Publicidad
Dom Ago 20 2017
21ºC
Actualizado 05:58 pm
Domingo 22 de Enero de 2012 - 04:58 PM

Cucuteña relata naufragio del Costa Concordia

“Fue terrible. La gente corría, gritaba, se lanzaba del piso cuarto, sin chalecos salvavidas. Todo era caos. Y sobre todo nadie se ponía al frente del proceso del naufragio. No hubo quien encauzara el procedimiento".
Afp/VANGUARDIA LIBERAL
Cucuteña relata naufragio del Costa Concordia
(Foto: Afp/VANGUARDIA LIBERAL)

Era las 9:40 de la noche cuando sentimos un profundo ruido y el barco empezó a inclinarse. Cuando el barco estaba totalmente inclinado nos tocó agarrarnos fuertemente de las paredes para no caernos al mar. Hacía mucho frío, pero pude, con mi esposo, ponerme el chaleco salvavidas y salir con vida”.

Eliana Pérez Prato es una abogada cucuteña, 47 años, que había abordado el crucero ‘Costa Concordia’ para celebrar con su esposo 25 años de matrimonio. Y es la primera vez que habla de la tragedia de hace diez días.

“El viaje fue extremadamente bello, celebraba los 25 años de matrimonio con mi esposo, todo era como un cuento de hadas pues el viaje en sí es maravilloso: noches de teatro, de baile, de canto, de buena comida y de buen vino.

Pasé días maravillosos. Abordé en el puerto de Savona, siete días de crucero. Hubo paradas en Francia, España e Italia. Era el viaje de sue-ños: cabina con balcón al mar.

El último día paramos en Civitavechia, un puerto de Roma. Habíamos comido en el primer turno a eso de las 8:00 de la noche. Fuimos al camarote y al teatro como a eso de las 9:00 de la noche. Estábamos en un espectáculo de magia, cuando a las 9.40 de la noche escuchamos un profundo ruido, vidrios rotos y, sobre todo, el barco empezó a inclinarse.

Mi esposo, que es italiano, y yo fuimos a la habitación, buscamos los botes salvavidas y esperamos la orden del capitán, tal y como nos hab-ían informado en las instrucciones dadas el primer día por la tripulación.

Busqué mi bolso, con mis documentos colombianos, mi cédula, tarjeta profesional ( pues soy abogada) y otros objetos personales, un abrigo y el chaleco salvavidas.

Esperamos en la habitación. Nos asomamos al balcón y vi el fondo del mar muy claro y como a 200 metros estaba San Giglio. El director del espectáculo, el señor Jairo, decía en italiano: tranquilos, tuvimos un problema eléctrico y estamos trabajando en eso.

Después escuchamos tango uno, tango dos, tango tres… El agua empezaba a mojar las alfombras del pasillo. Luego escuché en inglés: life-boat (botes salvavidas), y bajamos por las escaleras al piso cuarto, que era donde el día de embarco nos habían informado que era la salida de emergencia.

Era el caos. Todo era un desastre. La gente corría de un lado para otro, escuchaba mil lenguas, pero la tripulación y el equipó de abordo no se hizo sentir.

Llegamos con mucha dificultad al borde del barco donde estaban los botes. Nosotros hacíamos camino para que pasaran los niños, gritábamos: ¡children!,¡ragazo!, ¡bambino!, porque nadie de la tripulación asistió la emergencia. Inclusive había personas sin salvavidas.

Con dificultad llegamos a la puerta de salida para abordar el bote salvavidas. Habían transcurridos cerca de dos horas. Habían dos personas al frente del embarque: eran filipinos, hablaban en su lengua y nadie entendía....fue el horror....Los niños lloraban, las personas gritaban en diferentes lenguas....y sobre todo nadie daba información de nada, estábamos a la deriva, a nuestra suerte.

Después de dos horas logramos abordar el bote salvavidas por la pre-sión de todos, pero fue difícil soltarlo del barco porque el barco estaba extremadamente inclinado.

Mi esposo y varios señores que estaban en el bote, soltaron los remos y presionaron sobre la nave para soltar el barco. Mientras tanto las personas de adentro nos inclinábamos hacia un lado y hacia otro para poder nivelar la nave. Después de apartarla, soltaron la nave a una gran distancia del agua, soportando un gran golpe…Llegamos a la isla de San Giglio, en cinco minutos. Todo era caos y confusión, no había tripulación, no había nadie del barco que nos informara que estaba pa-sando nadie....

La temperatura era cerca a los tres grados. Había personas en pantalones cortos, ropa de baño, sin zapatos, en sandalias, con ropa de fies-ta........era todo un caos.

A las 4:00 de la mañana embarcamos en un ragueto (en una nave sin calefacción) y aguantamos frío cerca de una hora cuando llegamos a Santo Estéfano donde hizo presencia el Estado con todas su fuerza de policía, ejército, bomberos, médicos y demás a la que le estoy inmen-samente agradecida y nos dieron calor y sentimos la solidaridad del pueblo italiano.

A las 6.30 de la mañana embarcamos en un bus que nos llevó al puerto de Savona a donde llegamos a la 1:00 de la tarde y nos atendió personal del Costa Concordia, dándonos hotel y ropa, pues lo perdí todo en la nave que naufragó.

¿Qué pasó en el (barco) Costa Concordia?

La verdad no lo sé. Era una nave maravillosa. Pasé días de magia con los mejores espectáculos, pues he viajado y allí me sentí muy bien, excelente comida, buen vino...

El problema para mí no fue que el barco haya encallado. El problema es que no tuvimos ningún tipo de asistencia al momento de la tragedia. Tuvimos que movernos por nuestros propios medios, ayudarnos los unos a los otros, y buscar la forma de desembarcar.

Cuando llegamos a la isla de Giglio, nadie nos recibió. Los que estábamos mejor de salud, ayudamos a salir a los que no estaban en condiciones.

Había dos discapacitados que ayudamos a desembarcar.....

¿Dónde estaba la tripulación?

No sé.....sólo sé que cuando estábamos en el puente del barco tratando de embarcar vi a gran cantidad de camareros tomados de la nave, en medio de nosotros, tomando botes salvavidas, los cuales llegaron primero que nosotros los pasajeros a la isla.

Y el capitán nunca le escuché la voz en el momento del accidente, y sus oficiales y suboficiales sólo los vi en las cena de gala. Recuerdo que uno de los restaurantes se llamaba Club Concordia y al momento del accidente el capitán estaba tomando vino o champaña…no se, con una mona.....eso ya está comprobado..

Sin embargo, estoy inmensamente agradecida con la ayuda del cónsul de Colombia en Roma y la vicecónsul Ingrid Hartmann Paz, quien fue comisionada para atender a los compatriotas que zarpamos en el crucero Costa Concordia”.

Publicada por
Sin votos aún
Etiquetas:
Noticias relacionadas
Publicidad
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Comentarios
Agregar comentario
Comente con Facebook
Agregar comentario
Comente con Vanguardia
Comente con Facebook
Agregar comentario
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.
Publicidad
Publicidad
Publicidad