Miércoles 17 de Octubre de 2018 - 12:01 AM

Madres de Soacha: diez años de silencio

Bajo el lema “10 años vivas y unidas por la verdad”, las madres realizaron un acto conmemorativo en Ocaña y buscan encontrar respuestas de la justicia.
/ VANGUARDIA LIBERAL
(Foto: / VANGUARDIA LIBERAL)
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¿Que tienen en común las madres de Soacha con las madres de la Plaza de Mayo de Argentina? Que a pesar de los años que han pasado, siguen reclamando justicia y que se conozca la verdad.

Y es precisamente con este propósito que la fundación Madres Falsos Positivos Soacha y Bogotá, Mafapo, el pasado fin de semana se congregaron en Ocaña, en dónde aparecieron como N.N. jóvenes que fueron desaparecidos y posteriormente aparecieron asesinados como guerrilleros, en lo que se conoció en el país como los falsos positivos.

Jackeline Castillo, representante legal de la Fundación de Madres Víctimas de falsos positivos en Soacha y Bogotá (Mafapo) dialogó con Vanguardia Liberal y manifestó que “lo único que queremos es que nos digan la verdad, sabemos que a ellos se los llevaron con falsas promesas de trabajo y luego los asesinaron y los hicieron pasar por guerrilleros”.

La representante de Mafapo está en esta reclamación en representación de su hermano Jaime Castillo Peña: “él desapareció el 10 de agosto de 2008 y figura muerto el 12 de agosto de ese mismo año, como guerrillero, con otros jóvenes de Soacha. No sabemos qué pasó porque él trabaja limpiando vidrios o vendiendo dulces en el semafóro de Cafam de la Floresta y tenía 42 años. Lo que sabemos es que había comentado que le habían ofrecido trabajo para recoger café en una finca y después no lo volvimos a ver. Entoces en esos día fue que se conoció la noticia de los falsos positivos, pero no imaginábamos por la edad de mi hermano. Sin embargo, viajamos hasta Ocaña y allá estaba, había sido sepultado como N.N.”.

Según Castillo “han pasado 10 años y ni siquiera han empezado, pues el panorama es bastante triste porque, además, al entrar a la JEP estamos como iniciando de cero nuevamente y pues la lucha nuestra es que no deberían ser juzgados por la JEP por varias razones, una es porque fueron declarados crímenes de lesa humanidad, además, no fueron crímenes de guerra sino de Estado”.

Agregó que en Ocaña aún existen muchas tumbas como N.N. y familias que no han encontrado a sus seres queridos.

Ocho meses de angustia

Gloria Martínez, duró ocho meses de angustia buscando a su hijo Daniel Alexander Martínez de 20 años de edad. “Él salió de la casa el 6 de febrero de 2008, ese día me dijo voy llevar una hoja de vida y esta noche vamos a comer. Yo le dije que no se afanara por el trabajo, ya le encomendé a mis amigos, no te afanes tanto, pero él tenía un afán y el señor reclutador les daba todas las opciones... estaba muy ilusionado y a todos se los llevó engañados. Pasó el tiempo, duré ocho meses buscándolo y había más mamitas que no sabían de sus hijos... todos los meses lo buscaba en la morgue y hospitales y ya en octubre mi hija le dio los datos a un amigo que tenía en la Fiscalía y él fue quien nos confirmó que estaba enterrado como N.N. en Ocaña”.

“Necesitamos que nos digan la verdad de por qué se los llevaron y los mataron tan vilmente y los hicieron pasar como guerrilleros”, relata la mamá de Daniel.

Responsabilidad del Estado

El caso de las madres de Soacha y Bogotá “es una situación muy complicada que claramente compromete la responsabilidad del Estado. El deber ser de un Estado de derecho como el nuestro, es adelantar las investigaciones correspondientes y procesar a los responsables. En caso de que el Estado colombiano siga dilatando la realización de las investigaciones o dichas investigaciones sean precluidas y nunca exista reparación para las víctimas, podría derivar responsabilidad internacional del Estado por violación a los derechos humanos”, explicó María Teresa Palacios, Directora de Grupo de Investigación en Derechos Humanos de la Universidad del Rosario.

Para la experta en Derechos Humanos, “por ejemplo, a La Luz de la convención americana de derechos humanos, la cual ha sido ratificada por Colombia, en ese sentido podría activarse por parte de las víctimas o de alguna organización internacional, una acción ante la Comisión Interamericana d e derechos humanos (CIDH) y posteriormente ante la Corte IDH”.

Haciendo memoria

Carlos Vladimir Rodríguez, Coordinador de la Estrategia Participación del Centro Memoria Histórica:

“Desde hace un tiempo la madres de Soacha empezaron el proceso de reconocimiento como víctimas del conflicto armado en el país y el acompañamiento del Centro de Memoria enfocado en la reconstrucción de la memoria como una medida de reparación desde la verdad.

En ese sentido, el Centro ha venido acompañando talleres de reconstrucción, de rehabilitación de reconocimiento de la memoria de los acontecimientos y la conmemoración que ellas realizan anualmente de los hechos de ejecuciones extrajudiciales o conocidos como falsos positivos.

También se trabaja con madres de jóvenes víctimas de ejecuciones en Antioquia, Caquetá y Guaviare”.

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