Un registro de huellas dactiloscópicas les confirmó a los Sepúlveda Peñaranda que su pequeña Karen Jackeline había sido brutalmente asesinada.

Publicado por: COLPRENSA
Era lo último que esperaban, pero algo les decía que ella, la menor de la familia, era la misma niña de 13 años que el domingo en la tarde había aparecido con golpes, heridas de arma blanca y hasta signos de violencia sexual, tirada en un potrero cerca al lugar en el que viven desde hace años.
De hecho en ese mismo sector, el barrio Jazmín Occidental de la localidad de Kennedy, había desaparecido el pasado 29 de enero.
“Mi mamá la mandó a la tienda a comprar unas cosas para la comida, pero ella nunca volvió a la casa. Llamamos a la Policía, la reportamos como desaparecida y comenzamos a buscarla por todo el barrio. Pusimos Con esta imagen, la familia de la pequeña la buscaba por el barrio. carteles y le preguntamos a todo el mundo, pero nadie nos dio razón de ella. Ya el domingo fue que nos contaron que había aparecido una niña muerta al lado del caño”, contó Sandra Sepúlveda, hermana de Karen.
Las coincidencias presagiaban una tragedia, y la confirmación de que esa niña muerta y Karen Jackeline eran la misma llegó ayer en Medicina Legal, luego de que los familiares de la niña suministraran sus documentos para comparar las huellas.
DESAPARECIDA
El 29 de enero Karen Jackeline salió de su casa rumbo a una tienda situada a cuatro viviendas de distancia. A la tienda no llegó y a su casa no regresó. Pasaron cuatro días antes de que un joven viera su cuerpo en un terreno baldío que une a Kennedy con Bosa y diera aviso a un vecino, quien a su vez llamó a la Policía. La niña, que se encontraba en avanzado estado de descomposición, había sido torturada hasta la muerte y se investiga si fue abusada sexualmente.
Aunque la Policía dice estar investigando los hechos, extraoficialmente se habla de una retaliación por microtráfico contra la familia de la menor, quien en todo caso es recordada en el barrio como una niña juiciosa, amorosa y entregada a su familia.
Mientras se aclara qué fue lo que realmente sucedió, Sandra y el resto de la familia piden una rápida acción de los autoridades para dar con el paradero de quienes les quitaron a la alegría de su casa.













