Editorial
Bucaramanga, Colombia
Viernes, 28 de Marzo de 2008
César González Muñoz
Reserva Federal en pie de guerra
César González Muñoz
26/03/2008

Los banqueros centrales tienen que manejar una mezcla de virtudes, experiencias, “espíritus animales” (diría JM Keynes), y los vicios propios de natura humana. Cuando los banqueros centrales andan aburridos, dedicados a sus lecturas y a sus cogitaciones, el mundo del capital y del trabajo tiende a estar más tranquilo. En situaciones turbulentas (de los indicadores financieros y cambiarios y de los índices de precios) es cuando esos personajes tienen que mostrar sus competencias y habilidades. Es cuando la cartilla y las doctrinas tienen que convivir con el pragmatismo, la flexibilidad conceptual, la capacidad de escuchar y argumentar y comunicar.

Uno se pregunta: ¿Estarán aburridos los miembros de la Junta del Banco de la República de Colombia? Quién sabe….

Quienes no son presa del tedio en estos días son los miembros de la Junta de la Reserva Federal de E.U., especialmente su principal ejecutivo, el señor Bernanke. La semana pasada, el banco central gringo dio muestras claras de que se la está jugando toda para impedir una crisis generalizada del sistema financiero, no sólo de E.U., sino a escala mundial. La Fed abandonó los ajustes marginales de sus instrumentos monetarios y entró en una escalada de intervenciones masivas cuya evolución es impredecible. Pasará tiempo antes de que reine el aburrimiento en la Reserva Federal.

El resultado final de las acciones de la Fed para tratar de calmar los mercados financieros es una gran expansión de la base monetaria y del crédito a determinadas instituciones. En algunos sectores de opinión experta se dice que el zafarrancho en que se ha metido la Fed resuelve la mecánica inmediata de la provisión de liquidez a bancos urgidos de financiar sus propios balances con dinero nuevo, pero erosiona la confianza de depositantes y acreedores de los intermediarios financieros, y estimula las expectativas de inflación.

Esta posición de la política monetaria estadounidense genera un fuerte aumento de la liquidez internacional, en momentos en que la mayoría de los bancos centrales en el mundo quisiera más bien cerrar la llave. Los costos de esta política se ponen en buena medida sobre los hombros del resto del mundo: En las economías con tasas de cambio flotantes, mediante la revaluación de sus divisas, con su impacto colateral en la demanda interna y el crecimiento económico. Y en las naciones que mantienen un sistema de paridades fijas (China y otros asiáticos especialmente), por la vía de obligarlas a acumular activos financieros denominados en dólares.


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