Editorial
Bucaramanga, Colombia
Viernes, 28 de Marzo de 2008
Jaime Calderón Herrera
Otra villanía
Jaime Calderón Herrera
25/03/2008

Todos los crímenes son repudiables, pero hay dos que superan cualquier perversidad y ellos son la desaparición y el secuestro. Ambos persisten como dagas que desgarran la moral de Colombia y el corazón de los colombianos.

Al finalizar la Semana Santa, delincuentes secuestraron al médico Jorge Lemus Lanziano, hombre sensible y de probada vocación de servicio. Quienes lo conocemos, sabemos de sus sentimientos familiares que lo llevaron a la adoración por su anciano padre, a quien precisamente visitaba. Es Jorge de aquellos médicos que buscan ejercer su profesión en un compromiso vital con sus enfermos, sin ambiciones mezquinas y por ello, se ha destacado por su dedicación al estudio y al análisis cuidadoso de sus pacientes, sin despreocuparse por los asuntos de sus colegas, a los que les ha dedicado muchas horas de esfuerzo. Su inteligencia y capacidad también las ha aplicado a la cultura y su ingenio le ha proporcionado la capacidad para componer melodías y letras excelsas en su folclor vallenato. Un hombre como Jorge Lemus merece el reconocimiento y la gratitud de sus compatriotas y nunca, nunca, el secuestro.

Hemos llegado a tal grado de degradación, que unos extraviados persisten en tan perversas acciones y otros en salidas extremas. La sociedad se confunde bombardeada por las consignas, los anuncios de victoria, los falsos y los verdaderos positivos, las mentiras convenientes y las verdades ocultas y como las olas humanas de los estadios, van de un lado hacia otro, a la voz de los medios de comunicación.

El sentimiento de solidaridad hacia los secuestrados, expresado en multitudinarias marchas y que venció al silencio y al olvido de muchos años, deviene en reciente metamorfosis hacia la indolencia, o peor, hacia una velada aceptación de su sacrificio, ante la falacia de “no poner en peligro la vida de millones de colombianos para salvar a unos pocos”.

No podemos permitir el sacrificio de los secuestrados. Los delincuentes deben liberarlos y los colombianos debemos continuar exigiendo el fin de la villanía.


Derechos Reservados © 2006 Bucaramanga - Colombia. Prohibida su reproducción total o parcial, sin autorización escrita de su titular