Para los analistas, el mandatario venezolano va a seguir en la línea dura con la oposición, al tiempo que tratará de mantener la unidad dentro del chavismo, especialmente de cara a la próxima prueba electoral, las municipales que podrían convocarse en breve.

Publicado por: AFP
El presidente chavista Nicolás Maduro cumple mañana un mes de gobierno en Venezuela enfrentado a una crisis post electoral, por la impugnación de los resultados del 14 de abril pasado, así como por una escalada de la inflación y la escasez, que lo obliga a negociar con el sector privado para evitar el colapso económico.
“Ha sido un mes difícil para Maduro. Por un lado ha tenido que lidiar con un cuestionamiento de su legitimidad y por otro lado tiene que encarar una crisis económica que está causando malestar y descontento”, opina el politólogo John Magdaleno.
La tensión en las calles durante las manifestaciones convocadas por el líder opositor Henrique Capriles, tras desconocer el estrecho margen de victoria de Maduro en las elecciones de abril (una diferencia de 1,49 puntos porcentuales), que se saldaron según el Gobierno con una decena de muertos, llevó al heredero de Hugo Chávez a radicalizar aún más su discurso.
Acusó a la oposición y a la “ultraderecha” de Estados Unidos de estar urdiendo un golpe de Estado, amenazó a Capriles con la cárcel y hasta detuvo a un general en retiro y dirigente político, señalándolo de instigar una rebelión.
El “Gobierno puede tratar de desviar la atención sobre responsabilidades, pero a la larga necesita que aumenten la producción o asumirá el costo total”, señala el presidente de la encuestadora privada Datanálisis, Luis Vicente León.













