
Memmott dijo al rotativo estatal que “es posible introducir cambios si las dos partes están de acuerdo sobre las revisiones que se pueden hacer” al tratado de extradición vigente desde 1995, año en el que se hicieron reformas a la primera versión firmada en 1902.
“Como siempre, estamos dispuestos a sentarnos y a buscar acuerdos”, afirmó el funcionario que es el máximo representante estadounidense en Bolivia.
Washington y La Paz no tienen relaciones a nivel de embajadores debido a que en 2008 el presidente Evo Morales expulsó al embajador Philip Goldberg acusándolo de conspiración, denuncia rechazada por el Gobierno estadounidense.
El “convenio marco” firmado hace un año para mejorar la relación establece que uno de los objetivos del diálogo bilateral es la cooperación en la aplicación de la ley, incluyendo la extradición y la asistencia legal mutua, entre otros puntos, recordó Memmott.
El Gobierno de La Paz dijo hace unos días que pediría la revisión del tratado después de que Washington le informara el mes pasado que rechaza su solicitud de extraditar a Sánchez de Lozada para que sea juzgado en Bolivia por su presunta responsabilidad en la muerte de más de 60 personas por la represión a protestas sociales en 2003.

