Educación
Bucaramanga, Colombia
Del 04 al 11 de Mayo de 2008
Dosis de ciencia y tecnología hacen grandes a los chicos
Foto Educación
sergio emiro díaz santos

Teoría y práctica. Estos son los dos ingredientes básicos que deben existir en los procesos de enseñanza y aprendizaje que se gestan en las aulas de clase.

Así piensan profesionales y expertos en el tema, quienes consideran que sería ideal que todo estudiante pudiera conocer de manera directa cómo se aplican o evidencian en la vida real los contenidos teóricos que los maestros multiplican.

Las áreas de ciencia y tecnología son las que más requieren del fortalecimiento práctico pero, como dicen algunos, la ciencia y la tecnología han sido ‘la Cenicienta del paseo’ por varios factores.

Las razones se resumen así. La poca disponibilidad de recursos por las instituciones educativas; la falta de iniciativa de maestros y estudiantes para profundizar sobre el tema; la ausencia de variedad de sitios temáticos en la ciudad en los que pueda aprenderse pedagógicamente, y, finalmente, el desinterés para gestionar espacios pedagógicos y extracurriculares que se centren en el tema.

La tarea es trabajar fuertemente para que esas ‘piedras en el zapato’ no entorpezcan el aprendizaje de los estudiantes. Tampoco esperar a que los conocimientos de ciencia y tecnología les lleguen como un ‘brochazo’ cuando están a punto de graduarse como bachilleres.

El reto debe comenzar desde los grados de primaria.

¿Cómo aplicarlos? A esta pregunta respondieron los expertos consultados por Vanguardia Liberal.

Continuidad y practicidad

La enseñanza de la ciencia y la tecnología presenta muchas debilidades en las instituciones educativas, debido a que los maestros consideran que el espíritu tecnológico y científico se despierta en los estudiantes con la asignación de trabajos difíciles y avanzados.

Este es el pensamiento del ingeniero químico Manuel Rueda Rueda, quien señala que los niños y jóvenes no reciben una explicación suficiente de estos temas, lo que hace que estas asignaturas les generen temor al verlas como complicadas. Esto se debe a la falta de experiencia de los maestros.

“En los colegios se adaptan muchas ferias de la ciencia, pero mal orientadas. Los estudiantes exponen trabajos muy bonitos pero que ellos mismos no elaboran sino que se los hacen sus padres u otras personas”, afirma Manuel Rueda.

Las escuelas y colegios, incluso, someten a los niños a procedimientos que pueden resultar peligrosos. Por esto, lo mejor es comenzar con pequeños proyectos, no tan espectaculares, pero que estimulen el acercamiento con la ciencia y la tecnología.

El reto, de acuerdo con Manuel Rueda, puede comenzar con la toma de objetos y elementos caseros o que hacen parte de la vida cotidiana para analizarles su base física o química.

Por su parte, Lucy Garnica Mayorga, psicóloga y especialista en pedagogía y maestra de la Fundación Colegio UIS, señala que la enseñanza de la ciencia y la tecnología debe iniciar desde primaria, siempre estimulando a que los alumnos elaboren sus propios proyectos.

“A los pequeños les gustan mucho los experimentos en laboratorios, la siembra de plantas o talleres de cocina. De igual manera, a partir de esta motivación pueden propiciarse pequeños trabajos pero que a la vez son interesantes, como la creación de un álbum con hojas de plantas para que ellos las palpen y las identifiquen”, afirma Lucy Garnica Mayorga.

Puede motivarse la creación de proyectos en los que se expongan aspectos propios del ser humano, como el aparato digestivo, nervioso y circulatorio. Crear una huerta para la siembra de semillas, explicarles los cuidados que requiere un ser vivo, la importancia del sol y la lluvia para determinadas plantas.

La idea es que se incentiven proyectos de aula en los cuales los estudiantes se sientan los protagonistas de la clase, para que se fortalezcan sus intereses.

“El principal obstáculo que ha tenido las clases de ciencia y tecnología en los colegios es la falta de constancia por parte de los maestros, pues los resultados de los proyectos no se dan a corto plazo sino a largo plazo”, afirma la maestra de la Fundación Colegio UIS. El reto del maestro está en ser creativo, constante y que le dé continuidad a los proyectos de los estudiantes, de año a año. La falta de constancia no debe truncar los procesos, agrega.

