Jueves 2 de Octubre de 2014
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Domingo 23 de Junio de 2013 - 08:07 AM

Nadie cantó como el poeta

Archivo/VANGUARDIA LIBERAL
Nadie cantó como el poeta
(Foto: Archivo/VANGUARDIA LIBERAL)
Su vigencia como compositor coincidió con el trance, cuando el vallenato hacía el tránsito evolutivo desde los juglares que tocaban por vocación, hasta la era comercial de una estructura con mayor imagen y dividendos económicos.

Después de salir a la palestra con mucho sacrificio, luego que Abel Antonio Villa se apoderara de una de sus canciones, Leandro Díaz no dio vuelta atrás, y confiando en sus capacidades comenzó a irrigar canciones que fueron interesando a los intérpretes de la época.

Su vigencia como compositor coincidió con el trance, cuando el vallenato hacía el tránsito evolutivo desde los juglares que tocaban por vocación, hasta la era comercial de una estructura con mayor imagen y dividendos económicos.

Una de las obras que más lo catapultó fue Matilde Lina, canción en la que fusiona los perfiles de su enamorada con el mismo esplendor de la naturaleza, la que pone a sonreír al paso de la diva: “Cuando Matilde camina hasta sonríe la sabana”. Expresión que el periodista Juan Gossaín ha publicitado como el verso más bello de Colombia.

Éxitos antológicos

Del repertorio de Leandro Díaz se desprenden una decena de canciones difíciles de clasificar como para conocer la mejor, en ese sentido las opiniones son divididas, pero todas destacan la esencia natural de la poesía del autor, las cuales son antológicas dentro del folclor.

Una de estas es ‘La Diosa Coronada, una letra con la que Gabriel García Márquez le hizo honores a Leandro al citar la canción en el epígrafe de su obra ‘El Amor en Tiempos del Cólera’.

“Señores, vengo a contarles hay nuevo encanto en la Sabana, en adelanto van estos lugares, ya tienen su Diosa Coronada”.

Cuando el vallenato apenas se abría campo y aún no había penetrado a Bogotá, Rafael Escalona, quien era el promotor de esta manifestación artística hacía lobby en los medios bogotanos y desde ese entonces en los años 60 ya se vislumbraba el nombre de Leandro Díaz.

Así quedó en la historia con una entrevista que Gloria Valencia de Castaño le hizo a Escalona en la que se refirió al invidente en los siguientes términos: “Por allí anda un compositor ciego que no le canta a los burros, ni a las crecientes crecidas como yo, sino a diosas y otras cosas raras”.

Fuerza del desierto

‘El Cardón Guajiro’, una letra raizal del poeta ciego, narra su fortaleza espiritual y física para soportar las adversidades comparando su perfil con esa planta del desierto guajiro que aún con la sequía de su entorno permanece verde.

La inspiración se la originó un viaje que realizaba por su tierra y ante una avería del vehículo, todos los pasajeros se bajaron a reposar bajo de un árbol mientras él se quedó a un lado del carro soportando los rayos solares, cuando alguien se le acercó y le dijo: “Oiga pero usted si es fuerte como resiste ese calor” a lo que Leandro le constó: “Es que yo soy ni el cardón guajiro que no lo marchita el Sol”, de ahí nació la canción.

En el repertorio de Díaz Duarte, hay una obra que hizo cuando era habitante del corregimiento de Tocaimo, en jurisdicción de San Diego, donde no sólo demuestra la facilidad de hilvanar los versos sino la capacidad de su memoria en compilar cada uno de los habitantes en un disco de cuatro minutos de duración, fue uno de los primeros éxitos grabado por Jorge Oñate.

Sagaz e inteligente

La habilidad de Leandro fue una de sus facultades para poder salir del anonimato, en varias ocasiones dio a conocer el origen de Los Tocaimeros, así solía explicar el por qué de esta canción:

“Hice la canción y fui a donde un tío, le conté que había compuesto una canción para la vereda de Tocaimo, le dije que el estreno valía cinco pesos” y con ese producido pudo viajar a unas fiestas patronales de Barrancas a donde lo habían invitado.

El repertorio de Leandro Díaz no es tan extenso como el de otros compositores contemporáneos dada su originalidad, es decir nunca hizo canciones ni por encargo ni por invención. Cada una de sus letras fueron vivencias que las dibujaba con la perfección poética de su capacidad innata.

Óptica particular

Para el investigador, poeta y literato José Atuesta Mindiola, Leandro encerraba la filosofía. “Era un pensador, tenía la intuición precisa para hilvanar la poesía, era considerado el padre del lirismo, pues lo aplicaba en su máxima expresión, siempre se preocupó por la melodía, sin dudas era un icono del vallenato, reconocido por su calidad”.

Asegura Atuesta Mindiola que Leandro pese a su invidencia era un gran lector y asimilaba los textos a través de la lectura de otros, lo que aplicaba también a sus canciones; solía explorar las obras de Neruda y Carranza, y manifiesta que en la parte musical escuchaba todos los géneros aparte de haber sido un buen conversador.

Así lo vio Carlos Vives

Otro de los buenos defensores del estilo y la creatividad de Leandro Díaz es Carlos Vives, y siempre lo pregonaba en los conciertos donde se hablaba de música vallenato en donde esbozaba sin tapujos que “lo amaba”. Tras su muerte el cantante samario expresó: “Le doy gracias a la vida por haberme puesto en el camino de Leandro Díaz, por hacerme entender que mi futuro no era Hollywood sino Valledupar, Leandro Díaz fue un buen padre y Dios lo premió con un hijo maravilloso. Como lo dije en la canción, Ivo fue sus ojos”.

Repertorio del maestro

Estas son algunas de las más importantes canciones de Leandro Díaz: El Bozal, El Cardón Guajiro, Olvídame, El Palo de mango, La Lechuza, La Loba Ceniza, La Gordita, Misterio, Donde, Dos Papeles, El Verano, Dios no me deja, Como yo no hay dos, Yo comprendo, Los tocaimeros, La historia de un niño, Soy, Matilde Lina, El negativo, Quiéreme, La Diosa Coronada, Carmencita, La parrandita, Las tres guitarras, Mi memoria, Fui de tu alma, La contra, Preciosa mujer, Horas Felices, El mal herido, Mi pueblo, Adelante, La Muerte de Morales, Misterio, A mi no me consuela nadie, El pregonero, Carmencita, entre otros.

¿Sabía usted que ‘Colacho’ Mendoza grabó La Diosa Coronada en cuatro ocasiones?

¿Sabía usted que Oscar Ramos fue un hijo de Leandro que también fue compositor pero su vida se truncó después de un accidente de tránsito?

Publicada por
COLPRENSA, BOGOTÁ
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