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Martes 13 de Marzo de 2012 - 10:46 AM

‘Estoy impedido para ser candidato, pero no para hacer política’: Luis A. Gil Castillo

Luis Alberto Gil Castillo lo negó durante toda la entrevista. Incluso señaló que era una “víctima de una persecución política”, pero el fallo de la Corte Suprema de Justicia fue contundente al afirmar sus nexos con los paramilitares.
César Flórez / VANGUARDIA LIBERAL
‘Estoy impedido para ser candidato, pero no para hacer política’: Luis A. Gil Castillo
(Foto: César Flórez / VANGUARDIA LIBERAL)

“El propósito de Gil era el de acceder masivamente al Congreso, tarea que al no poder garantizar por sus propios medios, salió a conseguir en la ilegalidad, como un fanático obsesivo, sin ningún enfoque intelectual o programa social legítimo (...)”, advierte el fallo de la Corte Suprema de Justicia.   

El excongresita del PIN, antiguo Convergencia Ciudadana, cuestionó la ética de quien fuera su abogado defensor, Ramón Ballesteros, pero aseguró no conocer detalles del caso del soborno por $100 mil dólares para comprar testigos que defendieran sus tesis ante la Corte.

Finalmente, aseguró que hizo las paces con el exgobernador, Hugo Aguilar Naranjo, con quien apoyó el proyecto político del actual mandatario de Santander, Richard Aguilar.

VANGUARDIA LIBERAL: Usted pagó tres años de cárcel, es decir, sólo la mitad de la condena por parapolítica que le impuso la Corte Suprema de Justicia, ¿cree que con ese tiempo saldó su deuda con la sociedad?
LUIS ALBERTO GIL CASTILLO: Respeto la justicia y a la Corte Suprema de Justicia. Mi proceso no está concluido. Los aforados en Colombia no tenemos segunda instancia y eso hace que tengamos que recurrir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Ese es mi siguiente paso. Sobre la duración de la condena, estamos cumpliendo la ley.

V.L.: Usted renunció a su condición de congresista para evitar ser investigado por la Corte Suprema de Justicia, pero esa estrategia no le funcionó, porque la Corte finalmente lo condenó  
L.A.G.C.: Existe la falsa creencia de que en la Fiscalía uno tiene doble instancia. Mi renuncia, además de esa falsa creencia, obedeció a que estábamos en pleno proceso electoral y se tenía el temor a que en la primera indagatoria me impondrían orden de captura.

V.L.: En el fallo que lo condenó por el delito de concierto para delinquir le imponen una multa de $3.600 millones. ¿Cuándo va a pagar y de dónde saldrá el dinero?
L.A.G.C.: Esas multas son imposibles de pagar. Estuve más de tres años improductivo. Suscribiré un acuerdo para el pago de la multa y miraré cómo pagarla.    

V.L.: El fallo de la Corte Suprema de Justicia dice que usted tuvo ayuda de los paramilitares para llegar al Congreso. ¿Admite ese apoyo?
L.A.G.C.: No hay un sólo testimonio en todo el proceso que hable del apoyo de los paramilitares a mi campaña...

V.L.: Eso lo dice usted, pero en el fallo la Corte Suprema de Justicia dice que su ascenso como político es evidente, no solo por los testimonios que los señalaron a lo largo de los procesos. También lo demuestran los resultados electorales que obtuvo en los municipios donde las Auc ejercieron el control político y militar.
L.A.G.C.: En la realidad, esas fuerzas de las que hablan tuvieron su propia lista y no era la mía. ¿Dónde está el testimonio que dijo eso en el proceso? ¡No lo hay!

V.L.: Eso no es cierto, alias ‘Diego Vecino’, jefe paramilitar, contó en el juicio que usted se reunió con ellos en el 2001, en Puerto Berrío, Antioquia. Dijo que fue testigo de un encuentro de usted con los entonces jefes paramilitares Carlos Mario Jiménez, ‘Macaco’; Vicente Castaño; Bayron Castañeda; Ramiro Vanoy, ‘Cuco Vanoy’ y Salvatore Mancuso.
L.A.G.C.: En la defensa material se demuestra que las fechas de las que él habla son contrarias a esas reuniones. Esa afirmación no es cierta. 

