Colombia
Martes 20 de noviembre de 2012 - 07:07 AM

Debate por actos de intolerancia de fuerza pública

Ante el inusitado registro de hechos en los últimos días en que miembros de la Fuerzas Armadas apelan al uso desmedido de la fuerza, ha surgido una inquietud en torno a lo que puede estar pasando. Una mirada desde la psicología y las explicaciones de dos comandantes de Policía y Ejército dan elementos para el análisis.

Debate por actos de intolerancia de fuerza pública (Foto: COLPRENSA/VANGUARDIA LIBERAL)
Debate por actos de intolerancia de fuerza pública (Foto: COLPRENSA/VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: COLPRENSA

Puntualmente, los hechos que han llamado la atención de la opinión son la muerte, a manos de un policía, de un joven en Cali, el sábado pasado, y el ataque de soldados contra un perro en el departamento del Huila, que se habría producido hace tres meses.
Para Juan Alberto Castillo, doctor en psicología cognitiva y docente de la Escuela de Medicina y Ciencias de las Salud de la Universidad de Rosario, puede haber dos hipótesis que explicarían esos comportamientos.

La primera es que puede ser producto de una alta presión de trabajo que tengan las personas. “Que en su actividad haya alta presión por resultados, por tiempo de trabajo o por cantidad de responsabilidades, y eso hace que las personas de cierta manera desborden sus propias capacidades y puedan perder el control”, dice el docente.

La otra hipótesis es que puedan ser rasgos particulares de los individuos. “Es decir que tienen problemas previos de personalidad y de comportamiento, y por las condiciones en que están expuestos de trabajo se le pueden agravar. Eventualmente hay que hacer un alto y hacer una evaluación sobre la condición en que estén los individuos, debe haber un acompañamiento psicológico que en general trate de establecer cuál es el perfil de todos”, recomienda.

“Son casos aislados”

Entre tanto, los comandantes de las unidades de Policía y Ejército a las cuales pertenecen los uniformados responsables de los hechos aseguran que ambas situaciones son casos aislados y no comprometen a las instituciones.

El general Fabio Alejandro Castañeda, comandante Policía Metropolitana de Cali, tras lamentar la situación y manifestar su solidaridad con la familia de Clisman Eduardo Túquerres, joven muerto después de recibir un disparo en la cabeza, por parte de un patrullero de la Policía, calificó el hecho de “confuso y doloroso”.

“Fue una situación en la que uno de nuestros funcionarios accionó un arma de fuego tipo pistola e impacta la cabeza de este joven. Es un error que él mismo tendrá que reconocer y la justicia penal y la disciplinaria deberán encargarse de establecer el grado de compromiso y responsabilidad de la misma”, dijo Castañeda.

“Es un hecho totalmente ajeno al servicio y a cualquier intención. Incluso, el mismo policía reconoce que cometió un error y eso no hace parte del protocolo. Violó los protocolos de seguridad y por eso tendrá que responder. Pero es un hecho totalmente aislado que comete un funcionario y que para nada afecta la buena imagen que hemos venido teniendo durante 121 años de creación de la Policía Nacional”, añadió el oficial.

El perro no está muerto

En el caso del perro cuyo episodio se conoció el viernes pasado cuando fue difundido un video en el que unos soldados le disparaban al animal, el coronel Fabio Estévez, comandante del Batallón Magdalena, de la Novena Brigada, con sede en Neiva, reveló que el canino está con vida y fue adoptado por esa unidad militar.

“Los otros soldados lo adoptaron y lo tenemos acá. Fue un solo disparo, pero gracias a Dios solo lo hirieron en el muslo de la pierna izquierda del perrito, que se llama ‘Pepito’. No se le disparó indiscriminadamente como se dijo. Eso fue hace entre tres o cuatro meses cuando ellos estaban en el sector de El Rosario, parte alta de San Agustín, Huila”, dijo Estévez.

“Lo mandé bajar tan pronto supe la noticia, el viernes pasado, y otros soldados que están allá me dijeron que ellos tenían el perro, que estaba vivo y que ahora es fiel compañero de ellos y los alerta cuando llega algún extraño. Lo trajimos y lo pasamos al veterinario. Además, tenemos diez o doce perritos callejeros adoptados”, contó el oficial.

Explicó que se trató de un acto de indisciplina de cuatro soldados. “No es una orden o algún tipo de instrucción de nuestro Ejército. Nosotros reprochamos desde todo punto de vista ese acto. Estamos esperando que se dé el fallo que puede ser destitución por ser soldados regulares”, añadió.

“Me gustaría más que el pueblo colombiano se aterrara y se concientizara cuando perdemos un soldado. No es que el perrito no sea un ser vivo que no podemos maltratar ni ultrajar. Pero los colombianos nos estamos olvidando de los seres que son nuestros soldados y los policías que a diario dejan rayada su piel al paso de un camino o de una carretera para ayudarnos a que este país esté en paz”, concluyó el oficial.

Publicado por: COLPRENSA

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