El reportero gráfico de El Universal se encontraba cubriendo un procedimiento de la Policía en el que trataban de mitigar una pelea callejera en el barrio Getsemaní entre dos parientes que peleaban por una botella de Old Parr.

Publicado por: COLPRENSA
Captó fotografías de momentos en que los agentes realizaron su trabajo para mitigar la situación presentada en este barrio del Centro Histórico.
Al estar controlada la riña callejera, el agente Édgar Hernán Mejía Flores tomó al reportero por la espalda y le aplicó una llave de inmovilización, mientras que otros dos uniformados le arrebataron la cámara y la desaparecieron de la vista de los presentes.
El fotógrafo sujetó al agente que le había aplicado la llave y le exigió la devolución de su herramienta de trabajo, mientras que el agente negaba su participación en los hechos hasta el punto de llegar a amenazar al periodista si seguía acusándolo. “Si sigues diciendo que reventé la cámara te voy a reventar yo a ti”, le dijo Mejía al periodista mientras desenfundaba su macana.
El agente implicado se montó en su patrulla y se fue rápidamente del lugar de los hechos, justificando que prestaba ayuda a otros uniformados en una emergencia presentada cerca al cuadrante.
Los periodistas de El Universal denunciaron los hechos inmediatamente al general Carlos Rodríguez, comandante operativo de la Policía, quien puso al tanto de la situación a la teniente Gloria Montoya, que llegó a los pocos minutos al lugar de los hechos y se apersonó de la situación.
La teniente pidió a todas las patrullas que se encontraban en el lugar que permanecieran ahí hasta esclarecer los hechos y coincidencialmente la única patrulla que faltaba y que se había ido del lugar, era la del agente Édgar Hernán Mejía Flores, identificada con el numero 50-0477.
Al regresar a la Calle de Lomba, Mejía Flores aseguró haberse ido a prestar apoyo a otras patrullas en Bocagrande y denunció que quienes habían robado la cámara eran residentes del sector presentes en la pelea.
El fotógrafo asegura que mientras se realizaba el operativo de la Policía no había curiosos cerca de él, información que es confirmada por otro periodista del mismo medio que brindaba apoyo en el cubrimiento noticioso y que presenció los hechos.
Al llegar los funcionarios de la SIPOL, el agente implicado fue interrogado sobre el incidente y se contradijo en las versiones iniciales que él mismo le había brindado a sus superiores.
En primera instancia acusó a la comunidad, después alegó que no tenía participación de los hechos y finalmente aceptó que había sujetado sin explicación alguna al reportero mientras que otros de sus compañeros arrebataron la cámara y no quiso identificar a ninguno de los otros dos agentes que desaparecieron la cámara.
El agente Mejía Flores justificó en sus primeras versiones que la inmovilización del fotógrafo sucedió porque se sintió intimidado por la presencia del reportero en medio del procedimiento y pensó que este iba a agredir a sus compañeros mientras tomaba las fotos de los agentes disolviendo la riña. El reportero grafico se encontraba plenamente identificado como periodista y vestía una camiseta con el logo de la empresa para la cual labora.
Los agentes de la Policía presentes en el sector fueron requisados e interrogados por sus superiores a las 3 de la mañana y a ninguno se le encontró la cámara desaparecida.
Los periodistas que sufrieron los abusos del agente en la madrugada de este domingo presentaron ante la institución las respectivas quejas y denuncias que este hecho produjo. El agente, que no tenía razón alguna para inmovilizar al camarógrafo, aceptó su responsabilidad en los hechos y se excusó en que la presión del momento lo llevó a actuar de esa manera.
Edgar Hernán Mejía Flores reconoció ante sus superiores que lo que motivó la acción contra el periodista radicó en la presión y el miedo de que fuesen publicadas noticias negativas con respecto al procedimiento rutinario que desempeñaban en la zona.
La cámara fotográfica fue entregada por parte del agente que reconoció su falta ante la teniente Gloria Montoya y al Mayor Arbor, quienes devolvieron la cámara al reportero gráfico a las 7:30 de la mañana de este domingo en las instalaciones del periódico El Universal.
El Mayor y la Teniente reconocieron la falta del agente y aseguraron que se le iniciarán los respectivos procedimientos disciplinarios y penales que implique el caso. Además recalcaron que aunque la credibilidad y la imagen de la Policía puedan verse afectadas por esta clase de acciones individuales, la institucionalidad y representatividad no pueden ponerse en duda.
A nombre de la Policía Metropolitana de Cartagena, los periodistas de este medio de comunicación recibieron disculpas y la devolución de su implemento de trabajo. También esperan que estos hechos no se vuelvan a presentar y que una institución representativa para la ciudadanía no siga sufriendo los estragos de estas acciones individuales.














