
También dijo que una constituyente no es aconsejable para refrendar los acuerdos de paz a los que eventualmente lleguen el Gobierno y la guerrilla de las Farc.
¿Cómo va el movimiento Pido la Palabra?
Ahí vamos. Hay asuntos jurídicos por resolver, acá hay gente que no se puede mover de sus partidos este movimiento es una confluencia de diversos sectores que queremos juntarnos para trabajar unidos y las leyes no nos lo permiten. Estamos pensando en la posibilidad de hacer coaliciones para unirnos a cuerpos colegiados. Ojalá exista algo de esa naturaleza para que lo jurídico no sea un obstáculo para la alternativa política que queremos en el país.
¿Por qué hacer una fuerza política independiente?
Hay que ganarle las elecciones a la oligarquía que siempre ha gobernando el país. Ellos no son inderrotables. Hasta Paraguay, el país del dictador Alfredo Stroessner encontró una formula para darles paso a nuevas alternativas. El único país de suramérica donde siguen gobernando los mismos con las mismas hace 150 años es Colombia, ya es hora de que haya una alternativa. Tenemos que hacerla llamando gente pero también uniendo propuestas que convoquen a mayorías.
¿Esa alternativa puede ser Pido la Palabra?
Debe ser una suma de mucha gente. Acá nos gusta estar solos, no sé por qué. No hay manera de que podamos llegar a ser una alternativa real si no juntamos muchos sectores en el país. Ya es hora de que en Colombia nos pongamos serios los que no estamos ni en el uribismo, ni en el santismo. Es hora de unirnos para presentar una alternativa a los colombianos.
¿Es decir tener una tercería?
Si fue posible asustarlos en el 2010 con la Ola Verde, ¿cómo no va a ser posible derrotarlos ahora que están divididos?
Cambiando de tema, ¿conviene una constituyente para refrendar los acuerdos de paz que eventualmente se logren en La Habana, Cuba?
La idea de que una constituyente siempre va a ser progresista y de avanzada, no es verdad. Así como hay constituyentes como la del 91 que fue de avanzada, puede haber contraconstituyentes. Acá no se puede jugar a la ruleta rusa. Mire el ejemplo de Guatemala: se acordaron 12 reformas constitucionales, le metieron 41 más, las llevaron a un referendo que fue un fracaso total. Ese no puede ser el camino para refrendar nuestro proceso de paz.

