Miércoles 22 de Octubre de 2014
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Domingo 31 de Marzo de 2013 - 10:27 AM

"Es posible que Obama venga a Cumbre de Alcaldes Afrodescendientes": Williams

Tomada de www.elpais.com.co/VANGUARDIA LIBERAL
Es posible que Obama venga a Cumbre de Alcaldes Afrodescendientes en Cali: Williams
(Foto: Tomada de www.elpais.com.co/VANGUARDIA LIBERAL)
Vanessa Williams, la directora ejecutiva de la asociación de alcaldes afro de Estados Unidos, habla de la importancia de la cumbre que se hará en Cali en septiembre y de cómo ha vivido el racismo toda la vida.

A los siete años de edad, a Vanessa Williams, afroamericana, su mejor amiguito le dijo, entre lágrimas, que estaba triste porque los dos no irían al mismo cielo.

Que su madre le había dicho que ella, por ser negra, no iría al mismo lugar que él al morir. Que su gente, los afroamericanos, fueron maldecidos por Dios al principio de los tiempos y por eso tenían ese color de piel.

Hoy ella, entre risas, se pregunta qué pensaría la madre de su amigo si supiera que hoy es la directora ejecutiva de la National Conference of Black Mayors de los Estados Unidos, que ha viajado por todo el mundo y que habla de tú a tú con el presidente Barack Obama.

Y es por esta razón que esta mujer, que ha estudiado múltiples carreras en varias universidades de EE.UU, visitó Cali para hablar sobre la III Cumbre Mundial de Alcaldes y Mandatarios Afrodescendientes, que por primera vez se realizará en Colombia, en septiembre.

¿Cuál es la importancia de que un congreso como este se haga en Colombia?

Es algo grande, déjame decirte. La diáspora africana (es decir, la dispersión de los afro por el mundo) y la lucha para lograr que vuelva a unirse, ha sido todo un movimiento durante los últimos quince años en el mundo. Sin embargo, la historia de los ‘afro-latinos’ es de las que poco se habla. Ustedes tienen al menos 300 alcaldes afrocolombianos representando a cerca de 20 millones de afros en el país. Para mí lo significativo de que el congreso sea en Colombia es que, si vas a reunir profesionales y alcaldes de todo el mundo, quieres llevarlos a un lugar donde tu presencia haga una diferencia. En algunos países tienen este tipo de eventos todo el tiempo, ir allá no sería especial. En Colombia sí lo será.

El tema principal del congreso es el bajo nivel económico de los afro alrededor del mundo. ¿Cómo ve ese panorama de pobreza en el planeta?

Es increíble. Si vas a Atlanta (Georgia) o a Dakar (Senegal), o si vas a Lagos (Nigeria) o vienes a Cali (Colombia), los problemas de los afros son los mismos. Ves una alta tasa de desempleo, mujeres en situación de desventaja, el sufrimiento de los niños por su salud y el difícil acceso a la educación. Entonces, más allá de las fronteras, sin importar qué lengua hables o qué color de piel tengas, un matiz más claro o uno más oscuro, el problema es el mismo. Lo que queremos con la conferencia es un cambio.

¿Por qué cree que perdura esta situación de los afro en el mundo?

Hay muchas respuestas a eso, ojalá pudiera dar una rápida. Podría decir: normas sociales. También podría hablar de sicología, porque los afroamericanos, venimos de una situación de esclavitud y sometimiento. Y muchos podrían decir que llevamos bastante tiempo siendo libres. Pero si pensamos la libertad como el derecho al voto, en EE.UU tuvimos acceso a él solo hasta 1969. Para juzgar el progreso de la gente, tienes que mirar los factores sociales y económicos. No es solo el color de tu piel: son las condiciones en que naciste. Si miras alrededor, estamos en un mundo que cada vez es más de color café: la gente de color es ahora la mayoría. Así que si vamos a sobrevivir y ser parte de este nuevo liderazgo, hay que involucrarnos en la toma de decisiones.

Hoy existen muchas leyes en pro de la igualdad. ¿Son sólo ficción, o sí sirven?

