Editorial
Bucaramanga, Colombia
Viernes, 28 de Marzo de 2008
Ramiro Blanco Suárez
Grímpolas
Ramiro Blanco Suárez
28/03/2008

Convocada la Convención de Ocaña, por el Congreso Nacional, para el 2 de marzo de 1828, dentro de acontecimientos políticos vehementes, en el gobierno del vicepresidente encargado, General Francisco de Paula Santander, apenas logró reunirse el 9 de abril siguiente, en el Templo de San Francisco, de la citada ciudad, estudiando credenciales, aceptando unas y desechando otras. Su principal función fue la de sustituir la Carta vigente, aprobada en Cúcuta en 1821, declarada intocable (?) durante 10 años. Sesenta Diputados se congregaron hace 180 años, en ambiente hostil contra Bolívar, quien ya había reasumido el Poder, instalando su mandato en Bucaramanga, aparente sitio de observación amenazante.

La Delegación se dividió en dos grandes bloques: el Santanderista, principalmente de neogranadinos, encabezados por el mismo General Francisco de Paula, asesorado por Francisco Soto y Vicente Azuero y el Boliviano por Castillo y Rada, así como por la delegación venezolana que a poco tiempo se fue debilitando. Enfrentados estaban los dos criterios fundamentales: el uno, la reforma de la Constitución de Cúcuta por un abierto régimen presidencial, con nombramiento de gobernadores y eliminación de facultades legislativas y el segundo por un sistema federalista, con libre Asamblea y separación de poderes. Los debates se iniciaron con un mensaje de Bolívar y con simultánea acción personal del General Santander. Establecida la mayoría del Santanderismo, los Bolivianos resolvieron retirarse cuando se negó una proposición de invitación al Mandatario quien, de inmediato regresó de Bucaramanga a Bogotá, asumiendo definitivamente la dictadura.

Fracasada la Convención sobrevino el también fracasado golpe de estado, con tiroteo en el propio palacio presidencial, apresamiento de los insurgentes llevados a un controvertido “Tribunal de Justicia” y la condena de algunos de los implicados, entre éstos el glorioso e inocente mariscal colombiano José Vicente Padilla, denominado el “Libertador de Venezuela”.

No es cierto que en la Convención se fundaran los dos partidos políticos tradicionales, el liberal y el conservador. Estos lo fueron cuando el documento titulado “La Razón de mi voto”, de don Exequiel Rojas y el “manifiesto ideológico” del señor Caro.


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