Esta semana, en una publicación en la red social de la empresa, el ingeniero de Google Ian Hickson sugirió que los sistemas de protección de derechos de autor no son instalados en productos como videojuegos, libros digitales y películas en DVD o Blu-ray para minimizar la piratería.

Publicado por: JUAN MARTÍNEZ MARTÍNEZ
Hickson considera que los sistemas de protección de derechos de autor, conocidos en inglés como DRM, están siendo usados por los proveedores de contenido para tener un mayor control sobre las nuevas tecnologías, y la forma en que permiten distribuir, incluso de manera totalmente legal, el material que producen.
Cuestión de control
Ian Hickson ha trabajado en el desarrollo y la estandarización de herramientas tan importantes para la Internet como CSS y HTML5. Muchos no lo han notado, pero esta última tecnología ha hecho posible poner contenido interactivo, audio y video directamente en las páginas de web, sin necesidad de utilizar aditamentos como Flash Player o QuickTime.
No es de extrañar que HTML5 haya atraído la atención de los desarrolladores web, pero también de los grandes estudios y empresas creadores de contenido, y propietarios de derechos de autor. Y durante las últimas semanas, ha habido cada vez más discusiones sobre la necesidad de implementar sistemas de DRM en el estándar de HTML5, o en su siguiente versión.
Hickson teme que el interés real de industrias como la del cine, la televisión y los videojuegos no es defender la propiedad intelectual, a pesar de que los sistemas de DRM han sido presentados siempre como una herramienta fundamental para detener la piratería.
Según Hickson, “el propósito del DRM es darle a los productores de contenido control sobre los desarrolladores de software y los fabricantes de dispositivos”.
Por ejemplo, si Fox produce una película y Apple compra los derechos para venderla a través de iTunes, los usuarios pueden comprarla por ese canal. Pero para verla en un teléfono con Android, deben volver a comprar la película, porque el sistema de DRM les impide reproducirla en un dispositivo que no sea de Apple.
Cifras positivas
Una de las críticas más fuertes al DRM ha venido de la academia. A pesar de que muchos estudios corroboran que las industrias del cine y la música se han visto golpeadas por la piratería, no todos concuerdan en que el impacto haya sido del todo negativo.
La semana pasada, el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea publicó un reporte donde analiza los resultados de un estudio sobre los hábitos de consumo de 16 mil ciudadanos del viejo continente, llevado a cabo por el Instituto de Estudios Tecnológicos Prospectivos.
El estudio señala que la piratería no tiene un impacto negativo sobre las ventas de música de forma legal, y sugiere que la disponibilidad de música a través de servicios de ‘streaming’ instantáneo en Internet aumenta ligeramente las ventas de música.
La Federación Internacional de la Industria Fonográfica, o IFPI, afirmó que el estudio era “errado y engañoso”. Organizaciones como la BSA, la MPAA y la IFPI insisten en que las descargas ilegales de música equivalen a ventas perdidas, y por lo tanto causan pérdidas astronómicas a estas industrias.
HBO replantea su estrategia
Cadenas productoras de televisión como HBO han implementado estrategias alternativas a los sistemas DRM para controlar la forma como se consume su contenido.
En una movida ampliamente criticada y que inspiró a los internautas a iniciar una campaña en su contra, la empresa decidió en 2011 que no pondría sus series a la venta en Internet. Sólo aquellas personas que tuvieran una suscripción normal de televisión, y adicionalmente el paquete de HBO, podrían acceder a su servicio web.
Cuando la firma de análisis Big Champagne reveló que la serie de la cadena Game of Thrones había sido la más pirateada de 2012, el copresidente de HBO, Eric Kessler, indicó que era innecesario ofrecer la serie por Internet, porque los suscriptores de televisión regular no iban a abandonar sus planes con cientos de canales, para comprar series específicas a través de Internet.
Ahora el jefe ejecutivo de HBO, Richard Plepler, indicó a Reuters que la cadena está considerando la posibilidad de dar acceso a su servicio en línea a personas que no tienen una suscripción a televisión por cable, y quizá cobrar a los usuarios por el servicio en conjunto con su factura mensual de Internet.
Drones: la Vigilancia es inevitable
Esta semana en una entrevista radial Michael Bloomberg, alcalde de la ciudad de Nueva York, indicó que considera inevitable que los ciudadanos de la gran manzana sean vigilados por aviones no tripulados, conocidos como ‘drones’, equipados con arreglos de cámaras capaces de grabar imágenes en ultraalta definición, en tiempo real, y de transmitir esas imágenes a estaciones en tierra para ser analizadas.
“¿Qué diferencia hay entre los drones que están en el cielo y los que están instalados directamente en los edificios?” preguntó el alcalde Bloomberg, refiriéndose a las miles de cámaras que vigilan actualmente las calles de la isla de Manhattan. “Estamos entrando a un mundo diferente, y desconocido. Es imposible evitar que venga esta marea” agregó Bloomberg, haciendo evidente su convicción de que sería inútil tratar de evitar que el gobierno norteamericano use los drones para aumentar el control que tiene sobre la ciudad.
Pero los drones manejados por el gobierno no son los únicos que preocupan a los ciudadanos de Estados Unidos. Esta semana una audiencia del Senado de ese país, donde varios senadores y expertos discutieron el tema, tuvo como conclusión que las leyes actuales del país no le permitirán controlar y regular los 10 mil drones comerciales que se espera estén en los cielos de las mayores ciudades del país para 2020.
La principal preocupación radica en la pérdida de la privacidad, particularmente cuando grandes bases de datos gubernamentales se complementen con sistemas de reconocimiento de rostro cada vez más precisos. Pero durante la audiencia del Senado norteamericano otros escenarios preocupantes fueron descritos y analizados, como por ejemplo la posibilidad de que los drones sean usados por terroristas, por criminales comunes, o por personas con desequilibrios mentales.
Aunque otros usos para esta tecnología ya están empezando a explorarse. En África, donde la caza ilegal amenaza a elefantes, rinocerontes y tigres mientras alimenta un negocio de alrededor de 10 mil millones de dólares anuales, los drones han tenido la misión de detectar a cazadores inescrupulosos que se movilizan en áreas demasiado grandes para vigilarlas de cualquier otro modo.
Recientemente el programa Global Giving Awards de Google donó $5 millones de dólares, que serán usados en parte para mejorar la flota de aviones no tripulados que la organización WWF usa con este propósito.