V.L.: Pero la Corte Suprema le dio crédito y por esa clase de testimonio lo condenó.
L.A.G.C.: Es que esto es una moneda de dos caras... (risas). La Corte puede tomar crédito de una y otra versión. Me reuní con los paramilitares, pero para defender la vida de los militantes de Convergencia Ciudadana de los paramilitares…

V.L.: ¿Duda del más alto tribunal de la justicia del país?
L.A.G.C.: Vuelvo y repito, respeto las decisiones de la Corte. Este proceso tuvo un origen y un costo político.

 

Caso Ramón Ballesteros

 

V.L.: Ramón Ballesteros fue por un tiempo su abogado defensor. A este santandereano lo condenaron a 36 meses de prisión, luego de aceptar que intentó sobornar a un testigo para que declarara a favor suyo. Existen videos que demostraron cómo Ballesteros se reunió en el aeropuerto de Washington, Virgina, en EU, con el desmovilizado David Hernández, alias ‘Diego Rivera’, para convencerlo de declarar en favor de sus intereses, a cambio de la entrega de 100 mil dólares.
L.A.G.C.: Quien debe dar explicaciones es Ramón Ballesteros. Yo soy el doliente de ese hecho. Lo que él ha declarado ante la Corte, bajo gravedad de juramento, es que él no buscó a esa persona (alias ‘Diego Rivera’); a él lo buscaron.

V.L.: ¿Usted sabía de esa reunión? 
L.A.G.C.: Yo no lo mandé, como dije, a él lo buscaron.

V.L.: Más allá de que lo hayan buscado, Ramón Ballesteros admitió que ofreció dinero en busca de ayuda para su proceso.
L.A.G.C.: Yo no sabía de ese ofrecimiento de dinero.

V.L.: Resulta poco creíble que su abogado viaje a Estados Unidos, se reúna con un desmovilizado, ofrezca dinero y usted no conozca de esos movimientos
L.A.G.C.: Yo ya tenía la defensa hecha frente a ese caso. Yo no puedo afirmar quién ofreció dinero. El hecho de que él sea mi abogado no significa que yo conozca el futuro de las personas. Ese episodio afectó mi proceso judicial.

V.L.: ¿Si su defensa era tan sólida como usted lo afirma, por qué su abogado tenía que ir a Estados Unidos a ofrecer dinero a un testigo?
L.A.G.C.: Hay que preguntarle a él. El video dice que se iban a distribuir un dinero, pero yo no puedo afirmar eso.

V.L.: Ramón Ballesteros terminó recluido en La Picota. Cuando se encontró con él, los dos como detenidos, ¿de qué hablaron?
L.A.G.C.: Le pregunté: ¿qué fue lo qué pasó? Él me dijo: fácil, querían tirarse su proceso.

V.L.: ¿Quienes querían, según Ballesteros, afectar su proceso?     
L.A.G.C.: No sé.

V.L.: Perdóneme, pero el soborno es un delito grave y su abogado lo hizo en desarrollo de su defensa.
L.A.G.C.: Hay que preguntarle a él con quién negoció, pero no fue conmigo.

V.L.: ¿De dónde saldrían esos 100 mil dólares que se ofrecieron?
L.A.G.C.: Es que él no tenía que darme cuenta, es que yo no hice tránsito económico con él. No me dijo nada del dinero.   

V.L.: ¿Nunca le preguntó?
L.A.G.C.: En una situación donde tenía que embarcarme en otro (abogado), con el dolor de lo que había pasado, yo no podría entrar a ese terreno.  

V.L.: Llama la atención que usted contrató a Ramón Ballesteros, cuando él se convirtió también en abogado de Yidis Medina, quien denunció que usted se reunió con paramilitares.
L.A.G.C.: Contraté a Ramón Ballestero porque era una figura del Partido Liberal, grupo que nos hacía señalamientos. Yidis transmite una versión orientada. Ella nunca sostuvo ese testimonio ante la justicia. Se retractó. Ella era más amiga de un político de Santander. Mi proceso nació de unas confrontaciones políticas.

V.L.: ¿Más amiga de quién?
L.A.G.C.: De los otros políticos.

V.L.: ¿De qué otros?
L.A.G.C.: De un político liberal que ya no existe, para decirlo de alguna manera.   

V.L.: Reitero que es muy curioso que quien lo señala de reunirse con paramilitares contrata a Ramón Ballesteros, para otro proceso penal, pero es el mismo Ballesteros quien termina defendiendo su caso de parapolítica.
L.A.G.C.: Creo que al contratar a un abogado no se le pregunta cuántos procesos lleva o llevará. ¿No es ético?, es problema del abogado, no mío. 

