
En un encuentro con periodistas, la oficial de asuntos humanitarios del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en Colombia, Saskia Loochkartt, explicó los motivos de la violencia sexual en el contexto del conflicto armado: "es una forma de decir aquí seguimos y seguimos ejerciendo control sobre la población".
Colombia vive desde casi 50 años un conflicto armado interno en el que participan las guerrillas de las FARC y el ELN, paramilitares y la fuerza pública, una dinámica que en muchas ocasiones genera el desplazamiento forzoso de la población civil.
Así, al menos el 50 % de las mujeres desplazadas han sido víctimas de la violencia sexual, pero solo el 10 % presentó su caso ante la justicia, de acuerdo al Observatorio Género Democracia y Derechos Humanos.
"Son temas tabú y complejos porque no es fácil para una mujer que ha sido violada hablar y denunciar en un contexto de conflicto armado, porque los riesgos de volver a ser víctima por venganza aumentan", indicó al respecto Loochkartt.
Pero la violación no es la única forma de violencia sexual ya que la ACNUR ha registrado casos de empalamiento, esterilizaciones forzadas y situaciones en que los actores armados obligan a las mujeres a correr desnudas por los caseríos para burlarse de ellas.
Y se han documentado casos en que las FARC controlan a las redes de prostitución local para satisfacer las necesidades de sus combatientes.
A juicio de Loochkartt, "los niveles de perversión que se alcanzan son realmente terribles".
Y alertó de que "lo que hace un actor del conflicto armado es un reflejo de lo que hace en casa".
En ese sentido, la oficial de la ACNUR aseveró que "el principal está en la casa", al tener en cuenta que el 80 % de las violaciones se producen en los hogares.