Depende de donde estés. En algunos lugares las leyes están escritas, y ese es el primer paso. Lo siguiente es que la gente tome esa ley y la traiga a la vida. Ahora que podemos votar, es nuestra decisión hacerlo. De hecho, cuando decidimos salir todos a votar, mira a quién trajimos: a un Barack Obama (risas). Entonces sí tenemos la oportunidad de traer el cambio. Y eso ocurre cuando le das a la gente el poder de tener voz y de decidir.

Entonces... ¿Es cuestión de tiempo?

Es tiempo, es planeación, valentía y compromiso. También respeto por el otro y habilidad para pensar diferente. Y por eso Colombia es tan especial: porque ustedes tienen la oportunidad de hacer las cosas bien en el primer intento. Eso es lo bonito de todo. Tienen la ventaja de poder mirar los errores de otros países y decir: “esta es la manera en que vamos a hacerlo, basados en lo que ellos han hecho”. Si tú miras la historia, el cambio comenzó con la juventud, los grandes movimientos han empezado con la gente joven. Rosa Parks (mujer afroamericana que luchó por los derechos afro) era joven cuando se negó a cederle el puesto a un hombre blanco en un bus. Por eso hay que asegurarnos de que los jóvenes sean parte de esta conversación.

El panorama en Colombia no es muy alentador ¿Cómo lo ve usted?

Depende. Ustedes tienen una situación muy similar a la que tenían los afro en EE.UU en los 70’s. Una parte de ellos puede aprovechar el nuevo cambio de líderes en el mundo y tomar ventaja. Pero hay otro gran número al que no le está yendo muy bien y hay que focalizarnos en ellos. Mi padre siempre decía que nuestra familia es tan fuerte como su miembro más débil. Solo cuando el último de nosotros se haya levantado, podemos decir que hicimos un buen trabajo. Esa es solo mi opinión, alguien más puede disentir.

Una de las grandes expectativas del congreso es que haya la posibilidad de que Barack Obama venga. ¿Usted cree que es posible que acepte la invitación?

Déjame decirte: conozco a nuestro presidente muy bien y tengo la bendición de haberlo conocido antes de que fuera presidente -cuando era Senador Obama-. Lo conocí cuando ocurrió lo del huracán Katrina. Fue él mismo quien me llamó y me dijo: “¿qué puedo hacer para ayudar?”. Ahí vi el liderazgo de este hombre, en un momento en que las cámaras no estaban. Vi cómo él personalmente fue a cada una de las ciudades afectadas. Es en ese espíritu y en ese hombre en que yo creo y del cual estoy muy orgullosa. Puedo decirte que él tiene un enorme respeto por el presidente Santos y han tenido un buen lazo. Por eso creí en extenderle la invitación. Obama tiene el mundo en sus hombros. Así que, si él mismo no puede venir, será porque tiene que encarar muchas situaciones por las que nuestro país está pasando. Estoy muy esperanzada: ya le hicimos llegar la invitación y estoy trabajando en ello, solo necesito algo de ayuda y que el presidente Santos haga una llamada (risas).

“Siempre era la única”

Ahora hablemos un poco más de Vanessa. ¿Cómo fue su infancia?

Soy de Las Vegas, Nevada. Fui criada por padres maravillosos: mi madre fue educadora, mi padre un piloto retirado de la Fuerza Aérea. Mi familia tuvo muchos hijos, soy la mayor. Pero lo más importante es que fui criada por mi comunidad. Una comunidad que busca que salga lo mejor de su juventud. Mi padrino fue el primer afroamericano elegido para ser vocero de la casa de la Asamblea de Nevada. Fui educada por un senador que me enseñaba a hacer campañas para estimular el voto. Tenía gente alrededor mío que siempre me dijo que podía ser y hacer cualquier cosa que quisiera.

Fui a la Universidad de Berkley y luego a la Southern University. Tengo dos hijos, Taylor y Luke, y un maravilloso esposo que es el amor de mi niñez. Toda mi vida Dios me ha permitido estar en circunstancias en las que yo era usualmente la única afroamericana, la única mujer y la más joven. Así que siempre le digo a la gente cuando hablamos de discriminación: soy joven, soy negra y soy mujer. ¿Y qué con eso? (risas) Estas cosas la gente las ve como negativas, pero yo las he adoptado como lo más hermoso que puedo ser.

