
Siete personas murieron en los enfrentamientos que estallaron ayer en Beirut entre tropas del Ejército y simpatizantes de la oposición, después de un discurso del jefe de Hezbolá, Hassan Nasralá, que tildó de “declaración de guerra” recientes decisiones gubernamentales.
Entre los fallecidos hay al menos dos mujeres, informaron fuentes de la seguridad, que añadieron que hay otras 13 personas heridas.
Los combates se desataron en los barrios de Corniche Al Mazraa, Basta, Nuairi y Ras El Nabeh, en los que cohabitan sunitas, de la mayoría parlamentaria antisiria, y chiítas, en la oposición.
La razón
Las autoridades libanesas decidieron el pasado martes investigar una red de telecomunicaciones que habría sido instalada por el movimiento chiíta libanés y destituyeran al jefe de la seguridad del aeropuerto de Beirut, presentado como cercano a Hezbolá.
Esas decisiones fueron calificadas ayer como “declaración de guerra” por Nasaralá, quien en una videoconferencia transmitida en directo, advirtió que el no descartaba recurrir a las armas “para defender la resistencia” en el interior del país.
El dirigente de la mayoría parlamentaria antisiria de Líbano, el sunita Saad Hariri, llamó ayer a Nasralá a poner fin al “sitio” de Beirut.