Martes 2 de Septiembre de 2014
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Miércoles 17 de Julio de 2013 - 08:07 AM

Habitantes de Tibú se sienten presos por los bloqueos

COLPRENSA/VANGUARDIA LIBERAL
Habitantes de Tibú se sienten presos por los bloqueos
(Foto: COLPRENSA/VANGUARDIA LIBERAL)
Contrario a lo que se podría pensar, la protesta de los campesinos del Catatumbo no cuenta con un apoyo generalizado de la población de Tibú, que ayer, en una reunión con el vicepresidente de la República, Angelino Garzón, llevada a cabo en el Concejo, hizo sentir su malestar y pidió una pronta solución a lo que no dudaron en llamar ‘un secuestro colectivo’.

“Estamos cansados de que esta situación no termine. Los precios de los alimentos están por las nubes, los locales están quebrando porque no hay clientes, los transportadores no pueden salir del municipio, las pipetas de gas están costando hasta $30.000 más de lo normal y no pasa nada.

Ni el Gobierno nacional ni el municipal, ni mucho menos el regional, parecen tener una solución a la vista para esto que estamos viviendo”, manifestó una habitante del casco urbano de Tibú que asistió al encuentro.

Otro indicó que, si bien apoya la movilización campesina y está de acuerdo en que algunos de los puntos exigidos por los manifestantes van a beneficiar a Tibú, no comparte que se tenga que bloquear la vía e impedir el libre movimiento de las personas que necesitan hacer uso de ella.

No es necesario que bloqueen la vía ni que se enfrenten a la fuerza pública. Siéntense a negociar y no se levanten hasta que lleguen a un acuerdo”, expresó.

En la reunión, a la que no asistió ningún representante de los campesinos que protestan a las afueras de Tibú, se oyeron voces que también reflejaron otro de los fenómenos latentes entre la población tibuyana: el temor.

Ante la inquietud de por qué no había una movilización masiva por parte de los habitantes del casco urbano para exigirles a los campesinos que mantienen bloqueada la vía, varios de los asistentes contestaron que no lo hacen porque temen por sus vidas.

“No nos vamos a enfrentar a esa gente. Nadie es capaz de ir a darles la cara y exigirles de frente que ya está bueno, que dejen pasar los carros y las personas por la vía. Todos hablamos pero ninguno es capaz de hacer nada concreto, ¿por qué? por miedo”, contestó uno de los que se acercó hasta el Concejo.

Durante el encuentro, la intervención del sacerdote Víctor Hugo Peña, una de las voces más reconocidas en el municipio y el Catatumbo, fue interrumpida por los gritos de José de Jesús Ascanio, quien a gritos, le reprochaba al viceministro de Trabajo, José Noé Ríos, el no haber podido llegar a un acuerdo con los campesinos que lograra el desbloqueo de la vía.

“Ya no aguanto más esta situación, no tengo qué comer, todo lo estoy pagando muy caro, los niños no han podido iniciar sus clases en los colegios, tampoco he podido volver a trabajar. Ya es justo de que esto se acabe”, increpó Ascanio a Ríos.


Enfrentamientos por cuarta vez

Un nuevo enfrentamiento sostuvo un grupo de campesino con el Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) de la Policía Nacional en el sector de La Uno.

La confrontación duró unas tres horas en el mismo sector donde el viernes de la semana pasada estuvieron enfrentados con piedras, tatucos, bombas molotov, gases lacrimógenos y bombas de aturdimiento.

Allí también incineraron la sede de la Corporación Autónoma de la Frontera Nororiental (Corponor).

En medio del cotejo de ayer fue herido levemente el camarógrafo del canal RCN, Richard Gélvez, por un artefacto explosivo artesanal lanzado por los campesinos que pasó por el medio de sus piernas.

El enfrentamiento empezó cerca del medio día, cuando un grupo de labriegos encapuchados llegaron al sitio provenientes del caserío de la vereda La Cuatro, a provocar a los antimotines.

El duelo se prolongó hasta las 3:00 de la tarde.

En ese lapso, el común denominador fue la lluvia de piedras, tatucos y bombas molotov que lanzaban los campesinos. El Esmad respondía con gases lacrimógenos y bombas de aturdimiento.

En medio de ese panorama, una ambulancia que venía de Campo Dos, con una persona enferma, pasó ‘las líneas de fuego’ con destino al hospital San José de Tibú. Las partes en conflicto, en ese momento, no se atacaron.

Esta vez por parte del Esmad no se reportaron heridos. Se desconoce si hubo lesionados en la población campesina.

Opaca celebración del día de la virgen del Carmen

Sin la tradicional quema de voladores y morteros, pero con el bullicio de las cornetas y pitos de las motos y vehículos de servicio público y privado; ciclistas, motorizados, conductores y centenares de devotos, ayer, le rindieron culto, homenaje y veneración a la Virgen del Carmen.

Los organizadores de la tradicional fiesta juliana en honor a la santísima virgen, decidieron, esta vez, no quemar pólvora para evitar confusiones con la situación incierta que se vive en el área urbana por el paro.

Todos los años a un lado del parque de la virgen se ubican unos cinco vendedores ambulantes que ofrecen camándulas, escapularios y cuadros de la Virgen del Carmen y otras imágenes religiosas. Este año solo hubo una, la del tibuyano Ciro Contreras. Los otros no estuvieron presentes porque no pudieron llegar a Tibú por el bloqueo de la vía.

Ciro pensó que iba a ser un día bueno para su venta porque no tenía competencia, pero no fue así.

“Saqué lo poco que tenía en la casa porque no hubo forma de ir a Cúcuta a traer mercancía y casi no se ha vendido nada”, contó cuando estaban dando la comunión en la eucaristía.

Recordó que el año pasado, para no ir tan lejos, a esa misma hora, llevaba vendidos unos $300.000, Ayer, solo $75.000, “y eso que no tengo competencia”, recalcó.

Estima que la situación obedece a la escases de plata en el bolsillo de los tibuyanos, porque no han podido trabajar por el paro campesino que hay en el municipio.

El recorrido terminó en el parque de la virgen, entrada al área urbana de la cabecera municipal, donde centenares de feligreses y devotos participaron en la eucaristía que celebró el presbítero Jairo Gélves Tarazona.

“Encomendamos en esta eucaristía a todos los conductores y transportadores de Tibú y pedimos a la Virgen del Carmen que interceda para que la situación que estamos viviendo en nuestro municipio se normalice”, dijo el sacerdote al inicio de la ceremonia religiosa.

Terminada la misa los motorizados y conductores, con sus motos y vehículos, armaron la algarabía para pasar por el parque Tomás María Vergara donde se estaban bendiciendo los automotores.

 

Publicada por
COLPRENSA,CÚCUTA
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