¿Qué más puedo decir de mí? Que amo lo que hago, siempre quise ayudar a la gente, porque soy una amante de mi pueblo, de la historia.

¿Puedes recordar alguna anécdota que te impulsó a ser una líder?

De pequeña odiaba leer sobre la historia de los afroamericanos, porque siempre que empezábamos el capítulo de nuestro libro de texto, hablaban de esclavitud. Y aprendíamos de Cristóbal Colón y otra gente importante. Pero cuando llegábamos a la gente de color éramos inmigrantes, esclavos o granjeros, siempre servíamos. Es como si nuestra historia hubiera empezado con la esclavitud.

Yo rechacé eso. Y un día le dije a mi mamá que estaba cansada de leer sobre eso. Entonces ella me puso la tarea de encontrar otra gente sobre la cual leer, además de Harriet Tubman y Marthin Luther King. Empecé a aprender sobre personas como madame C. J. Walker, Nelson Mandela y Winnie Mandela, entre otros. Y dije: ¡espera un minuto! ¿Quieres decir que yo fui una reina primero? Así que cuando le explicas a la gente que su historia comenzó antes de la esclavitud, que hay grandeza en su raza, pueden mirar hacia su propio futuro. Mi mamá me retó a que fuera más allá.

¿Y recuerdas alguna situación en que hayas vivido la discriminación?

Toda mi vida. Desde pequeña. Pero la primera vez que lo viví fue cuando una vecina dijo que yo no iría al mismo cielo que su hijo por ser negra. Mi madre tuvo que sentarse y explicarme lo que era el racismo. He tenido que luchar con ese tipo de cosas toda mi vida. Pero yo digo, no miremos estas cosas como negativas, sino como una oportunidad para traer el cambio. Cuando me dicen que no puedo hacer algo, dejo que eso me aliente. No podemos dejar que lo malo nos defina. Si nos enfocamos en el plan y no en las distracciones, Dios nos da buenas cosas.

¿Crees que también hay racismo de los afro hacia los blancos?

El odio produce odio. Es sicología. La gente afro ha crecido viendo cómo discriminan a sus padres. Es un círculo vicioso, que viene del miedo. El miedo a lo desconocido, por eso es importante que rompamos las normas sociales para entender que todos somos iguales, que somos hijos de Dios. Es el miedo a la otra persona lo que nos lleva a hacer los más terribles actos. Claro, ese racismo existe. No al nivel del otro, pero sí.

Tienes varias organizaciones con jóvenes afro, que buscan crear más líderes para el mundo...

¡Claro! Es que hay que empezar por la juventud, trabajar por el cambio. Mi hija, por ejemplo, tiene 15 años. Y recuerdo que cuando había crisis en Libia todo el mundo hablaba de lo que estaba pasando y ella me dijo: “mami, tú has ido a Libia. Tú conociste a ese líder. Tú conoces a la gente allá. ¿Cómo te sientes sobre lo que está pasando?”. Yo le dije: conflictuada. Porque cuando yo veía las imágenes de la guerra, veía un café en el que solía sentarme. Había amigos míos llamándome y preguntándome cómo podían salir de la guerra. Otro día me dijo “vi lo que le está pasando a tu amigo, hoy recé por él en clase”, yo le dije “¿quién?” y me dijo “¡El presidente Santos! ¡Fue diagnosticado con cáncer de próstata!”. Es lo que sucede hoy, los chicos están expuestos al mundo. Y yo pienso: no estoy criando una líder de Estados Unidos, sino una líder de este mundo. Mi hijo habla español fluido, porque su mami le dijo que había que aprender otra lengua. Eso es lo que hay que hacer. Sería una pena si yo predicara por fuera, pero no fuera capaz de criar a mis propios hijos. “Empieza en casa, luego tómate el tiempo de invertir en nuestras comunidades”.

Publicada por
COLPRENSA, EL PAÍS
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