Unos 425 miembros de una banda criminal compuesta en parte por exparamilitares, empezaron a entregarse este jueves a la justicia en Villavicencio, en el marco de un proceso de desmovilización.

Publicado por: AFP
"En estos momentos llegaron 36 personas procedentes del Vichada. Estamos esperando otros dos grupos con cerca de 82 personas", dijo a los periodistas Carmen González, directora nacional del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía.
Dentro de estos grupos se integraría Eberto López, alias 'Caracho', uno de los dos líderes de la autodenominada banda criminal Ejército Revolucionario Popular Antisubversivo de Colombia (Erpac).
La funcionaria habló a la salida de las instalaciones del centro recreativo Las Malocas, localizado en cercanías a Villavicencio, en donde las autoridades están recibiendo a los miembros del Erpac.
González explicó que se trata de "un sometimiento a la justicia" de los miembros de esta banda criminal al servicio del narcotráfico, lo que no implica ningún compromiso por parte del gobierno del presidente Juan Manuel Santos.
La directora del CTI también señaló que el viernes llegará a Villavicencio, capital del departamento de Meta, el resto de los miembros del Erpac, que ofrecieron entregarse a las autoridades y que operaban en el departamento del Guaviare.
De otra parte, indicó que en dos lugares que no precisó, los delincuentes entregaron a la Fiscalía 47 fusiles, 53.000 cartuchos de municiones y una ametralladora. Además, precisó que, entre los 425 miembros del grupo ilegal, cuatro son mujeres y se desconoce si hay algún menor de edad.
Entretanto, el coordinador de la Unidad de Bandas Criminales de la Fiscalía, Luis González, reveló que el proceso de desarme y sometimiento a la justicia de este grupo ilegal "inició hace un mes con el envío de una carta suscrita por los jefes de la organización, en la que manifestaron estas intenciones".
La llegada de los miembros del Erpac a Villavicencio atrajo también a familiares de personas desaparecidas en el sur y sureste del país, quienes consideran que algunos de sus parientes podrían estar en el grupo sometido a la justicia.
Como Hercilia Gallo, quien dijo a la AFP tener la esperanza de encontrar a su hijo. Según la mujer, su hijo de 18 años desapareció en noviembre de 2010 en la población de acacias (Meta).
"Mi corazón de madre me dice que lo puedo encontrar aquí", dijo Gallo, una de tantas mujeres congregada en los alrededores de Las Malocas.
El Erpac forma parte de una decena de bandas criminales activas en Colombia, compuestas en parte por ex paramilitares que no se acogieron al proceso de desmovilización negociada de las Auc llevado a cabo entre 2003 y 2006.
Estas bandas se dedican al narcotráfico, entre otros crímenes, y, de acuerdo con la policía, constituyen la mayor amenaza para el orden público en Colombia.
El investigador Ariel Ávila, de la Corporación Nuevo Arco Iris y especialista en el conflicto armado, indicó que la entrega de estos combatientes probablemente tiene que ver con la dominación de la zona de los Llanos orientales por otra organización delictiva, liderada por el narcotraficante Daniel Barrera, alias "El Loco Barrera".
Este grupo habría dejado sin protección a los miembros del Erpac tras la muerte de su máximo jefe, "alias Cuchillo", abatido por la policía en diciembre de 2010.
Según Ávila, el sometimiento del grupo corresponde a su marginación por "El Loco Barrera", aliado de otra poderosa banda criminal activa en Colombia, "Los Rastrojos".
"Se quedaron desprotegidos porque el Loco Barrera dejó de pagar la 'doble nómina' a miembros de la fuerza pública", que cerraban los ojos ante sus actividades, explicó el investigador, que realiza un estudio sobre las bandas criminales en esta región.
Este sería el primer acto de entrega de este tamaño desde las grandes desmovilizaciones de milicias paramilitares que se dieron en el marco de una negociación entre el gobierno de Álvaro Uribe y las Auc.
Las bandas como el Erpac y los Rastrojos se han expandido en los últimos tres años y actúan en al menos 360 de los 1.104 municipios colombianos. Cuentan con entre 8.200 y 14.500 integrantes, según la ONG Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz.













