
La muerte de Savannah Hardin en Attala (Alabama) ha conmocionado Estados Unidos. La pequeña murió como consecuencia de la deshidratación y falta de sodio que le produjo estar corriendo durante tres horas como castigo por haber mentido a su madrastra al decirle que no había comido unas chocolatinas.
La Policía de esta localidad ha determinado que se puede tratar de un homicidio por lo que la madrastra y la abuela fueron detenidas como posibles responsables de la muerte.
Por ahora las autoridades investigan si la niña corrió durante horas siguiendo sólo órdenes verbales o si también hubo alguna coacción física para obligarle a continuar con el ejercicio que le causó la muerte. Sin embargo, diversas personas llamaron a la policía mientras la niña corría señalando que “algo no iba bien”, según ha contado el sheriff.
La pareja del padre de la niña, Jessica Mae Hardin, de 27 años, llamó a los servicios de emergencias el pasado viernes 17 de febrero, cuando vio que la niña se desmayaba mientras cumplía el castigo impuesto.
Savannah Hardin recibió atención médica, pero no resistió y falleció el pasado lunes 20 de febrero.
Este miércoles la Policía detuvo a Hardin y a la abuela de la niña, Joyce Hardin Garrard, de 46 años.

