El papa Benedicto XVI, que renunció a su pontificado, urgió a una “renovación” de la Iglesia, al despedirse ayer de cientos de párrocos y seminaristas, tras haber denunciado la víspera con tono profético la hipocresía y las rivalidades que amenazan a la milenaria institución.

Publicado por: AFP
“Tenemos que trabajar para que se realice verdaderamente el Concilio Vaticano II y se renueve la Iglesia”, dijo a los religiosos en la Sala Pablo VI del Vaticano.
Agotado, con ojeras y la voz ronca, el Papa habló ante el clero de Roma de su pasado como teólogo y contó anécdotas relacionadas con el Concilio Vaticano II, en la década de los 70, en el que participó activamente, un evento considerado clave para la modernización de la Iglesia del siglo XX.
Para el Pontífice dimisionario, las reformas aprobadas entonces, su apertura al diálogo con el mundo, “no se han realizado”.
“La Iglesia no es una organización, jurídica ni institucional, sino una organización vital que está en el alma. Somos la Iglesia, somos todos un cuerpo vivo, todos juntos, los creyentes”, aseguró.
“Aún si me retiro estaré siempre cerca a todos ustedes y ustedes estarán conmigo aún si desaparezco del mundo”, declaró el Papa, que anunció el lunes inesperadamente su renuncia a partir del 28 de febrero, un gesto inédito en la historia de la Iglesia moderna.













