Miércoles 30 de Julio de 2014
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Jueves 20 de Diciembre de 2012 - 09:54 AM

Carlos, milagro clave para la madre Laura

Colprensa/VANGUARDIA LIBERAL
Carlos, milagro clave para la madre Laura
(Foto: Colprensa/VANGUARDIA LIBERAL)
Han pasado ocho años desde cuando Carlos Eduardo Restrepo estuvo al borde de la muerte. Como médico sabía, al igual que sus colegas, que las posibilidades de vida eran mínimas. Llevaba un año incapacitado, con un complejo cuadro clínico y una dishabilidad física del 90%.

Ya le habían aplicado los Santos Óleos, se había despedido de sus papás y su hermano, y sus amigos hacían lo propio. Los especialistas insistían en agotar hasta el último recurso, una cirugía que les permitiera sellar una perforación en el esófago que, "de manera inexorable se acompaña casi siempre de una infección en el mediastino (la parte del tórax que está entre el esternón y la columna vertebral y entre los pulmones y que contiene, entre otras, el corazón). Ahí sí me dije: hasta aquí llegamos".

En otras condiciones la decisión de intervenir hubiera sido más fácil, pero no en el caso de Carlos Eduardo: sus defensas estaban en el piso, estaba desnutrido, con una infección en todo el cuerpo y sin músculos para responder debido a la polimiocitis que padecía desde hacía un año. ¿Cómo no intentar algo? Tenía 33 años.

 

- ¿Qué se acuerda de la Madre Laura?

"Hay lagunas, yo estaba muy enfermo y hay cosas que no recuerdo. A mí me vino la imagen de ella. No voy a decir que fue una aparición o que vi una luz, me acordé de ella, pensé en ella. Yo tenía de ella el conocimiento que tiene cualquiera".

 

- ¿Estaba consciente?

"Sí, tenía la capacidad de conocimiento informado, cuando puedes responder a lo que te plantean. Yo pensaba en mis adentros, me van a hacer esta cirugía y no me pueden poner ni siquiera epidural porque estoy infectado. Pensé en ella y le oré de una manera muy particular. Lo recuerdo muy bien. En ese momento estaba tranquilo. Yo le pedía a ella: ayúdeme en este paso y que esto le sirva a usted para llegar a los altares".

 

- ¿De dónde le salió eso?

"No sé. Esto tiene casi siete años de silencio hasta que en el Vaticano se aprobó y las monjas accedieron a contarlo porque había reserva del sumario".

 

-¿Conocía a la Madre Laura?

"No, lo normal, que es antioqueña. Como el beato Marianito, que es de Angostura, pero que yo sepa cuál fue la obra emancipadora de Marianito, ni idea. Igual, con la Madre Laura".

 

- Es lo que sorprende, que hubiera pensado en ella…

"Yo siempre he sido católico, creyente, con crisis de fe como cualquier persona".

 

- ¿Qué pasa cuando le hace la petición, entra a cirugía?

"Entro para que me pongan algo para alimentarme. No me operaron ni me llevaron a cuidados intensivos, me pusieron medicamentos por la vena y tuve una recuperación pavorosamente rápida bajo cualquier canon. Como sería que a mí me tenían que suspender las medicaciones de la enfermedad de los músculos porque esto aumentaría la infección y a pesar de eso también fui saliendo de ello. Claro está que esa no la presentamos ante el Vaticano para no tener ningún tipo de sesgo. Al mes y medio salí de la clínica. Salí afeitándome, poniéndome la camisa, ya podía hacer las cosas solo".

 

- ¿Qué pasó en adelante?

"Me confirmaron que la perforación se cerró. Cuando siento algún dolor me asusto, con flash back. Cuando me hicieron el primer control les conté a mis papás. Yo aún estaba hospitalizado. Cuando me hicieron el segundo control fui al Santuario, todavía bastante inhabilitado, a contar. Fue muy dramático. Había dos monjitas de gran bondad que me escucharon con atención. Pienso que en cada casa antioqueña hay un milagro y una devoción".

 

- ¿Cuál fue la reacción?

"Después de que doy gracias en el Santuario, las monjitas presentan el milagro. Se inicia un proceso con monseñor Alberto Giraldo . Para los favores hay que esperar mínimo cinco años. Luego se manda a Roma".

 

- ¿Con quién?

"Con el médico Monseñor del Santo Papa. Yo en 2008 presenté un trabajo en Génova de tres investigaciones y aproveché para ir a Roma. Este médico, que es cardiólogo y a la vez presidente de la comisión de estudio de la causa de todos los santos, me revisó. Él hizo un triaje inicial muy importante para la causa porque de alguna manera tuvo una entrevista conmigo, médica, de él hacia mí, pero también de un colega a otro. Le conté la experiencia desde el punto de vista médico técnico. Mientras hablábamos, la postuladora, que es una laica, paraba en la mitad y decía cada rato: tutto morti. Me tradujeron que todos los que habían tenido lo mío estaban muertos. Eso fue bastante determinante para la causa. Luego vinieron una serie de oficios hasta la última reunión, el 14 de junio de este año, cuando aprobaron el milagro".

 

- ¿Se convirtió en un seguidor de la Madre Laura?

"Yo creo que uno la religión nunca la politiza. Pienso que la religiosidad se vive, dependiendo del contexto se comparte. Cargo su imagen en mi celular y mi billetera. Puedo dar un mensaje no de manera compartida. Uno debe ser sutil. Si hay un espacio lo comparto y lo expreso. Pienso que incluso los grandes eruditos de la iglesia lo hacen de esa manera".

 

- ¿Cómo se siente?

"Del hospital salí recuperado. Tal vez digan que lo hago con más ganas porque estuve cerca de la muerte. ¡Pero yo quedé distinto… No sé qué pase de aquí a mañana. Falta la reunión de los cardenales en diciembre y si la aprueban, el Santo Padre la nombra ahí mismo".

"En general los colombianos no somos agradecidos. Pedimos, pero no sabemos dar gracias. A mí me nace".

 

Opiniones: la santificación se ve cerca

Ricardo Tobón

Arzobispo de Medellín

"Las cosas van bien. Falta el consistorio de congregación para la causa de los Santos, de los Cardenales y luego el decreto del Papa. Por tarde, en febrero sabremos la última palabra".

Hermana Miriam

Misionera de la Madre Laura

“Lo más difícil ya pasó: la aprobación del milagro y la de los teólogos. Falta el estudio de los cardenales, que luego pasan al Papa. Hay esperanza de que salga para el año entrante”.

 

Una mujer que fue ejemplar

Más conocida como la Madre Laura, nació en Jericó en 1874 y murió en Medellín en 1949. A la edad de 19 años se graduó como maestra y cuando cumplió los 30 años decidió trasladarse a las selvas de Dabeiba, Antioquia (1904) para trabajar con los indígenas. En 1914 funda la Congregación de Misioneras de María Auxiliadora y Santa Catalina de Siena.

Desde entonces dedicó su vida al apostolado, las misiones, la literatura, la mística profunda y la oración contemplativa.

Es beata desde el 2004. Se espera la santificación.

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COLPRENSA, EL COLOMBIANO
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