
Este año ya son nueve las elecciones atípicas que se han tenido que llevar a cabo en el país y pronto la Registraduría tendrá que convocar a una nueva elección de alcalde en el municipio de Florida, Valle. Entre las elecciones atípicas que se pueden destacar está la del alcalde de Cota, Cundinamarca; la de Yarumal, en Antioquia; de Santa Cruz, Nariño, y la elección atípica del alcalde de Bello, Antioquia, que se llevó a cabo en diciembre del año pasado, tras haber triunfado el voto en blanco en los comicios citados para octubre anterior.
Según el Registrador Nacional, Carlos Ariel Sánchez, “llama la atención que en los últimos 9 años se hayan celebrado 41 elecciones de este tipo por declaración de la nulidad de la elección por parte del Tribunales Administrativos, y que otras 33 obedezcan a destitución de mandatarios por parte de la Procuraduría. Así mismo, otros 3 mandatarios fueron removidos de sus cargos por parte del respectivo gobernador, o el Ministerio del Interior por pesar sobre ellos sentencia penal”.
Según datos de la Registraduría cada puesto de votación le cuesta al país un millón 500 mil pesos, es decir, que en las últimas elecciones atípicas del Valle donde se instalaron 6.626 mesas, se podría calcular que la elección tuvo un costo aproximado de 9 billones de pesos. “Si un candidato obtiene 100.000 votos y existe un promedio de alrededor de 200 votos por mesa, tenemos que para esos sufragios se requirió de 500 mesas. Esto, quiere decir que cada mesa costó 1’500.000 pesos. La conclusión tras ese análisis el que dicho candidato inhabilitado le costó al Estado aproximadamente 750 millones de pesos”, afirmó el Registrador Nacional.
“La regla general ha sido que el esfuerzo económico y humano de la Registraduría ha implicado no sólo trasladar personal al municipio o departamento en cuestión, producir el kit electoral y desarrollar los procesos de comunicaciones y transmisión de datos, sino que además la entidad ha asumido la incorporación de nuevas tecnologías en el proceso electoral”, afirmó Sánchez.
Para José Joaquín Plata, presidente del Consejo Nacional Electoral, el proceso para descubrir las inhabilidades de un candidato es riguroso pues una vez se cierran las inscripciones, lo primero que hace el Consejo Nacional Electoral es recibir de la Procuraduría un listado de los candidatos presuntamente inhabilitados. Aquellos que pasan ese filtro pueden ser denunciados por cualquier ciudadano o el mismo Consejo para que sea revocada la inscripción, siempre y cuando, exista plena prueba de la inhabilidad del candidato, aclara Plata.
Así mismo, el magistrado afirma que luego de ocurrida la elección y antes de la declaración de la misma si aparece un candidato manifiestamente inhabilitado, la organización electoral no le entrega la credencial. Si pasa ese filtro después de la elección queda habilitada la jurisdicción contenciosa para que el trámite de nulidad de la elección.
La abstención ha sido un factor que ha aumentado los costos de las elecciones pues todo el despliegue y el dinero invertidos por la Registraduría no se ven reflejados en la decisión de los ciudadanos. Para el caso de las elecciones en el Valle (1 de julio) la ausencia de votantes registró un 81.7%. Un caso similar se presentó en la escogencia del alcalde de Yarumal, Antioquia, donde se presentó una abstención de 59.39 %.
Con estas cifras vale la pena preguntarse qué pasa con el control de las autoridades, antes de que los candidatos se presenten. Es evidente que si la investigación sobre la hoja de vida de cada aspirante fuera rigurosa, las elecciones atípicas serían extraordinarias.
El presidente del CNE, José Joaquín Plata, afirma que “en el caso de la gobernación del Valle había un ciudadano que no estaba inhabilitado, no estaba condenado, no había sido suspendido y posteriormente aparece una nulidad que sobrevino. Es muy difícil prever circunstancias fortuitas, por eso es necesaria una plena prueba para que una persona no pueda participar en las elecciones”.
Por otro lado, el politólogo de la Universidad Nacional, Alejo Vargas, considera que no hay ningún sistema electoral blindado, “yo creo que no es peor, ni mejor el proceso que se da en toda la región, porque todos los sistemas electorales son vulnerables, se debe recordar en la elección de Bush fue cuestionada muy fuertemente. El sistema electoral perfecto no existe, el que pierde demanda siempre, lo que pasa es que las autoridades deben extremar controles y mecanismos preventivos pero eso no implica que puedan obtener procedimientos transparentes”.

