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Lunes 30 de Enero de 2012 - 08:15 AM

En Chocó no hay viviendas dignas, tampoco hay una sede para gobernar

El Gobernador no tiene una sede para despachar porque la que tenían está en reparación hace dos años. Entonces, ¿qué pueden esperar damnificados por el invierno y desplazados que aguardan una vivienda digna?
Archivo/VANGURDIA LIBERAL
En Chocó no hay viviendas dignas, tampoco hay una sede para gobernar
(Foto: Archivo/VANGURDIA LIBERAL)

Chocó tiene oro, agua, platino, biodiversidad, pero también tiene una pobreza que extraña,  ofende y asusta. ¿Cómo es posible que un departamento tan rico esté sumido en la miseria?

La pregunta se la hace el ciudadano común que no conoce la realidad de la región, el que vive en ella sin entenderla, pero también se la plantean los alcaldes locales, el gobernador Luis Gilberto Murillo y el gerente para la reconstrucción, Antonio Andrade.

No hay carreteras: las construidas están en malas condiciones. Los ríos que son las vías por excelencia, en invierno -cuando se crecen- pueden causar una tragedia porque las lanchas se voltean y sus pasajeros pueden morir, y en verano -cuando se secan- les hacen recordar la historia de sus antepasados que tenían que empujar las embarcaciones de los españoles para llegar a su destino.

"Es increíble que en poblaciones como Pie de Pató se siga viendo la misma imagen de la colonia: un hombre que se pone una silla en la espalda para cargar a una persona que necesita llegar. Cuando uno va de subida, pasa porque ve la montaña, pero cuando va de bajada lo que se ve es el abismo", cuenta Andrade (ver foto inferior).

SIN SEDE PARA GOBERNAR

Cuando se habla de Chocó se habla de pobreza pero también de corrupción y abandono y qué mejor símbolo del abandono que el edificio de la Gobernación que comenzó a ser reparado en 2010 y todavía está en obra negra.

Por eso, Murillo despacha en un edificio que tiene más cara de Alcaldía que de Gobernación. Su único sistema de seguridad es una reja en la puerta de su oficina y en las de sus colaboradores no solo la pintura se cae a pedazos sino que los paneles que sirven de divisiones amenazan con venirse encima si alguien se recuesta en ellos.

Según los asesores de la Gobernación, el Ministerio del Interior asignó 1.868 millones de pesos para la remodelación de la sede administrativa, obras que comenzaron en 2010.

Cuando arrancaron las obras, se dieron cuenta de que las columnas del tercer piso no tenían bases en el primero y también se averiaron algunas instalaciones eléctricas y del acueducto.

Estas obras adicionales -que pueden alcanzar los 800 millones de pesos- no estaban contempladas en el presupuesto original y, por lo tanto, debían ser asumidas por la Gobernación. Como no había plata por los embargos que tiene el ente administrativo, la obra está parada.

Algunos dicen que es mejor demoler el edificio y hacer otro nuevo, pero hay quienes aseguran que lo mejor es terminar la obra, así cueste unos 3.000 millones de pesos porque si no lo hacen "nos pueden imponer una multa y el Departamento quedaría vetado en los proyectos del Ministerio del Interior".

VIVIENDA DIGNA, OTRO SUEÑO

Pero si el Gobernador no tiene dónde despachar la gente no tiene dónde vivir. Cerca del 80 por ciento de la población no tiene casa o habita en viviendas deficientes.

Por ser casas de madera, hechas "con lo que sobra" fueron un blanco fácil en el invierno: 3.552 viviendas resultaron averiadas; el 50 por ciento de la población y el 90 por ciento del territorio resultaron afectados por la ola invernal. Un porcentaje que, según Andrade, supera lo que pasó en departamentos como Magdalena y Atlántico.

Se perdieron cerca de 45.000 millones de pesos en aves, cerdos y bovinos; en cosechas y piscicultura 52.204 millones de pesos.

La distancia entre cada población encarece los materiales de construcción y hace que las obras se hagan mucho más costosas. Por ejemplo: un bulto de cemento que vale en Quibdó 26.000 pesos en Pie de Pató puede costar 52.000.

El miércoles, la viceministra de Vivienda, Beatriz Uribe, participó en la junta de Findeter realizada en Quibdó y en ella se comprometió a respaldar la construcción de 20.000 viviendas en el departamento, de las cuales 10.000 serían en la capital.

Findeter brindará la asistencia técnica para evitar que se repita lo que sucedió en Quibdó donde por falta de agua potable de los 5.763 subsidios de vivienda de interés social para desplazados y víctimas del invierno, 5.000 están congelados porque los lotes en los que se iba a construir no tienen redes de acueducto.

Aunque Quibdó creció en las márgenes del Atrato, el acueducto solo llega al 33 por ciento de la población entre una y tres horas diarias. Otra de las paradojas de vivir en la tierra más rica y a la vez más pobre del país.

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