En medio de una discreción casi absoluta, los equipos negociadores del gobierno nacional y de la guerrilla de las Farc se alistan para el primer encuentro oficial del proceso de paz, que tendrá lugar en Oslo entre hoy y el 17 de octubre.

Publicado por: COLPRENSA
Aunque a comienzos de septiembre traslució que las partes venían sosteniendo encuentros secretos en Cuba desde enero, el proceso formal arranca ahora, bajo el amparo del gobierno noruego y con los ojos del mundo puestos sobre lo que de ahí vaya a salir.
Desde el Palacio de Nariño han sido enfáticos en recalcar que en esta ronda se tratarán asuntos exclusivamente procedimentales y que, por lo tanto, no cabe esperar que se produzca ningún resultado concreto. Pero el significado de estas conversaciones no se le escapa a nadie. “El proceso de paz se va a legitimar de cara a la comunidad internacional”, explica Christian Voelkel, el analista para Colombia del International Crisis Group, un centro de estudios que se especializa en estudiar los conflictos alrededor del mundo. Añade: “Puede ser que en términos sustantivos no haya nada que mostrar, pero a partir de ahora aumentan considerablemente los costos de pararse de la mesa para cada una de las partes”.
El director de la Fundación Arcoíris, León Valencia, acompañante en el proceso de paz entre Gobierno y Farc, reveló en Oslo, Noruega, que existen contactos para determinar la vinculación o acercamientos del Eln, en la mesa de Negociaciones para la paz.
Discreción en el proceso
Los analistas consultados por Colprensa coinciden en afirmar que el sigilo con el que se ha conducido el proceso es un síntoma auspicioso. Para Aldo Cívico, director del Instituto Internacional para la Paz de la Universidad de Rutgers (New Jersey), “la discreción habla bien del proceso y permite pensar que las partes perciben que los tiempos están maduros para sentarse a hablar de paz”.
En ese mismo sentido se pronunció Francisco De Roux, provincial de la orden de los jesuitas en Colombia: “El silencio de las Farc me genera confianza”, señalando que los acercamientos con el Gobierno no se interrumpieron ni siquiera cuando se supo, en noviembre del año pasado, que el Ejército había conseguido dar muerte a Alfonso Cano. De todas formas advierte, quien fuera durante más de una década el director del Programa Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, este primer mes de conversaciones dará una verdadera medida sobre qué tan férrea es la voluntad de paz de las partes.
De la misma manera, la victoria de Hugo Chávez en las elecciones presidenciales venezolanas también es interpretada como un hecho positivo. “Chávez tiene una gran influencia sobre las Farc y la ha sabido utilizarla en momentos puntuales para persuadirlas de que mantuvieran los acercamientos”, sugiere Adam Isacson, Coordinador de Programas de Seguridad Regional del ‘think tank’ Washington Office for Latin America.
Según Antonio Navarro, quien como miembro del M-19 hizo parte de la desmovilización de este grupo guerrillero a finales de los años 80, es la primera vez que el Gobierno y las Farc plantean una agenda de negociación realista. “Sólo en política agraria se proponen cambios de política pública”, señala, refiriéndose al documento de entendimiento que firmaron el pasado 26 de agosto en La Habana representantes de las partes y los países acompañantes (además de Noruega, Venezuela, Cuba y Chile). En ese sentido, Castañeda sugiere que este grupo guerrillero “cambió su autoperspectiva”, ya que ahora está dispuesta a contemplar cambios que no suponen romper con el orden institucional.
Los puntos a favor de las FARC
Uno de los ejes para lograr el anhelado acuerdo es la participación política, que ofrecería garantías para que eventualmente nuevos movimientos, que se formen luego de una negociación, lleven a cabo actividades proselitistas.
Según el acuerdo preliminar firmado por las partes, en el segundo punto se habla de “derechos y garantías para el ejercicio de la oposición política en general y en particular para los nuevos movimientos que surjan luego de la firma del Acuerdo Final. Acceso a medios de comunicación”.
De hecho, en una de las últimas entrevistas que Santos concedió a un medio de comunicación, insistió en la posibilidad de darle participación política a las Farc, siempre y cuando se logre el éxito en las negociaciones de paz. A esto último se le suma la posibilidad de que las Farc dejen las armas y se reincorporen a la sociedad civil. Además se revisaría la situación de aquellos guerrilleros que están presos y procesados.
¿Desmovilización a medias?
Un informe reciente de la agencia Reuters citaba fuentes de inteligencia según las cuales algunos comandantes del Bloque Sur de las Farc se oponían a la negociación con el Gobierno. “Es muy probable que algunos bloques no se terminen desmovilizando”, asegura Christian Voelkel del ICG, “y uno de los grandes candidatos es el Bloque Sur, que opera en regiones donde los incentivos económicos para seguir la guerra son demasiado potentes”.
Los negociadores
Humberto de la Calle Lombana, Sergio Jaramillo, Luis Carlos Villegas, Frank Pearl, General Óscar Naranjo, General Jorge Enrique Mora Rangel. Los negociadores de las Farc: ‘Iván Márquez’, ‘Simón Trinidad’, ‘Marco León Calarcá’, Andrés París’, ‘Rodrigo Granda’.
Objetivos del gobierno
Desde el inicio de su mandato, Santos ha reiterado que uno de sus propósitos es ofrecerles un espacio a las víctimas del conflicto para repararlas y devolverles las tierras que han perdido.
Precisamente, con la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras se creó el marco jurídico para hacerlo, pero con las Farc estos dos asuntos serán vitales, pues el propósito será lograr que las víctimas conozcan la verdad sobre algunos hechos.
Por otro lado, está la lucha contra las drogas que buscaría sustituir los cultivos ilícitos con planes integrales de desarrollo y recuperación ambiental de zonas afectadas por el narcotráfico.
Nariño, por ejemplo, es el departamento más afectado por los cultivos de coca en el país, con un total de 17.321 hectáreas, equivalente al 27 por ciento del total nacional.
Finalmente, un punto en el que posiblemente Farc y Gobierno coincidan es crear una política agraria integral que dé lugar a la democratización del acceso a la tierra, formalización de propiedad y el desarrollo de las regiones más apartadas.
Las apuestas
Narcotráfico, abandono de armas, participación política y reparación a las víctimas son temas que estarán sobre la mesa de diálogo entre el Gobierno y las Farc. Cada parte tiene sus apuestas claras, pero solo se sabrá si éstas tendrán éxito a medida que avancen las negociaciones.
El Gobierno, según lo expresó el presidente Juan Manuel Santos, tiene claro que estos diálogos son una oportunidad que no se puede desaprovechar, pero existe un moderado optimismo para no crear demasiadas expectativas.
Lo cierto es que existe un documento que establece cinco puntos de discusión claves. De estos puntos, para Santos las víctimas y la lucha contra las drogas serán temas fundamentales, así como para las Farc lo serán el regreso a la vida civil y la dejación de armas.
De hecho, el Jefe de Estado expresó que si el grupo guerrillero se convierte en un aliado para luchar contra el narcotráfico, esto significaría un paso definitivo en esa batalla, para Colombia y el mundo.













