la oportunidad de contar con espacios para opinar en los medios, nos queda la duda acerca del alcance de nuestros comentarios, que nunca es del tiraje del medio que nos acoge. Sobre todo cuando se trata de campañas que pensamos debieran ser atendidas para corregir o por lo menos discutir algo. ¿Hasta qué punto educamos a funcionarios y ciudadanos propiciando nuevas actitudes, que en últimas es el objetivo? Sucede con el tema ecológico, el calentamiento global en particular, tan socorrido hoy por ser apremiante para la continuidad de la especie humana, aunque no faltará quién, presa del pesimismo viendo lo que se hace en Colombia, termine concluyendo que ya para lo que hay que ver con un solo ojo basta.
En este diario escriben columnistas autorizados, los ingenieros Jairo Puentes Bruges y Gustavo Galvis Hernández, que reiteran sobre el tema, denuncian y opinan, sin que los efectos de sus comentarios se vean atendidos con la misma celeridad con la cual corre el deterioro del planeta tierra. ¡Cuántas veces desde sus columnas y desde ésta, se llama la atención sobre monstruosidades ecológicas que se siguen cometiendo sin que nada pase! Hace pocos días un ciudadano pedía desde “Hágase Oír” la intervención de todo el mundo para evitar que tumbaran un hermoso sarrapio en la Cra. 27, como ya derribaron numerosos árboles para traer el “progreso” ¿Qué eco tuvo su llamado? Los dueños de comercios usan variadas artimañas para transformar, cementando zonas verdes en parqueaderos y lo peor, con permisos legales que se sabe cómo se consiguen.
El río Manco, aquí no más, sigue su proceso de deterioro recibiendo aguas negras de viviendas en sus riberas y de lavaderos de carros muy bien montados con y sin permiso oficial. El último árbol, un pomarroso de la vieja hacienda donde se levanta Cabellano, está muriendo en la Cra. 33 con 42 cuando debiera cuidarse como parte de la memoria. En la Mesa de Los Santos arrasaron unos 3.000 árboles sembrados a lado y lado de la vía al teleférico, sin reemplazar uno solo y sin contar los que se talan para nuevas parcelaciones que crecen, sin control serio, como arroz; el negocio lo justifica todo. Se multa por no llevar linterna en el carro, pero los buses-chimenea pasan orgullosos ¿Por qué debemos callarnos? No; cuando se trata de defender la vida, la necedad es virtud.
Catarsis: Esta columna reaparecerá el 15 de Abril.
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