Los países musulmanes suspendieron a Siria de la Organización de la Conferencia Islámica (OCI) para aislar simbólicamente al gobierno de Bashar al Asad, aunque la violencia no cesa y sigue provocando la salida de refugiados.

Publicado por: AFP
Reunidos en La Meca, en Arabia Saudita, los dirigentes del mundo musulmán se pusieron de acuerdo en la “necesidad de poner fin inmediatamente a la violencia en Siria y suspender a este país de la OCI”, según el comunicado final publicado la noche del miércoles.
Irán, un sólido aliado de Siria, fue el único de los 57 miembros de la OCI que rechazó la suspensión, y la tildó de injusta.
La prensa siria acusó a la organización panislámica de servir “el proyecto de Occidente y sus lacayos en la región, que quieren provocar la caída del Estado sirio y un conflicto confesional”.
Estados Unidos saludó la iniciativa como una señal del “creciente aislamiento del régimen de Asad y de la magnitud del apoyo al pueblo sirio y a su lucha por un Estado democrático”.
En tanto, el Consejo de Seguridad de la ONU decidió ayer poner fin a su misión de observadores en Siria, cuyo mandato expira este domingo. El cometido de esos observadores era vigilar un alto el fuego promovido por el emisario internacional Kofi Annan, que entró en vigor oficialmente el 12 de abril pero no fue cumplido un solo día.
Teatro de operaciones
Sobre el terreno, los insurgentes y las fuerzas armadas combatían por el control de Alepo, la gran ciudad del norte del país, escenario de una batalla desde hace casi un mes.
Los bombardeos del Ejército dejaron 18 muertos, y ocho soldados murieron en tiroteos, según el opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (Osdh).
El Osdh dio parte ayer de combates y bombardeos en otros puntos de Siria, con un saldo de 70 muertos, entre ellos 42 civiles. El miércoles, el balance de la jornada, según la misma fuente, fue de 172 muertos.















