El presidente Barack Obama, que declaró el estado de desastre en el área, lamentó, en una alocución televisada desde la Casa Blanca, la devastación por el tornado y prometió estar el domingo junto a la población afectada, en los esfuerzos de rescate y reconstrucción.

Publicado por: AFP
Ante el panorama de destrucción en la localidad de Moore, en Oklahoma (centro-sur de Estados Unidos), los residentes comienzan a abocarse a la dura tarea de reconstruir la comunidad devastada el pasado lunes por un potente tornado que dejó al menos 24 muertos, de ellos nueve niños.
Las autoridades indicaron que la mayoría de los cuerpos fue recuperada de entre los escombros en esta localidad suburbana de Oklahoma City, de 50.000 habitantes, en la que el tornado arrasó con vecindarios enteros y dos escuelas.
Tras amplias fluctuaciones en las estimaciones de muertos brindadas por las autoridades, el jefe de policía de Oklahoma City, Bill Citty, dijo en una conferencia de prensa el martes que 20 personas habían resultado muertas en Moore y cuatro en otros lugares.
Andy Oden, portavoz del Departamento de Gestión de Emergencias de Oklahoma, precisó que 237 personas resultaron heridas por el tornado.
A medida que las tareas de rescate disminuyen, la secretaria de Seguridad Interior, Janet Napolitano, se dirigió a Moore ayer, para “asegurar” que “se está recibiendo todo lo que se necesita”.
Para los residentes, cuyas vidas quedaron ‘patas arriba’, el alivio de haber sobrevivido se va tornando en desesperación a medida que caen en la cuenta de la amplitud del desastre.
“Es irreal. Es tan visceral”, dijo el contador Roger Graham, de 32 años, mientras peinaba las ruinas de la casa de tres dormitorios que habitaba con su esposa Kalissa, una maestra de escuela, para intentar recuperar algo.
Ardua labor
Curtis Carver, padre de dos hijos que resultaron ilesos.
















