El pasado 8 de mayo, a las 9:00 de la mañana, Ana Josefa Calderón, de 86 años, salió de la casa de una hija en el barrio Patio Centro (Los Patios) y corrió infortunadamente el mismo destino de uno de sus nueve hijos: Desapareció.
Publicado por: COLPRENSA
Desde entonces, sus familiares iniciaron una exhaustiva, agotadora e infructuosa búsqueda por ancianatos, clínicas, calles de Cúcuta y por los municipios fronterizos de Ureña y San Antonio, en Venezuela.
También denunciaron el caso ante la Fiscalía y pegaron carteles en paredes y postes con su foto y números de contacto. La misma labor que hicieron, sin éxito, seis años atrás cuando Julio Ernesto Jaimes Calderón, de 40 años, hijo de Ana Josefa, desapareció un 21 de noviembre.
Lo que nunca imaginaron fue que ayer en la mañana llegarían noticias de ella. Muy temprano, los periódicos titulaban el hallazgo de una mujer, de avanzada edad, en lo alto de una montaña, detrás de un motel en el anillo vial oriental, rumbo al Hogar Santa Rosa de Lima.
La descripción de su vestimenta no podía ser más exacta: una falda marrón, una sandalia negra, una blusa verde y una diadema roja. Además de dentadura postiza.
Los hijos se reunieron de inmediato y corrieron a la morgue del Instituto de Medicina Legal, donde corroboraron que eran las mismas prendas con las que ese día partió su mamá. También la diadema, que no dejaba de utilizar para sostener su cabello canoso.
La identificación
Aunque por el estado cadavérico fue imposible reconocerla, los allegados aportaron a la Fiscalía toda la información necesaria para identificarla y accedieron a pruebas de sangre para cotejar el ADN con el esqueleto. Ana Josefa, natural del municipio de Villacaro, sufría de demencia senil.
Para los técnicos de la Fiscalía, encargados del levantamiento, la mujer llevaría un mes de muerta y el motivo será conocido tras los análisis forenses.
“El tema nos tenía atormentados. La gente nos decía que nos estaban desapareciendo uno a uno y pensábamos quién de la familia sería el siguiente”, señaló otro hijo de la mujer, en medio de su dolor e impotencia por no saber qué le pudo ocurrir a su madre durante todo el tiempo que estuvo desaparecida.
Por ahora, la familia Jaimes Calderón inició las diligencias judiciales para que les entreguen los restos de Ana Josefa, que piensan llevar directo al cementerio. También esperan que en otra mañana les lleguen noticias de Julio Ernesto, sin perder nunca las esperanzas que de que se encuentre vivo en algún lugar.













