Domingo 24 de Junio de 2018 - 12:01 AM

Hay 1.546 habitantes de calle en Bucaramanga

Según las cifras, hay 220 más que el censo del año anterior y 300 en los últimos dos años. Más del 80% son hombres y las edades varían. No todos reciben atención de los programas de la Secretaría de Desarrollo, pues su vinculación debe ser voluntaria.
FABIÁN HERNÁNDEZ/VANGUARDIA LIBERAL
El puente de Acrópolis también es otro refugio para los habitantes de calle.
(Foto: FABIÁN HERNÁNDEZ/VANGUARDIA LIBERAL)
Fabián Hernández /VANGUARDIA LIBERAL
Debajo de los puentes de la ciudad, como en este deprimido de la Carrera 27 con Quebradaseca, es donde más se concentra población de habitantes de calle.
(Foto: Fabián Hernández /VANGUARDIA LIBERAL)
Fabián Hernández /VANGUARDIA LIBERAL
En la Puerta del Sol, los habitantes han aprovechado los espacios con sombra para armar sus ‘cambuches’.
(Foto: Fabián Hernández /VANGUARDIA LIBERAL)
Élver Rodríguez /VANGUARDIA LIBERAL
No solo para dormir, los puentes se han convertido en los ‘hogares de paso’ de esta población.
(Foto: Élver Rodríguez /VANGUARDIA LIBERAL)
Suministrada /VANGUARDIA LIBERAL
Los habitantes son desplazados por el programa a las diferentes instituciones donde pueden comer, dormir y bañarse.
(Foto: Suministrada /VANGUARDIA LIBERAL)
Foto Nelson Bolívar  /VANGUARDIA LIBERAL
En el Centro de la Ciudad hay bastante población de calle.
(Foto: Foto Nelson Bolívar /VANGUARDIA LIBERAL)

El panorama de habitantes de calle en la ciudad es crítico, pues es un fenómeno que sigue creciendo. Las cifras oficiales indican que en 2016 había un registro de 1.246 habitantes de calle, mientras que en el año anterior se censaron 1.326 personas en esta condición, y este año, con cifras hasta mayo, el programa de habitantes de calle de la Secretaría de Desarrollo Social de la Alcaldía de Bucaramanga ha identificado 1.546 personas. Es decir, en menos de dos años se han detectado unos 300 habitantes más en las calles de la ‘Ciudad Bonita’.

A pesar de que en todas las comunas de la ciudad hay presencia de habitantes de calle que se instalan en andenes y parques, el programa de habitantes de calle de la Alcaldía de Bucaramanga ha identificado, en total, 15 puntos donde se encuentra la mayor parte de esta población.

Debajo de los puentes como el de Conucos, el deprimido de la 27, Cajasan y La Flora, son algunos de los lugares escogidos para salvaguardarse de las inclemencias del clima. Hay otras zonas, como Comuneros, Quebradaseca, La Novena, el Parque San Pio, y en el centro de la ciudad, donde también se concentra gran parte de esta población.

¿Quiénes son?

De acuerdo con el proceso de identificación que adelanta la Secretaría de Desarrollo, de la población identificada el 88%, es decir 1.336 son hombres, y la población restante equivale a 180 mujeres. En general, no hay un grupo etario sobresaliente, ya que hay habitantes de calle desde muchachos hasta adultos mayores. En cuanto al tiempo que llevan deambulando, también hay mucha variedad, así como se han identificado personas que llevan entre 20 y 30 años en las calles, cada vez es más común ver a jóvenes y adultos que tan solo llevan meses en la calle.

Hay que aclarar que diferentes razones llevan a una persona a hacer de la calle su hogar. Algunas veces problemas en la dinámica familiar que terminan en abandono, tanto de jóvenes como de adultos mayores, que se quedan sin hogar y sin cómo sostenerse.

Otra variable: adicciones

Sin embargo, hay un porcentaje significativo que han llegado a condición de calle por adicciones, no solo de drogas, sino problemas de alcoholismo.

Es decir, a la condición de calle se suma la rehabilitación. Incluso, de acuerdo con César Bautista, neuropsicólogo consultado por Vanguardia Liberal y quien ha trabajado con habitantes de calle, en algunas ocasiones, estas personas que tienen problemas de consumo, tienen a su vez, diagnósticos de salud mental.

¿Qué hace la Alcaldía?

El programa de habitantes de calle de la Secretaría de Desarrollo Social de Bucaramanga tiene establecidos 6 convenios con instituciones de la ciudad: 4 con servicios intramurales y 2 con actividades extramurales, es decir, para los habitantes que no desean internarse.

Entre estas se destaca Hogar Jerusalén, donde se institucionalizan los habitantes que tienen ETV y VIH; Shalom, donde se internan los habitantes que no tienen ningún diagnóstico adicional, mientras que instituciones como Consentidos y Salvar, hacen trabajo extramural con actividades de 9 de la mañana a 4 de la tarde. En todas las instituciones se brinda apoyo de psicología, así como acompañamiento en documentación y vinculación al sistema de salud.

No obstante, estos programas solo aplican con las personas que deseen iniciar el proceso. “Nosotros tenemos unas rutas con las cuales visitamos los principales puntos, vamos a todos los puentes de Bucaramanga y atendemos los llamados de la comunidad”, comentó Juana Patiño, líder del programa de la Secretaría de Desarrollo Social.

Después de la identificación, los profesionales del programa buscan inscribirlos a una de las instituciones, teniendo en cuenta las condiciones de vida. Pese a esto, esta población es fluctuante, es decir, los habitantes que hoy están en el programa, no eran los mismos que estaban hace un mes. “A veces van una semana y luego no vuelven, es un proceso cíclico”, expresó Juana Patiño.

¿Y los menores de edad?

César Bautista relata que a través de su experiencia de trabajo con esta población, los chicos son el grupo etario más difícil de abordar.

Hay que mencionar que la Alcaldía dentro del programa solo trabaja con población de 18 años en adelante, es decir, que los pequeños no reciben atención. En este caso, no hay un registro exacto de cuántos hay, y los que son identificados, son recogidos por el ICBF.

Sin embargo, según Bautista, los pequeños no se dejan ‘agarrar’ fácilmente. Con mayor vitalidad y energía que otros que llevan años en las calles, se las ingenian para escabullirse de las autoridades.

Venezolanos y migración

Pese a que sí se registra un incremento de habitantes de calle procedentes del vecino país, el manejo frente a este tema ha sido con Migración Colombia. “Nosotros no tenemos los recursos para atender la población. Cuando los identificamos, Migración Colombia se encarga de deportarlos”, explicó Juana Patiño.

LA VIDA DE LA CALLE

Un aspecto muy serio de esta problemática es que los mismos ciudadanos contribuimos a mantenerlos en esta condición. César Bautista explica que brindarles sustento hace que las personas en esta condición no quieran buscar ayuda.“En algunos puntos del Centro por ejemplo, los mismos habitantes se encargan de darles comida, ropa e incluso dinero, lo que incentiva que ellos sigan en la calle”. Para la líder del programa de Habitantes de Calle de la Alcaldía de Bucaramanga, esta situación hace que la población de calle se asiente en ciertas zonas de la ciudad, por ejemplo, cerca a restaurantes.

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