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Jueves 27 de Octubre de 2011 - 03:43 PM

El mausoleo de Kirchner ya es santuario de peregrinaje popular

"Cuando sea grande quiero ser presidente", dice un inocente Néstor Kirchner, con 9 años, desde una fotografía en blanco y negro que ahora es uno de los pocos detalles que decoran el mausoleo del expresidente argentino, inaugurado hoy, un año después de su muerte.
Tomada de Internet/ VANGUARDIA LIBERAL
El mausoleo de Kirchner ya es santuario de peregrinaje popular
(Foto: Tomada de Internet/ VANGUARDIA LIBERAL)

Decenas de "peregrinos K" se agolparon hoy a las puertas del cementerio de Río Gallegos, la ciudad natal del exmandatario, para ser los primeros en acceder al monumental mausoleo, adonde más temprano se trasladó el féretro de Kirchner en una ceremonia íntima, encabezada por su viuda, la presidenta Cristina Fernández.

"Nunca nos dejan disfrutar nada", se quejó una mujer venida desde El Calafate, donde murió Kirchner hace exactamente un año, cuando los guardias le impidieron ingresar al cementerio con su bolso, las flores que traía como ofrenda y un muñeco conforma de pingüino, símbolo del expresidente.

De a pequeños grupos, la gente pudo ingresar al camposanto para ser requisados por los guardias con detectores de metal y luego iniciar un peregrinaje de unos 200 metros hasta el acceso al complejo que alberga el mausoleo, en la parte trasera del cementerio.

Una vez allí, y bajo estricta vigilancia, los visitantes acceden al edificio por una pesada puerta metálica que conduce hacia la derecha a una puerta de vidrio blindado que lleva al recinto donde descansan los restos de Kirchner, un sitio donde solo la familia puede acceder.

De frente a la puerta metálica de ingreso se accede a una escalera en forma de caracol que conduce a la primera planta.

Desde allí, y mirando hacia abajo a través de una estructura de vidrio circular, se puede observar el féretro del expresidente, ubicado centralmente en la planta baja, cubierto con una bandera argentina.

Sobre el cajón hay también una camiseta del Racing, el club de fútbol del que Kirchner era fanático, un rosario, una flor y los pañuelos blancos de las Madres y de las Abuelas de Plaza de Mayo.

Por detrás del féretro se alza una gigantesca cruz de madera y a un costado fue dispuesto el cajón que contiene los restos del padre del exgobernante y primer secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas.

Desde el piso superior se puede ver además, en la planta baja, en un rincón, dos sillones y una pequeña mesa.

El edificio, cuya construcción demandó diez meses y cuyo costo es un misterio, es, por dentro y por fuera, una mole gris de concreto, piedra volcánica, pizarra, lajas y mármol de trece metros de largo, unos quince de frente y once de alto.

Es una construcción de líneas cortantes y puras, con algunas aberturas perpendiculares en las paredes que permiten el ingreso de la luz natural.

En el techo, en la parte central, hay un vitreaux con el logotipo oficial del bicentenario de Argentina -celebrado el año pasado- en colores celestes y amarillos, que en horas del mediodía refleja sus tonos sobre el féretro.

La sobriedad del recinto sólo se rompe con tres retratos de quien gobernara Argentina entre 2003 y 2007.

La fotografía de su niñez, en blanco y negro, y que contiene su deseo de ser presidente cuando sea grande a la manera de un mensaje para compartir en Facebook, está ubicado en la planta superior, donde también hay una fotografía de Kirchner, en colores, con su pulgar en alto.

El tercer retrato está en la planta baja, una pintura del rostro del expresidente en tonos ocres.

Por fuera, el complejo, de 650 metros cuadrados, se completa con un mástil gigante con una bandera argentina que se flamea con el habitual viento patagónico y dos llamas votivas.

También hay una estructura triangular que representa la forma del territorio argentino y una fuente rectangular.

Solo un par de coronas fueron hoy colocadas a las puertas del mausoleo, mientras la gente se quedó con las ganas de llevarle sus sencillos ramilletes al "Lupo".

"Es una pena. Él se merece nuestro homenaje y mucho más", dijo a Efe Lucía, una vecina de Río Gallegos que ingresó al lugar sola, pues su esposo tuvo que quedarse afuera porque traía consigo un teléfono móvil con cámara.

A las puertas del mausoleo, construido por el empresario Lázaro Báez como un regalo para los Kirchner, un cartel advierte que está prohibido el ingreso con móviles y cámaras de fotos y vídeo "por respeto" a este sitio, desde hoy un santuario de peregrinaje kirchnerista.

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