Miércoles 22 de Octubre de 2014
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Política
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Sábado 09 de Febrero de 2013 - 12:01 AM

Primera parte: Con cuestionado contrato se ejecuta el alumbrado público de Floridablanca

Archivo/ VANGUARDIA LIBERAL
Primera parte: Con cuestionado contrato se ejecuta el alumbrado público de Floridablanca
(Foto: Archivo/ VANGUARDIA LIBERAL)
Un informe de la Contraloría General de la República, prendió las alarmas sobre la ejecución del convenio interadministrativo que se suscribió entre la Alcaldía de Floridablanca y la Electrificadora de Santander, Essa, para garantizar el Alumbrado Público de ese municipio. La Unidad Investigativa de Vanguardia Liberal indagó sobre el tema.

Hace casi 11 años, en marzo de 2002, la administración del entonces alcalde de Floridablanca, Frank Giovanni González, suscribió con el gerente de la época de la Electrificadora de Santander, Essa, Guillermo Alonso Benjumea, un convenio interadministrativo para garantizar el alumbrado público de ese municipio.

El contrato, que fue suscrito por un término de 20 años, tiene como fin dar el suministro de energía, realizar la facturación y el recaudo de la tasa del alumbrado público y además, responder por el mantenimiento, la repotenciación, la expansión y la reposición de las luminarias (lámparas) del municipio.

Según la administración de ese entonces, el convenio se suscribió para mejorar las características de la cobertura de alumbrado público de Floridablanca y garantizar su sostenibilidad en el tiempo por al menos 20 años.

No obstante y transcurrida más de la mitad del tiempo de ejecución del contrato, al parecer no se han cumplido las condiciones. La Contraloría General de la República realizó una auditoría en la que reveló 39 hallazgos administrativos, de los cuales 17 tienen presunto alcance disciplinario, 16 tienen presunto alcance penal y 17 presunto alcance fiscal por un valor que asciende a los $13.760 millones. Por estos hechos, el ente de control ya inició la indagación preliminar.

La Unidad Investigativa de Vanguardia Liberal averiguó cómo se están manejando los recursos que se recaudan por el pago del segundo impuesto más importante en Floridablanca, detrás del predial.

La tasa  del alumbrado público

Floridablanca tradicionalmente ha tenido un cobro por concepto de alumbrado público alto con respecto a los demás municipios del área metropolitana de Bucaramanga.

Los habitantes de ese municipio, de 1995 a 2013 han pagado por ese servicio un monto que ha oscilado entre el 18% y el 24% del valor de su factura de consumo mensual de energía. Los estratos que menos pagan son el 1 y 2, que debido a una modificación hecha en 2009 por el Concejo tienen una tasa de cobro del 15%. Actualmente los estratos restantes pagan el 18% del valor de su factura.

Aunque el porcentaje del recaudo por alumbrado público ha sido modificado en varias ocasiones durante los últimos 18 años, para la Contraloría General de la República ninguno de los ajustes se ha atenido a un estudio técnico para formularlo.

“Existe incertidumbre acerca de la razonabilidad del porcentaje para el cobro de la tasa de alumbrado público aplicada sobre el valor de consumo de energía que afecta, dado que se estableció sin estudios técnicos ni financieros que la soporten”, señala el informe.
De hecho, veedores de Floridablanca califican como una “infamia” lo que pagan los habitantes de ese municipio por alumbrado público, en comparación con varias ciudades del país.

“Es una infamia que una persona que vive en estrato 2 en Floridablanca pague más de alumbrado público que una de estrato 6 en Bucaramanga. Hicimos el ejercicio con dos recibos y obtuvimos que mientras que el que vive en estrato 2 en Floridablanca cancela $15 mil, el que vive en estrato 6 en Bucaramanga paga $12 mil y no puede ser posible que los pobres paguen más”, aseveró Carlos Slebi, veedor.

Sobre las modificaciones en la tasa del alumbrado público, la Unidad Investigativa de Vanguardia Liberal habló con Jaime Flórez, quien fue concejal de Floridablanca para la época.

“Siempre que se daban esas modificaciones en el Concejo lo que se hacía era basarse en unos topes que tiene la Comisión de Regulación de Energía y Gas, Creg, basados en esos conceptos los concejales debatíamos”, explicó.

 De esta manera, se ha venido cobrando el recaudo mensual por el alumbrado público de Floridablanca, que para el 2013 está proyectado en $9.800 millones y que en los últimos diez años ha ascendido a $72.600 millones aproximadamente.

“Ya se está haciendo un estudio de la tasa de alumbrado público. Estamos determinando si es o no equivalente a los estratos y al cobro que se hace en el país, para que en caso de que exista alguna falencia, corregirla de una vez”, explicó Néstor Díaz, alcalde de Floridablanca.

Sobre el valor de la tasa, la Essa también se pronunció.

“El valor de la tasa es de competencia del Concejo. Lo que sí podemos decir es que esa tasa en el flujo financiero es excedentaria, hasta el punto de que el Alcalde pasado pidió hacer un otrosí bajando la tasa a los estratos 1 y 2, cosa que se mostró que era viable y con base en eso la aliada – Luces de Floridablanca - pretendió que se hiciera una extensión del plazo, nosotros nos opusimos a eso porque el flujo financiero da. La tasa que hay permite el buen manejo y sobra plata”, aseguró  Carlos Alberto Gómez, gerente de la Essa.