V.L.: ¿Ramón Ballesteros es un buen abogado?
L.A.G.C.: La realidad está demostrada con los hechos.

 

Campaña a la Gobernación
 

V.L.: Usted dijo que con la llegada a La Picota del exgobernador Hugo Aguilar se resolvieron algunas diferencias con él. ¿Por qué se rompió la alianza política que tenían? 
L.A.G.C.: El distanciamiento ocurrió desde que él era Gobernador de Santander. El distanciamiento ocurrió por lo absorbente que asumió el gobierno. Por su actitud personal. Él desconoció a Convergencia Ciudadana en ese momento. Teníamos en ese entonces nueve alcaldes y no les permitió que se reunieran con su partido.

V.L.: ¿Hicieron las paces?
L.A.G.C.:: Nos reencontramos.

V.L.: ¿Hablaron en ese entonces de la campaña a la Gobernación?
L.A.G.C.: Sí. El doctor Luis Fernando Cote había buscado a mi señora, Doris Clemencia, para que lo apoyáramos. Pero solo proponía que lo apoyáramos. Obviamente en política se apoya para tener poder. No ofrecía nada. Nadie hace política para que lo dejen marginado.

V.L.: Con ese testimonio usted confirma la tesis que así usted estuviera en la cárcel y en el papel no fuera el jefe de Convergencia Ciudadana, en la práctica lo seguía siendo.
L.A.G.C.: No. Yo lo que tenía y tengo son opiniones. Convergencia Ciudadana (hoy PIN) tiene sus jefes.     

V.L.: Cuando llegó el exgobernador Hugo Aguilar usted dijo en otra entrevista que “se hicieron grupos para trabajar” por la campaña de Richard Aguilar.
L.A.G.C.:: Hubo coincidencia en el sentido de que pudimos organizar un esfuerzo común.

V.L.: ¿Hicieron política desde La Picota para ayudar a la campaña a la gobernación de Richard Aguilar?
L.A.G.C.: Es que yo no conozco qué políticos no hagan política. Allá lo que hay son políticos. Sí, estamos impedidos para ser candidatos, pero no para hacer política y no está prohibido en Colombia apoyar una causa política y dar opiniones.

V.L.: ¿Quién pagó la valla publicitaria que está en Girón? 
L.A.G.C.: El PIN.

V.L.: ¿El PIN la pagó?
L.A.G.C.: Le digo francamente que yo no la mandé poner. Yo no me hice un autohomenaje.  

 “El propósito de Gil era el de acceder masivamente al Congreso, tarea que al no poder garantizar por sus propios medios, salió a conseguir en la ilegalidad, como un fanático obsesivo, sin ningún enfoque intelectual o programa social legítimo (...)”.   

      El excongresita del PIN, antiguo Convergencia Ciudadana, cuestionó la ética de quien fuera su abogado defensor, Ramón Ballesteros, pero aseguró no conocer detalles del caso del soborno por $100 mil dólares para comprar testigos que defendieran sus tesis ante la Corte.

            Finalmente, aseguró que hizo las paces con el exgobernador, Hugo Aguilar Naranjo, con quien apoyó el proyecto político del actual mandatario de Santander, Richard Aguilar.

 

 

VANGUARDIA LIBERAL: Usted pagó tres años de cárcel, es decir, sólo la mitad de la condena por parapolítica que le impuso la Corte Suprema de Justicia, ¿cree que con ese tiempo saldó su deuda con la sociedad?

LUIS ALBERTO GIL CASTILLO: Respeto la justicia y a la Corte Suprema de Justicia. Mi proceso no está concluido. Los aforados en Colombia no tenemos segunda instancia y eso hace que tengamos que recurrir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Ese es mi siguiente paso. Sobre la duración de la condena, estamos cumpliendo la ley.

V.L.: Usted renunció a su condición de congresista para evitar ser investigado por la Corte Suprema de Justicia, pero esa estrategia no le funcionó, porque la Corte finalmente lo condenó  

L.A.G.C.: Existe la falsa creencia de que en la Fiscalía uno tiene doble instancia. Mi renuncia, además de esa falsa creencia, obedeció a que estábamos en pleno proceso electoral y se tenía el temor a que en la primera indagatoria me impondrían orden de captura.

V.L.: En el fallo que lo condenó por el delito de concierto para delinquir le imponen una multa de $3.600 millones. ¿Cuándo va a pagar y de dónde saldrá el dinero?

