Colombia
Martes 28 de agosto de 2012 - 06:01 PM

Diálogos con Farc: Mucho ha cambiado desde el Caguán

Desde que el presidente Juan Manuel Santos le anunció al país oficialmente que su gobierno estaba adelantando contactos con las Farc para eventuales diálogos de paz, al imaginario colectivo regresaron las escenas del último proceso de paz con ese grupo guerrillero en el Caguán.

Diálogos con Farc: Mucho ha cambiado desde el Caguán (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)
Diálogos con Farc: Mucho ha cambiado desde el Caguán (Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: COLPRENSA

Las cámaras de televisión perseguían a los líderes guerrilleros, y a la inspección de Los Pozos, en San Vicente del Caguán, llegaron todo tipo de personajes, entre ellos, banqueros internacionales, después de pedir audiencia con la comandancia guerrillera. Todos, atraídos porque el mito fundacional de la organización insurgente estaba con vida, y despachando.

El hecho de que viviera Manuel Marulanda Vélez, alias ‘Tirofijo’, no solo producía ese efecto mediático. Eso, y la supervivencia, por más de cuarenta años, de los demás integrantes del denominado Secretariado, alimentaban la idea de indestructibilidad de las Farc. No haber dado de baja a ninguno de esa cúpula pasaba de ser un fracaso militar del Estado a un hecho político favorable para esa guerrilla.

Pero las cosas hoy han cambiado. ‘Tirofijo’ murió el 26 de marzo de 2008 y varios integrantes del Secretariado fueron abatidos por las Fuerzas Armadas, con lo cual quedó demostrado que las tropas oficiales sí podían hacerles daño. Las condiciones internacionales en que se producirían los diálogos esta vez son otras, pues incluso las Farc son calificadas como terroristas, y la correlación de fuerzas entre guerrilla y Estado también es otra.

Las fuerzas

Para finales de la década de los 90, analistas y expertos en el conflicto colombiano estimaban que las Farc tenían en sus filas algo menos de 20 mil hombres en 60 frentes de combate, sin contar con las milicias que operaban en algunos centros urbanos.

Hoy, debido a la implementación y los resultados del Plan Colombia, de la política de Seguridad Democrática y en general al fortalecimiento de las Fuerzas Militares, se calcula que esa agrupación cuanta con unos 8.000 integrantes.

En cambio, las Fuerzas Militares, tras la aplicación del Plan Colombia, han experimentado un importante fortalecimiento tanto en pie de fuerza como en la adquisición de nuevo equipo.

En 1998 el número de sus unidades llegaba a 154.878 y hoy alcanzan los 446.000 hombres y mujeres: entre los años 2001 y 2012 el Ejército pasó de 147.000 a 230.000 hombres, la Armada de 21.000 a 35.000 integrantes, la Fuerza Aérea de 11.000 a 14.000, y la Policía de 121.000 a 167.000 hombres.

Además, para cumplir con su misión, en esta vigencia fiscal tendrán un presupuesto que supera los 23 billones de pesos (algo así como 12.900 millones de dólares).

De otro lado, para iniciar los diálogos en 1998, las Farc exigieron una zona de despeje, por lo cual se creó la denominada Zona de Distensión, un área desmilitarizada que abarcaba 40 mil kilómetros cuadrados y que incluía los municipios de Mesetas, Uribe, La Macarena y Vista Hermosa, en el Meta, y San Vicente del Caguán en el Caquetá. Para el inicio de diálogos en esta oportunidad ese tema no está contemplado, principalmente por el rechazo que provoca en la sociedad colombiana.

El orden público

La comparación de los dos procesos en cuanto a condiciones de orden público es bien significativa. A la mesa de diálogos con Andrés Pastrana, en 1998, las Farc llegaron con un récord de acciones militares que no había registrado esa organización guerrillera antes en su historia, algunas de las cuales se recuerdan como los golpes más duros que hayan dado a las Fuerzas Militares.

En esa lista, solo para mencionar las más significativas, están los ataques a San Juanito (Meta), en febrero de 1997; a Juradó (Chocó), en julio de 1997; al cerro de Patascoy (Nariño), en diciembre 1997; El Billar (Caquetá), en marzo de 1998 –que constituye tal vez el golpe más fuerte a las tropas oficiales– a El Castillo (Meta), en mayo de 1998, y Tamborales (Urabá), en agosto de 1998.

Tras esos ataques, las Fuerzas Militares tuvieron que contar y recoger por centenares sus muertos y heridos. Para esa época, la guerrilla, también como producto de algunas de esas acciones, secuestró a centenares de militares y policías, una modalidad delictiva que con los años les representaría un revés político porque las población colombiana la descalificó.