Un convenio triangulado

En noviembre de 2001, el  entonces Alcalde de Floridablanca, Frank Giovanni González, presentó ante el Concejo para su estudio un proyecto de acuerdo que buscaba se le otorgaran facultades para suscribir convenios interadministrativos por un término de 20 años, así como la capacidad de delegar a sus secretarios dichas facultades. Los concejales decidieron otorgarle al mandatario la capacidad de suscribir ese tipo de contratos pero le negaron la posibilidad de delegar esas facultades, en razón a un concepto emitido por el entonces asesor del cabildo, Miller Guzmán, quien conceptuó que no era posible acceder a esa petición, en vista de que “mal podría aquel (el Alcalde) subdelegar a los secretarios del despacho”.

 “Me mantengo en lo que dije en ese entonces, toda vez que existe una norma que prohíbe la subdelegación”, le dijo Guzmán a Vanguardia Liberal once años después.

Pese a que el Concejo eliminó ese artículo durante el trámite del proyecto, quien firmó el contrato fue Fernando Pinzón, obrando en calidad de alcalde (e) del municipio.

Así las cosas, el 19 de marzo de 2002 el convenio se suscribió y la Electrificadora de Santander asumió la facturación y recaudo del impuesto, así como el suministro de energía, y se comprometió a realizar el mantenimiento, la repotenciación, expansión y reposición del alumbrado público de Floridablanca.

“La esencia de un convenio interadministrativo es sumar esfuerzos entre dos entidades que complementan sus actividades. Para el caso de la Alcaldía de Floridablanca, era su obligación garantizar el alumbrado público, y para el caso de la Electrificadora, su objeto es el suministro de energía”, aseguró un experto en contratación consultado por Vanguardia Liberal.

En esta medida, la Electrificadora debía hacerse cargo de todos los compromisos que adquirió en el convenio.

No obstante, el 31 de marzo de 2002, la Essa suscribió un contrato de alianza estratégica con ‘Luces de Santander Floridablanca’, una unión temporal que agrupó a cinco empresas, dos de las cuales tenían sede es la Islas Vírgenes Británicas, dos en Bogotá y una en Cali.

El contrato lo suscribió la Essa con el fin de delegar la prestación, mantenimiento, operación, repotenciación, expansión y reposición del sistema de alumbrado público de Floridablanca, lo que para expertos en contratación estatal podría ser muestra de una triangulación.

“Esto podría constituir una triangulación del contrato en vista de que si se mira el objeto de la Essa es el de la distribución del servicio de energía, que incluye la generación, transformación, comercialización, transmisión e interconexión. Entonces ¿para qué suscribir el convenio con lo que eventualmente se iba a delegar?”, agregó el experto.

Al respecto, el gerente de la Electrificadora de Santander, Carlos Alberto Gómez, aseguró que desde su percepción la empresa que dirige pudo haber sido utilizada como un “comodín”.

“El por qué el convenio se suscribe si la Essa no iba a ser la ejecutora sino un tercero, es la pregunta que nos hemos hechos en muchas oportunidades. El convenio fue suscrito el primero de marzo del año 2002 y lo encontramos absolutamente inconveniente para los intereses de Essa. La percepción, y esta es una opinión personal que no compromete los intereses de Essa, es que la electrificadora sirvió como comodín de un negocio entre el municipio de Floridablanca y lo que se ha conocido como Luces de Floridablanca”, indicó.

Sobre cómo se suscribió el contrato, el representante legal de Luces de Floridablanca, Efrén Montañez, asegura que la empresa fue vinculada en vista de que se necesitaban recursos para la ejecución del convenio, que en una de sus clausulas especificaba la modernización de toda la luminaria.

“Luces de Floridablanca entró para poner unos recursos que en ese entonces no tenían ni el municipio ni la Electrificadora; fueron más de $4.000 mil millones que se utilizaron para cambiar las luminarias del municipio”, indicó.

La Unidad Investigativa de Vanguardia Liberal intentó contactarse con el entonces gerente de la Electrificadora Guillermo Benjumea para conocer las motivaciones iniciales del contrato, pero no fue posibles localizarlo.

Esta casa periodística también intentó contactarse con Frank Giovanni González, pero no contestó las llamadas realizadas a su número de celular.

Luces de Floridablanca

 Antes de constituirse como Luces de Floridablanca, la empresa que suscribió inicialmente el contrato fue una unión temporal que se denominó Luces de Santander Floridablanca.

Esa unión estaba conformada por cinco empresas: APH Servicios Eléctricos SA, con sede en Bogotá, Tomon Ltda con sede en Bogotá, Desman Overseas Limited, con sede en las Islas Vírgenes Británicas, El Prado S.A con sede en las Islas Vírgenes Británicas y Desarrollo de Negocios S.A con sede en Cali.

Para establecer el contrato de alianza estratégica, la Electrificadora de Santander señaló que se basaba en la experiencia que esa unión temporal había acreditado manejando el alumbrado de Piedecuesta.

No obstante, seis años después y luego de que la Contraloría General de la República conceptuara que una unión temporal no podía ejecutar el contrato, sino que tenía que ser una sociedad legalmente constituida en Colombia, los integrantes de la unión temporal crearon Luces de Floridablanca S.A.

En la nueva unión se mantuvieron APH Servicios Eléctricos S.A. y Tomón Ltda, salieron las empresas de las Islas Vírges y la caleña, y entraron Iluminamos, Lamparas y Luminarias, y Lumicol.

Las empresas ejecutan el convenio desde 2008.

“Yo represento esa empresa hace dos años. Pero sé que el cambio sucedió porque un inversionista privado en Colombia compró la participación de esas empresas”, explicó Efren Montañés, gerente de Luces de Floridablanca.

 

Espere la segunda entrega mañana domingo en la página Política.

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