            L.A.G.C.: Esas multas son imposibles de pagar. Estuve más de tres años improductivo. Suscribiré un acuerdo para el pago de la multa y miraré cómo pagarla.  

            V.L.: El fallo de la Corte Suprema de Justicia dice que usted tuvo ayuda de los paramilitares para llegar al Congreso. ¿Admite ese apoyo?

L.A.G.C.: No hay un sólo testimonio en todo el proceso que hable del apoyo de los paramilitares a mi campaña...

V.L.: Eso lo dice usted, pero en el fallo la Corte Suprema de Justicia dice que su ascenso como político es evidente, no solo por los testimonios que los señalaron a lo largo de los procesos. También lo demuestran los resultados electorales que obtuvo en los municipios donde las Auc ejercieron el control político y militar.

L.A.G.C.: En la realidad, esas fuerzas de las que hablan tuvieron su propia lista y no era la mía. ¿Dónde está el testimonio que dijo eso en el proceso? ¡No lo hay!

V.L.: Eso no es cierto, alias ‘Diego Vecino’, jefe paramilitar, contó en el juicio que usted se reunió con ellos en el 2001, en Puerto Berrío, Antioquia. Dijo que fue testigo de un encuentro de usted con los entonces jefes paramilitares Carlos Mario Jiménez, ‘Macaco’; Vicente Castaño; Bayron Castañeda; Ramiro Vanoy, ‘Cuco Vanoy’ y Salvatore Mancuso.

L.A.G.C.: En la defensa material se demuestra que las fechas de las que él habla son contrarias a esas reuniones. Esa afirmación no es cierta. 

            V.L.: Pero la Corte Suprema le dio crédito y por esa clase de testimonio lo condenó.

L.A.G.C.: Es que esto es una moneda de dos caras... (risas). La Corte puede tomar crédito de una y otra versión. Me reuní con los paramilitares, pero para defender la vida de los militantes de Convergencia Ciudadana de los paramilitares…

V.L.: ¿Duda del más alto tribunal de la justicia del país?

L.A.G.C.: Vuelvo y repito, respeto las decisiones de la Corte. Este proceso tuvo un origen y un costo político.

 

Caso Ramón Ballesteros

            V.L.: Ramón Ballesteros fue por un tiempo su abogado defensor. A este santandereano lo condenaron a 36 meses de prisión, luego de aceptar que intentó sobornar a un testigo para que declarara a favor suyo. Existen videos que demostraron cómo Ballesteros se reunió en el aeropuerto de Washington, Virgina, en EU, con el desmovilizado David Hernández, alias ‘Diego Rivera’, para convencerlo de declarar en favor de sus intereses, a cambio de la entrega de 100 mil dólares.

            L.A.G.C.: Quien debe dar explicaciones es Ramón Ballesteros. Yo soy el doliente de ese hecho. Lo que él ha declarado ante la Corte, bajo gravedad de juramento, es que él no buscó a esa persona (alias ‘Diego Rivera’); a él lo buscaron.

            V.L.: ¿Usted sabía de esa reunión? 

            L.A.G.C.: Yo no lo mandé, como dije, a él lo buscaron.

            V.L.: Más allá de que lo hayan buscado, Ramón Ballesteros admitió que ofreció dinero en busca de ayuda para su proceso.

            L.A.G.C.: Yo no sabía de ese ofrecimiento de dinero.

V.L.: Resulta poco creíble que su abogado viaje a Estados Unidos, se reúna con un desmovilizado, ofrezca dinero y usted no conozca de esos movimientos

L.A.G.C.: Yo ya tenía la defensa hecha frente a ese caso. Yo no puedo afirmar quién ofreció dinero. El hecho de que él sea mi abogado no significa que yo conozca el futuro de las personas. Ese episodio afectó mi proceso judicial.

V.L.: ¿Si su defensa era tan sólida como usted lo afirma, por qué su abogado tenía que ir a Estados Unidos a ofrecer dinero a un testigo?

L.A.G.C.: Hay que preguntarle a él. El video dice que se iban a distribuir un dinero, pero yo no puedo afirmar eso.

V.L.: Ramón Ballesteros terminó recluido en La Picota. Cuando se encontró con él, los dos como detenidos, ¿de qué hablaron?

L.A.G.C.: Le pregunté: ¿qué fue lo qué pasó? Él me dijo: fácil, querían tirarse su proceso.

