En 1970 fue convertido en un museo flotante, en Alameda (California).
Pero a los 7 años de que el enorme portaaviones llegara a Alameda, el personal del museo y los visitantes comenzaron a informar sobre un número asombroso de sucesos inexplicables.
Afirman que han escuchado misteriosos pasos y voces a pesar de no haber nadie a bordo.
Marineros y oficiales con su uniforme que se desvanecían ante sus atónitos ojos.
Feroces corrientes de aire recorren las habitaciones completamente cerradas, y el instrumental náutico se pone en marcha solo.
De hecho ha habido tal cantidad de sucesos extraños que clarividentes, médiums y parapsicólogos se han acercado para estudiar el barco fantasma.
Alan McKean, trabajador del museo, dice no creer mucho en estos temas.
“Sólo se lo que yo vi. Un día vi a un oficial con uniforme descendiendo por las escaleras hacia la siguiente cubierta. Le seguí y ya se había ido. No tengo ninguna explicación para esto.”
Los historiadores estiman que casi 300 personas murieron mientras trabajaban en el barco durante su servicio activo, de 1943 a 1970.
Aunque algunos hombres murieron durante el combate, otros murieron debido a accidentes en el barco fantasma.
Los que han sentido extrañas presencias de espíritus, dicen no haber corrido ningún peligro.
Algunos aseguran que han reconocido al fantasma de Joseph James Clark, conocido como Jocko, y que capitaneó la nave durante la II Guerra Mundial.

