Hace 5 años, el 23 de febrero de 2003, nos reunimos muchas personas en Bucaramanga para pedir a las Farc por la libertad de Ingrid Betancurt. Ese día, era el primer año del secuestro y teníamos la confianza de que nuestras acciones y las de muchos compatriotas en diferentes lugares del país, tuvieran efecto, y ella fuera liberada. Esa noche, colocamos mil velas con lámparas recicladas e iluminamos la Plaza Cívica Luis Carlos Galán, en un acto que entre plegarias, súplicas y exigencias estaba lleno de esperanza y de positivismo. Nunca pensábamos que Ingrid fuera a estar secuestrada por tantos años; no podíamos concebir que la miopía política de la guerrilla fuera tan absurda y abismal. Y han pasado dos, tres, cuatro y cinco años, y pasado mañana son seis años de secuestro, de privación de su libertad, de acallamiento, de encadenamiento. Seis años, dos mil ciento noventa días de dormir en la selva, entre el frío, la maleza, el hambre y el miedo de la guerra, en lo que se configura como una de las peores injusticias históricas que se han cometido en este país. Ingrid, luchadora contra la corrupción y la politiquería, es secuestrada y encadenada por una guerrilla que se cree la representante del pueblo, pero que concentra el rechazo de la mayoría de los y las colombianas. Hoy a seis años de su secuestro, con una prueba de supervivencia que más nos parece una prueba del dolor y el drama que ella padece, Ingrid está atormentada y sin fuerzas para luchar, para aguantar tantos horrores de la guerra, del hambre, del frío y la indiferencia socio política de este país. Y aquí, nosotros tratando de pensar qué hacer, en medio de una sensación de tristeza y desesperanza, porque los inconmovibles del gobierno, son como las posiciones inhumanas de las Farc, ausentes del sentido humanitario y de la sensibilidad que tenemos como seres humanos. Yo ya perdí las esperanzas con las Farc, pero quiero tener aún una pequeña ilusión en que el gobierno entienda que la mayoría de los colombianos esperamos que la vida de las personas secuestradas sea protegida.
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