Colombia
Domingo 29 de julio de 2012 - 12:00 AM

Crisis de hacinamiento tiene dolientes adentro y fuera de las cárceles

Las cárceles en Colombia son bodegas de personas mal acomodadas.

Crisis de hacinamiento tiene dolientes adentro y fuera de las cárceles (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL )
Crisis de hacinamiento tiene dolientes adentro y fuera de las cárceles (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL )

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Publicado por: COLPRENSA

El hacinamiento llega al punto de que, por falta de espacio físico, los internos duermen en los techos, en los baños, en las escaleras, en los patios a sol y agua con cambuches de plástico. La situación no es nueva y ya hace parte del ‘paisaje’ de la mayoría de penales, pero estaría por tomar ribetes catastróficos.

La advertencia la viene haciendo por distintos medios Diego Arias, presidente del Sindicato Unitario de Trabajadores Penitenciarios, UTP, agremiación que agrupa la mayoría de sindicatos del Inpec, y con él coincide en buena medida un pronunciamiento de la Defensoría del Pueblo. Pero el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario, Inpec, por su parte, pese a que admite la problemática, muestra de qué manera está trabajando para solucionarla.


“Hay 110 mil internos en las 142 cárceles de todo el país, sin contar con los que están en prisión domiciliaria, que suman más de 100 mil internos, a los cuales también tenemos que prestarles el servicio de vigilancia”, comienza por decir Arias, y saca cuentas: “Estamos hablando de 200 reclusos por un guardián, cuando la normatividad establece que deben ser cinco internos por una unidad de guardia”.


Al respecto, el Inpec asegura que la tasa de sobrepoblación es de 45%, y confirma que de los 142 establecimientos de reclusión que administra, hay tres que tienen el mayor índice: Riohacha, con capacidad para 100 internos y hoy cuenta con 427 (hacinamiento: 327%); Bellavista, en Medellín, construida para 2.424, pero tiene 7.472 (hacinamiento: 208%), y La Modelo de Bogotá, cuya capacidad es de 2.907 internos, pero alberga a 7.839 (hacinamiento: 169.7%).


Las cuentas del Inpec también difieren de las del sindicato en cuanto a la relación del número de internos por guardián. El Instituto asegura tener 11.326 funcionarios del Cuerpo de Custodia y Vigilancia que trabajan en los 142 centros carcelarios del país, en donde hay 110.054 internos, entre sindicados y condenados. “Frente a esta situación, podemos decir que por cada funcionario uniformado hay 9.71 internos”, aseguró una fuente de la entidad.

Las posibles soluciones
Para mejorar las condiciones de vida de la población reclusa, la Dirección del Inpec asegura que está trabajando, por ejemplo, con la presentación del nuevo Código Penitenciario y Carcelario, en coordinación con el Ministerio de Justicia, que permitirá deshacinar los centros de reclusión. También dice que ha tramitado ante los jueces la libertad de 48.264 internos, y la ha obtenido para 29.089. Si se otorgan nuevas libertades, disminuirá la sobrepoblación.


La modelo de Bogotá, caso crítico
El presidente del Sindicato Unitario de Trabajadores Penitenciarios (UTP) pone como ejemplo de sus denuncias el caso de la cárcel Modelo de Bogotá, en donde, dice, hay 8.000 internos intramuros, pero solo 52 funcionarios del Cuerpo de Custodia y Vigilancia, que deben prestar todos los servicios a ese personal recluso.


“Y así está todo el país. La realidad de la escasez de personal es alarmante”, dice Arias. “Si miramos las remisiones en La Modelo, encontramos que diariamente salen 150 internos a diligencias de tipo administrativo, médico o judiciales, y la norma establece que deben ser dos unidades de guardia por cada interno”, explicó Diego Arias.


De otro lado, hace una advertencia que va del aspecto estructural al de seguridad: “La carga neta no soporta más de 5.000 o 6.000 internos. Y el día de visita son 8.000 internos más unos 8.000 visitantes. Estamos hablando de 16 mil personas… Si, de pronto, los internos llegan a hacer algún tipo de manifestación, esa cárcel se va a ir al piso”.


Según Arias, en las mismas condiciones se encuentran las cárceles de Bellavista, en Medellín; Vistahermosa, en Cali, y varios establecimientos más en el país, “porque son edificaciones vetustas que no fueron construidas con estándares para tener allí internos”.


Solo infraestructura no es solución
El debate sobre el hacinamiento también se centra en si la solución es construir nuevos penales o mejorar la infraestructura de los que ya existen para abrir más cupos. Otra arista del problema es la sobrecarga que la sobrepoblación provoca en las redes sanitarias para evacuar excretas y aguas negras, lo que repercute directamente en la salud de los internos.


Según el Inpec, para la vigencia 2012, esa entidad va a invertir casi 35 mil millones de pesos en el mantenimiento y mejoramiento de la infraestructura física de 71 establecimientos de primera y segunda generación. También anuncia el mantenimiento de infraestructura y de equipos en 10 penales de tercera generación, y la intervención en 11 cárceles de primera y segunda generación en plantas de tratamiento de agua residual (PTAR) y plantas de tratamiento de agua potable (PTAP).

La posición de la Defensoría del Pueblo
La Defensoría del Pueblo, en su documento ‘Seguimiento de los derechos humanos de las personas privadas de la libertad’ sostiene que “la población carcelaria durante los últimos 12 años se incrementó en 54.915 personas, mientras que en el mismo lapso los cupos aumentaron sólo en 42.009”. Y agrega, que el hacinamiento constante pone en grave riesgo el respeto efectivo de la dignidad humana y de los derechos humanos de las personas recluidas.


Además, anota que en la cifra total de esta población no se incluyen las personas recluidas en cárceles municipales y otros centros de reclusión transitoria (guarniciones militares, organismos de seguridad), y tampoco las personas que están en detención o prisión domiciliaria.

Publicado por: COLPRENSA

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