
Todo obedece al anuncio del cambio del embajador ante la Santa Sede sin contar aún con el beneplácito apostólico (“plácet”, cómo se le conoce en el argot diplomático) que otorgan los Estados a los futuros embajadores extranjeros.
El pasado 19 de mayo el presidente colombiano Juan Manuel Santos salió a informar el cambio de su embajador ante la Santa Sede: Germán Cardona, exministro de Transporte, remplazaría a César Mauricio Velásquez.
En un gesto sorpresivo Santos anunció el nombre del nuevo representante de su país ante el Estado pontificio, pero lo hizo sin contar aún con el beneplácito apostólico. Y ahí mismo estableció que la misión principal del nuevo legado será lograr un viaje papal a Colombia.