“Desde el principio de año darles a los niños ideas de lo que puede ser el proyecto que ellos van a realizar en el transcurso de su grado de escolaridad. Los temas de ciencias que estén relacionados con animales y naturaleza son de interés para los menores”.

Una buena propuesta, agrega Lucy Garnica, es realizar ferias de la ciencia con proyectos sencillos que ellos mismos hagan. Catalogar estas iniciativas de química o física sería muy positivo, ya que esto permitirá que cuando los estudiantes lleguen a bachillerato no vean estas asignaturas como algo raro, sino como algo que ya conocen, concluye la maestra.

Las debilidades deben ser oportunidades

Un buen propósito, por parte del maestro sería lograr que los estudiantes se enamoraran de la ciencia y tecnología, aprovechando las condiciones naturales del niño que son las de aprender, experimentar, curiosear y asombrarse.

Para esto, es importante que los encargados de la enseñanza se esmeren por conocer las inquietudes, gustos y dificultades de los pequeños. Así, tendrán más claro cómo utilizar la tecnología y la ciencia en el aula.

De esta manera lo explica el maestro e investigador de la escuela de educación de la Universidad Industrial de Santander, UIS, César Augusto Roa, quien señala que la ausencia de equipos o instrumentos de trabajo en las instituciones educativas no son excusa para no llevar a cabo los procesos.

“Un maestro recursivo hace de un ‘no recurso’ un ‘recurso’ o de ‘un recurso’ una ‘excelente mediación’. Para quienes no son recursivos las buenas herramientas son limitaciones porque no saben cómo utilizarlas”.

En la medida que el estudiante aprovecha la ciencia y la tecnología para comunicar, desde todos sus sentidos, la relación pedagógica y comunicativa será más efectiva. El maestro debe ser un educador que tenga clara su finalidad educadora para que pueda despertar la inquietud y las ganas de explorar.

“Las clases de ciencia y tecnología deben ser un apoyo a las demás áreas del conocimiento y viceversa, al igual que se apoye de las mediaciones tecnológicas”, concluye César Augusto Roa.

Los errores más frecuentes

César Augusto Roa, maestro e investigador de la escuela de educación de la Universidad Industrial de Santander, señala que los maestros no deben incurrir en:

1. Pensar que la tecnología, por sí misma, es la solución a los males.

2. Subestimar las posibilidades del uso de la tecnología.

3. Improvisar. ‘Rellenar’, por ejemplo, el tiempo de la clase con una película.

4. No hacer evaluaciones o procesos de seguimiento.

5. Hacer uso de mediaciones y lenguajes sin ajustarlos a los procesos de aprendizaje.

La tecnología ronda en la ciudad

Centro Halley UIS

Entidad sin ánimo de lucro, adscrita a la Escuela de Física de la Universidad Industrial de Santander, que busca que personas de todas las edades comprendan cómo la física, química, biología y matemáticas se hacen presentes en la vida cotidiana.

La comunidad educativa y público en general puede encontrar allí:

1. Curso de astronomía para niños y adultos.

2. Seminarios de ciencias aeroespaciales.

3. Astronomía y astrofísica computacional.

4. Asesorías sobre fenómenos astronómicos.

5. Asesorías en funcionamiento de equipos y elementos de observación.

6. Trabajo con grupos anexos conformados por estudiantes de colegios y universidades, que buscan entender los fenómenos de la naturaleza desde la astronomía.

Neomundo

Parque interactivo de ciencia y tecnología contiguo al estadio de atletismo La Flora. Este es un espacio que busca que niños, desde los cuatro años y jóvenes estén en contacto con los avances científicos y tecnológicos de manera recreativa.

Entre las alternativas que ofrece Neomundo están:

1. Salas de señales y energía.

2. Sala del ser humano y salud.

3. Aulas de integración tecnológica.

4. Centro de convenciones.

5. Sala de multimedia.

6. Planetario.

7. Pabellón del petróleo.

‘Cosmos’

Este parque astronómico se encuentra junto a la parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, ubicada en la carrera 17 No. 51 - 5, barrio San Miguel.

Estudiantes y público en general pueden participar de:

1. Simulador espacial.

2. Galería histórica y conceptual de la astronomía.

3. Simulador del sistema solar.

4. Telescopios pedagógicos y profesionales.

5. Espacios lúdicos.

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