Tras engullir al animal, el gigantesco reptil no fue capaz de digerir el excesivo banquete y acabó expulsando a su presa en un prolongado proceso que duro 90 segundos.
Algunos observadores, sin embargo, no tienen claro si la criatura regurgitada es un ternero o un capibara, un enorme roedor de Sudamérica que puede llegar a pesar hasta 66 kilos y suele ser la presa favorita de las anacondas.
Las anacondas verdes, que pueden llegar a medir hasta 12 metros, suelen regurgitar a sus presas si se sienten amenazadas o molestas, para poder garantizar su movilidad. Estos impresionantes reptiles devoran peces y pájaros, pero también grandes mamíferos como capibaras, tapires e incluso ciervos.
Antes de comerse a sus presas, las comprimen para asifixiarlas antes de convertirlas en su cena.

