
El pulso entre ambos países ha subido de tono ante la cercanía del aniversario número 30 de la guerra que los enfrentó en 1982 y, mientras Argentina acusa al Reino Unido de reforzar su presencia militar en el Atlántico Sur, Londres cree que Buenos Aires busca aislar el archipiélago mediante la internacionalización del conflicto.
El anuncio del pasado martes de la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, de que presentará una protesta formal ante la ONU por el próximo despliegue de un destructor británico y la presencia en las Malvinas del nieto de la reina Isabel II no logró ayer que Londres se apartara un ápice de la posición que ha mantenido durante años.

