Sábado 26 de Julio de 2014
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Política
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Lunes 04 de Marzo de 2013 - 05:13 PM

Esta es la propuesta de Samper para legalizar la marihuana

Colprensa / VANGUARDIA LIBERAL
Esta es la propuesta de Samper para legalizar la marihuana
(Foto: Colprensa / VANGUARDIA LIBERAL)
El expresidente Ernesto Samper Pizano volvió a ser noticia por estos días en el país y lo hace con una propuesta muy controversial: autorizar el consumo de marihuana en algunos casos, como una forma de frenar el consumo en otro tipo de dependencias en la que están cayendo más de 200 millones de jóvenes en el mundo.

Samper lanzará este jueves el libro “Drogas: prohibición o legalización”, una obra de diez capítulos que enfocan diversos argumentos sobre el problema de la drogadicción y las salida que considera se debe tener.

El libro que circulará por la editorial Random House Mondadori, será presentado en un conversatorio sobre el tema, al que asistirá el presidente Juan Manuel Santos, en las instalaciones del Gimnasio Moderno.

En entrevista con Colprensa, el exmandatario habló sobre el proceso de paz, del cual asegura que los acuerdos en materia de tierras llegan al centro de lo que ha sido el problema de siempre, lo cual le hace optimista frente a la firma de la paz.

También considera que las constantes críticas del expresidente Álvaro Uribe al proceso de paz, lo que hacen es legitimizar al mismo, en el sentido de que la propuesta de la guerra ya no prevalece.

La propuesta del libro

¿Por qué retoma usted este tema tan crontroversial como es el de la legalización o la prohibición de las drogas ilícitas?

Primero porque veo que los argumentos que plantee en 1979, cuando estando de presidente de Anif, la teoría de la legalización de la marihuana hoy día no sólo tiene la misma validez sino que no hemos logrado salir del hueco en el que nos encontrábamos hace 40 años.

Seguimos dirigidos por una política prohibicionista que a nivel internacional no sólo ha logrado controlar el problema de las drogas y el consumo, sino que está empezando a ocasionar daños muy grandes en la aplicación misma de la política que se conoce como la teoría del daño. Es decir, el remedio está empezando a ser mucho más grave que la enfermedad.

¿Por qué será que ha pasado tanto tiempo y no se encuentra una salida a esta situación?

Desde hace cien años la política que ha regido en el mundo para manejar el problema de las drogas es una política de prohibición, de respuesta militar en los países de la oferta, de control policial en los países de consumo, y la realidad que se puede constatar fácilmente es que esa guerra que estaba planteada y que oficializó el presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, en 1961, cuando declaró que el problema de las drogas es de seguridad nacional, esa guerra no está dando resultados. Hoy en el mundo hay 300 millones de consumidores de los cuales 200 millones son consumidores de marihuana, de tal manera que hay que buscar una política alternativa porque de alguna forma la política prohibicionista lleva en si misma las posibilidades de autodestrucción

¿Cómo sería entonces esa política nueva?

Acá es sobre dónde debe girar la revisión de la política ¿Somos capaces con una política alternativa? A mi juicio, como lo propongo en el libro, no es la de hacer el salto del fundamentalismo prohibicionista al fundamentalismo legalizador, sino buscar una política alternativa e intermedia, que sin dejar de considerar a las drogas como un problema para la sociedad, no maneje el problema a través de sanciones punitivas con penas, sino a través de sanciones o de controles sociales.

Debemos conseguir disminuir el riesgo que es lo que alimenta en este momento las utilidades, que a su turno fortalecen las organizaciones criminales, para reemplazarlo por unas medidas que permitan regular el problema y reducirlo, acortarlo y de alguna manera ponerle límites, que no sea sólo llevarlos a la cárcel.

¿Colombia se está quedando sola en esa lucha?

Colombia tiene autoridad como ningún otro país para reclamar una política alternativa, porque ha hecho lo suyo y lo que le corresponde. Sin embargo, como lo planteo en el libro, el país no puede seguir en la política de autovictimizarse, de si somos víctimas o victimarios y trasladarle la responsabilidad a los otros países, porque está claro que el tema de las drogas ya no es corresponsabilidad, es decir un problema de países productores y consumidores, sino es un problema de responsabilidad compartida porque hay unos países productores que se han vuelto consumidores y otros consumidores que se han vuelto productores como los Estados Unidos. Esto es una responsabilidad compartida y al rededor de la misma es que se debe buscar una política distinta.