Otra de las acciones más representativas fue la toma de Mitú, ocurrida en noviembre de 1998, que se constituyó en un hito para la guerrilla debido a que era la primera capital de departamento que atacaban con éxito. Así iban consolidando su mutación de guerrilla móvil a un ejército que empezaría a luchar por posiciones.

Sin embargo, paradójicamente, esa misma acción marcaría el comienzo del declive de la organización guerrillera, porque el Gobierno, en su reacción para restablecer el orden público en la capital del Vaupés, utilizó con éxito una fuerza que años después marcaría un punto de inflexión en el conflicto: la Fuerza Aérea, que en esa ocasión produjo centenares de bajas en la guerrilla.

En la actualidad, las Farc, diezmadas precisamente por el accionar de la aviación, no operan en unidades numerosas, ya que tuvieron que regresar a la táctica de guerra de guerrillas (grupos pequeños que se mueven constantemente), no ejecutan acciones de envergadura como toma de poblaciones o aniquilamiento de unidades militares completas, sino que se dedican al hostigamiento de cuarteles, los actos terroristas y el empleo de francotiradores.

Como se evidencia en las últimas semanas, han vuelto a los ataques contra la infraestructura energética, particularmente a la voladura de torres de transmisión eléctrica, y a los atentados contra oleoductos.

En 1998, las áreas de influencia de la guerrilla se extendían por prácticamente todo el territorio nacional, y a eso se sumaba que en al menos 200 municipios no había presencia de la Fuerza Pública. Hoy, la guerrilla solo tiene una fuerte influencia en zonas de frontera, ya que del centro del país fue desplazada por la acción del Plan Colombia, que la obligó a replegarse a lo más profundo de su retaguardia estratégica, cuando no a refugiarse en países vecinos.

Esta vez, el gobierno se sentaría a la mesa de negociación con un importante récord de golpes a las Farc: las muertes, entre otros, de Milton Sierra Gómez, alias ‘JJ’, el 16 de junio de 2007; Tomás Medina Caracas, alias ‘Negro Acacio’, el 2 de septiembre de 2007; Gustavo Rueda Díaz, alias ‘Martín Caballero’, el 25 de octubre de 2007; Luis Édgar Devia Silva, alias ‘Raúl Reyes’, el primero de mayo de 2008, Víctor Julio Suárez Rojas, alias ‘Mono Jojoy’, el 23 de septiembre de 2010, y el máximo jefe de esa organización Guillermo León Sáenz Vargas, alias ‘Alfonso Cano’, el 4 de noviembre de 2011.

Contexto internacional

Cuando las Farc se sentaron en 1998 a negociar la paz con el gobierno de Andrés Pastrana, tenían en Europa una avanzada diplomática que operaba en buena parte de los países de ese continente. Además, allá eran vistas como un movimiento ‘robinhudesco’ que luchaba en Colombia por quitarles a los ricos para darles a los pobres.

Pero eso cambió en junio de 2002, cuando la Unión Europea las incluyó en la lista de organizaciones terroristas. De ahí en adelante, las Farc han seguido con dificultades su trabajo político en el Viejo Continente, pero en buena medida persiguiendo el objetivo de quitarse el rótulo de terroristas, que les ha representado otro duro golpe político por el grave deterioro de su imagen.

Sin embargo, hay un factor internacional que es coincidente entre el proceso de 1998 y el que ahora se puede iniciar en 2012: los dos presidentes de Estados Unidos han sido demócratas. En el primer caso, Bill Clinton, y en la actualidad, Barak Obama. La manifestación de su apoyo a un proceso de diálogo siempre es determinante.

Pero más importante es el caso de Cuba, país que constituye un referente a la hora de hablar de procesos de paz en Colombia. En 1998 lo gobernaba aún con mucha firmeza Fidel Castro, pero hoy quien detenta el poder es su hermano Raúl, que ha dado visos de apertura en la política de esa nación.

En el caso de Venezuela, también actor importante en la solución del conflicto en Colombia, para 1998 Hugo Chávez apenas llegaba al poder con la intención de darle un rumbo hacia el socialismo a su país. Ese propósito, en la actualidad, ya tiene 14 años de consolidación, más el señalamiento desde diferentes sectores de que ese país se ha convertido en refugio de los líderes de las Farc, puestos en fuga por la acción de las autoridades colombianas.

En suma, las condiciones han cambiado. El Estado colombiano llegaría más fortalecido a la mesa de negociación y las Farc no son las mismas de hace 14 años. Esos podrían los ingredientes para que esta vez un proceso de paz en Colombia sí tenga éxito.

Publicado por: COLPRENSA

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