V.L.: ¿Quienes querían, según Ballesteros, afectar su proceso?     

L.A.G.C.: No sé.

V.L.: Perdóneme, pero el soborno es un delito grave y su abogado lo hizo en desarrollo de su defensa.

L.A.G.C.: Hay que preguntarle a él con quién negoció, pero no fue conmigo.

V.L.: ¿De dónde saldrían esos 100 mil dólares que se ofrecieron?

L.A.G.C.: Es que él no tenía que darme cuenta, es que yo no hice tránsito económico con él. No me dijo nada del dinero.   

V.L.: ¿Nunca le preguntó?

L.A.G.C.: En una situación donde tenía que embarcarme en otro (abogado), con el dolor de lo que había pasado, yo no podría entrar a ese terreno.  

V.L.: Llama la atención que usted contrató a Ramón Ballesteros, cuando él se convirtió también en abogado de Yidis Medina, quien denunció que usted se reunió con paramilitares.

L.A.G.C.: Contraté a Ramón Ballestero porque era una figura del Partido Liberal, grupo que nos hacía señalamientos. Yidis transmite una versión orientada. Ella nunca sostuvo ese testimonio ante la justicia. Se retractó. Ella era más amiga de un político de Santander. Mi proceso nació de unas confrontaciones políticas.

V.L.: ¿Más amiga de quién?

L.A.G.C.: De los otros políticos.

V.L.: ¿De qué otros?

L.A.G.C.: De un político liberal que ya no existe, para decirlo de alguna manera.   

V.L.: Reitero que es muy curioso que quien lo señala de reunirse con paramilitares contrata a Ramón Ballesteros, para otro proceso penal, pero es el mismo Ballesteros quien termina defendiendo su caso de parapolítica.

L.A.G.C.: Creo que al contratar a un abogado no se le pregunta cuántos procesos lleva o llevará. ¿No es ético?, es problema del abogado, no mío. 

V.L.: ¿Ramón Ballesteros es un buen abogado?

L.A.G.C.: La realidad está demostrada con los hechos.

 

Campaña a la Gobernación

            V.L.: Usted dijo que con la llegada a La Picota del exgobernador Hugo Aguilar se resolvieron algunas diferencias con él. ¿Por qué se rompió la alianza política que tenían? 

L.A.G.C.: El distanciamiento ocurrió desde que él era Gobernador de Santander. El distanciamiento ocurrió por lo absorbente que asumió el gobierno. Por su actitud personal. Él desconoció a Convergencia Ciudadana en ese momento. Teníamos en ese entonces nueve alcaldes y no les permitió que se reunieran con su partido.

V.L.: ¿Hicieron las paces?

L.A.G.C.: Nos reencontramos.

V.L.: ¿Hablaron en ese entonces de la campaña a la Gobernación?

L.A.G.C.: Sí. El doctor Luis Fernando Cote había buscado a mi señora, Doris Clemencia, para que lo apoyáramos. Pero solo proponía que lo apoyáramos. Obviamente en política se apoya para tener poder. No ofrecía nada. Nadie hace política para que lo dejen marginado.

V.L.: Con ese testimonio usted confirma la tesis que así usted estuviera en la cárcel y en el papel no fuera el jefe de Convergencia Ciudadana, en la práctica lo seguía siendo.

L.A.G.C.: No. Yo lo que tenía y tengo son opiniones. Convergencia Ciudadana (hoy PIN) tiene sus jefes.     

V.L.: Cuando llegó el exgobernador Hugo Aguilar usted dijo en otra entrevista que “se hicieron grupos para trabajar” por la campaña de Richard Aguilar.

L.A.G.C.: Hubo coincidencia en el sentido de que pudimos organizar un esfuerzo común.

V.L.: ¿Hicieron política desde La Picota para ayudar a la campaña a la gobernación de Richard Aguilar?

L.A.G.C.: Es que yo no conozco qué políticos no hagan política. Allá lo que hay son políticos. Sí, estamos impedidos para ser candidatos, pero no para hacer política y no está prohibido en Colombia apoyar una causa política y dar opiniones.

V.L.: ¿Quién pagó la valla publicitaria que está en Girón? 

L.A.G.C.: El PIN.

V.L.: ¿El PIN la pagó?

L.A.G.C.: Le digo francamente que yo no la mandé poner. Yo no me hice un autohomenaje.  

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