Judicial
Bucaramanga, Colombia
Viernes, 28 de Marzo de 2008
Autoridades siguen la pista de los asesinos
Así fue el atraco donde asesinaron a padre e hijo, en Zapamanga
JULIO CÉSAR ALVARADO

Quince horas después de que dos delincuentes asesinaran a sangre fría a Jorge Villamizar Martínez, de 37 años, y a su padre Jorge Humberto Villamizar, de 65, en un intento de atraco, la noche del pasado miércoles en el barrio Zapamanga de Floridablanca, la familia Villamizar recordó cómo los delincuentes acabaron con la vida de dos de sus seres queridos.

Según el relato, a las 7:00 de la noche Jorge Villamizar Martínez se encontraba sentado en la sala de la casa de sus padres, ubicada en la calle 109 No 43-02, del barrio Zapamanga, atendiendo un alquiler de video-juegos de su propiedad, mientras su padre salió a la tienda.

“Mi papá se fue a comprar una bolsa de maíz. Cuando llegó se le acercaron dos muchachos que le dijeron que iban a jugar en las máquinas. Él les abrió la puerta y cerró con llave. Ya adentro, empezaron a disparar”, aseguró un familiar de las víctimas.

Una de las hipótesis que manejan por ahora los investigadores que llevan el caso, es que ante el atraco, padre e hijo intentaron defenderse, razón por la cual los delincuentes les dispararon de forma indiscriminada.

Mientras en la sala de la vivienda los dos delincuentes disparaban a quema ropa contra padre e hijo, en una de las habitaciones, Ruth Martínez de Villamizar, de 58 años, esposa y madre de las víctimas, salió alertada por el ruido de los disparos.

Instantes de pánico

“Mi mamá estaba en la habitación mirando televisión, cuando escuchó los tiros. Ella salió y se encontró de frente con los dos asesinos. Mi papá y mi hermano ya estaban heridos en el piso, entonces mi mamá cogió un palo y le pegó a uno de los delincuentes. Ellos la amenazaron con un cuchillo y le decían que se callara. Viendo el de-sespero de ella, los tipos le pegaron un tiro en un pie”, aseguró la fuente.

La reja de la puerta principal de la vivienda estaba cerrada con llave. Ante la premura por huir del lugar, uno de los delincuentes intentó abrirla pero partió la llave. Entonces, en medio de los gritos de angustia de doña Ruth, los delincuentes buscaron salir por el segundo piso.

“Los tipos subieron, abrieron la ventana del segundo piso y saltaron. Siempre es una altura como de ocho metros, por eso creemos que tuvieron que sufrir alguna fractura. En medio del caos empezaron a llegar los vecinos y montaron a los heridos en dos taxis, pero cuando llegaron a la Clínica Ardila Lülle, estaban muertos”, dijo un familiar.

Cuatro horas después de los hechos, Ruth Martínez de Villamizar, de 58 años, fue llevada a un centro asistencial donde le extrajeron el proyectil que se le alojó en el tobillo izquierdo.

“De los nervios y la impresión, mi mamá no se había dado cuenta de que le habían propinado un disparo en el pie. Lo tenía inflamado y pensaba que era un golpe, pero cuando vimos la radiografía confirmamos que había sido un disparo”, relató un familiar.

Tras la pista de los asesinos

Ayer, el comandante (e) del departamento de Policía Santander, coronel Omar González Aguilar, aseguró que ya hay un equipo de investigadores de la Policía en busca de los asesinos. “Tenemos unos indicios que nos permiten avanzar en la investigación para lograr, en las próximas horas, capturar a estos sujetos. Hay unas descripciones físicas de los delincuentes, las cuales fueron entregadas por algunos testigos. Esperamos que con estas pruebas podamos judicializarlos”, dijo el alto oficial.

Según un testigo, los delincuentes tienen la cabeza rapada y están entre los 20 y 22 años de edad. Hoy, a las 10:00 de la mañana, la Alcaldía de Bucaramanga citó a las principales autoridades de la ciudad a un consejo de seguridad, para analizar los últimos hechos de violencia en la ciudad y el área metropolitana.

Los recuerdan con dolor

Jorge Villamizar Martínez, de 37 años, estaba casado y tenía dos hijos, de 13 y 17 años de edad, con quienes residía en el barrio Álvarez.

Desde hace dos años había montando el negocio de video-juegos donde los dos delincuentes le quitaron a la vida. Por varios años trabajó como mercaderista en distintos supermercados de la ciudad.

Su padre, Jorge Humberto Villamizar, tenía 65 años, y hacía cinco se había pensionado de una empresa panificadora de la región.

Durante casi toda su vida vivió en la calle 109 No 43-02, del barrio Zapamanga. Era padre de tres hijos, uno de los cuales, el mayor, murió junto a él, en el fallido intento de atraco en desarrollo del cual fueron asesinados.

Ayer, sus cuerpos fueron velados en la Funeraria San Pedro, y hoy a las 3:00 de la tarde serán sepultados en el cementerio Las Colinas.


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