¿Hacia dónde entonces se debe reorientar la lucha?

Hay un modo. Primero la política alternativa que sustituya la actual política restriccionista debe conformarse de una manera gradual, selectiva y concertada. Gradual porque llevamos un siglo en esto, con que digamos que la guerra está perdida no vamos a conseguir acabarla. Tiene que ser selectiva porque no es el mismo tratamiento que se le debe dar a la cocaína o a la heroína que al que se le puede dar a la marihuana, es más, parte de la propuesta es que con un tratamiento especial a la marihuana se le aísle de las otras drogas, porque por medio de esta es como mucha gente está entrando a drogas que si son más perjudiciales para la salud. Por eso la propuesta es que a cada droga se le de un tratamiento distinto, lo cual supone que volvamos a los orígenes de lo que fue la prohibición, en donde la Organización Mundial de la Salud constataba si las drogas eran dañinas o no y sobre esa base un pronunciamiento, hoy día el concepto médico no se tiene en cuenta, la decisión de prohibir una droga es una decisión política.

¿Pero Colombia sí está madura para hablar de esa legalización de la marihuana en algunos casos?

Pienso que en Colombia el debate tiene unas facetas distintas, porque para nosotros el problema no es sólo que haya unos jóvenes consumidores, el problema tiene que ver con el impacto que han producido las drogas en el fortalecimiento del conflicto armado. No nos olvidemos que el dinero del narcotráfico ha financiado los grupos paramilitares, las guerrillas, a las bandas criminales, entonces el debate de nosotros es mucho más de fondo y es hasta que punto un país como nosotros puede seguir aceptando que sea la misma política la que siga imperando en el país.

Lo político

 ¿Es optimista sobre cómo avanza el proceso de paz con las Farc?

Razonablemente optimista, pero no sólo porque haya viajado una comisión de congresistas que es muy importante el hablar sobre espacios democráticos con las Farc, porque este proceso no sólo debe terminar con la desmovilización de los dirigentes de la guerrilla, sino en su reintegro a la vida política y en la apertura de espacios que le permitan conseguir por la vía democrática lo que buscan por las armas, sino porque estos primeros acuerdos en materia de tierras van a la nuez del problema. No hay que olvidar que las Farc nacieron, y lo puntualizaba así Manuel Marulanda, como una respuesta a la negación de una reforma agraria y persecución de los entonces campesinos minifundistas.

¿Cree que le hacen daño al proceso de paz las críticas insistentes de la extrema derecha?

Realmente en los últimos diez años se ha venido formando una extrema derecha que se está expresando ideológicamente en el rechazo a cualquier salida política del conflicto armado, al sostenimiento de la guerra como una salida y a un concepto de seguridad que tiene cada día más de aseguramiento que democracia.

¿En la última etapa del proceso le harán mucho daño?

A mi no me preocupa la posición, para hablarlo en palabras propias, del expresidente Álvaro Uribe y su grupo, me parece que de alguna manera el exmandatario está legitimando el proceso de paz porque está permitiendo que se establezca el contraste entre la salida que se estuvo buscando en los últimos 50 años, que era una salida armada por medio de la confrontación, esta es una salida política y eso si logra tramitar dentro de las diferencias propias de una democracia va a ser enriquecedor que se de en el debate.

 ¿Arrancó 'biche' el expresidente Uribe su proyecto del centro Democrático?

Como no puede ser reelegido lo que está haciendo es un proceso de agitación más política que electoral.

¿Si le restarán presencia política al liberalismo o al conservatismo?

No tanto como ellos piensan que van a abrir espacio, pero por supuesto que tendrán un espacio que será respetable, yo no lo comparto.

¿Debe lanzar ya su aspiración a la reelección el presidente Santos?

Esto es como las citas de amor, cuando el corazón le indique a uno.

Publicada por
Argemiro Piñeros Moreno, COLPRENSA
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