
Desde el gobierno de Belisario Betancur, que empezó en 1982, los acercamientos de paz se han resquebrajado cada tanto, han sido reiterativos, unos con mayor aliento, otros no.
Betancur, por ejemplo, tuvo acuerdos con las Farc, el Epl y el M-19. Con los primeros se firmaron Los acuerdos de la Uribe, conocidos como “Acuerdos de cese al fuego y tregua” que tuvieron lugar en 1984. Las partes se comprometieron a un cese del fuego y a buscar una salida política al conflicto, lo que terminó con la creación del partido Unión Patriótica (UP). En 1984 se logró el acuerdo de Corinto con el M-19, sin embargo, debido a atentados a diferentes voceros de esa guerrilla, llegó a su fin en 1985, lo que terminó en la toma al Palacio de Justicia.
Después vinieron negociaciones con el gobierno de Virgilio Barco, quien afrontó los asesinatos de miembros de la UP y quien logró la desmovilización del M-19 y el Epl. César Gaviria realizó en 1992 diálogos en Tlaxcala, México, con las Farc, el Eln y el Epl, negociaciones que no tuvieron éxito, aunque se logró en 1993 la desmovilización de la Corriente de Renovación Socialista del Eln, del Prt y del Quintín Lame. Igualmente, en 1994 Ernesto Samper buscó una salida política con las mismas guerrillas.
Luego vino la ya conocida zona desmilitarizada en El Caguán, que fue aprobada en el gobierno de Andrés Pastrana, donde empezaron los diálogos más esperanzadores con las Farc, que no resultaron en nada en 2002 debido a los reiterados ataques y tomas a cabeceras municipales por parte de la guerrilla.
Sin embargo, el expresidente Uribe logró un proceso de justicia transicional (Justicia y Paz) con las Auc.
Los anteriores diálogos, encuentros y desmovilizaciones han sucedido a la par que continúa la confrontación armada, que ya ajusta medio siglo. Todo este contexto es el aval que algunos analistas y protagonistas de procesos de paz, le dan ahora al presidente Juan Manuel Santos, en caso de que sea cierto que adelanta diálogos secretos con las Farc.
La voz de experto
Alejo Vargas
Politólogo, director Grupo de Investigación en seguridad Unal.
La función presidencial tiene la facultad constitucional y la autonomía para iniciar diálogos de paz con las guerrillas para buscar una salida pacífica al conflicto armado, porque la política de seguridad y defensa incluye el manejo de la confrontación militar, así como eventuales acercamientos para un proceso de paz.
En cuanto a un posibles encuentros en Cuba, que ojalá sean ciertos, sería una iniciativa legítima de este Gobierno hacerlo, al igual que lo han hecho casi todos los presidentes a lo largo de las últimas cuatro décadas. También es acertado que si en la actualidad se adelantan aproximaciones para un proceso de negociación del conflicto se realicen en la mayor reserva. Este es uno de las aprendizajes de los publicitados procesos anteriores de paz en el país, que desafortunadamente fracasaron por distintos motivos y circunstancias.
Esa confidencialidad permite que se mantenga la discreción, que no surjan falsas expectativas y al Presidente le facilita dar a conocer el proceso a la opinión pública en el momento que considere oportuno y cuando existan acuerdos concretos y avances reales para revelar.
Además, este tipo de diálogos en países del exterior es siempre lo más conveniente, porque no implican zonas de despeje o desmilitarizadas, ni suspensión de órdenes de captura que son las que generan mayores controversias para la gente en la actualidad.
Antecedentes de diálogos con las Farc
Los diálogos más recordados con las Farc se dieron en el gobierno de Andrés Pastrana, que el 14 de octubre de 1998, mediante la Resolución 85, decretó la zona de distensión con el fin de adelantar un proceso de paz y así terminar con el conflicto armado en el país. Esta zona tenía 42.000 kilómetros cuadrados libres de operaciones militares. Esta área comprendía los municipios de La Uribe, Mesetas, La Macarena y Vista Hermosa (Meta) y San Vicente del Caguán (Caquetá). Después de varios hechos hostiles, que tuvieron su cierre con el secuestro del senador Jorge Gechem Turbay, el Gobierno levantó la zona de distensión.
Iglesia Católica apoya un acercamiento de paz
El cardenal colombiano Pedro Rubiano aseguró que respalda un eventual diálogo de paz entre el Gobierno Nacional y las Farc.
Dijo que “ojalá se pudiera también hacer un acercamiento para que las Farc deje lo que está haciendo que es un daño grande que le hacen al país”. Además que, con mucho “respeto” y “prudencia”, la Iglesia Católica estaría dispuesta a colaborar.
Aún así, puntualizó Rubiano, “todo lo que se haga el Gobierno para que las Farc entienda que debe dejar el daño que le está haciendo al país es un trabajo que el Estado tienen que hacer para que ellos entiendan y se puedan reincorporar”.

