Martes 01 de Diciembre de 2015 - 08:30 AM

Farc no liberan menores por falta de tiempo en la mesa de diálogos

Todo comenzó en el inicio del ciclo 38 de los diálogos en La Habana hace cuatro meses, cuando las Farc anunciaron la desvinculación de los menores de 15 años que están en sus filas.
Colprensa /VANGUARDIA LIBERAL
Farc no liberan menores por falta de tiempo en la mesa de diálogos
(Foto: Colprensa /VANGUARDIA LIBERAL)

Hace un mes ese grupo guerrillero volvió a ratificar, esta vez ante Naciones Unidas, el anuncio sobre los niños que hay en sus frentes y agregó la suspensión de reclutamiento de menores de 18 años; sin embargo, hasta el momento los protocolos para la entrega de esos niños al parecer quedaron en un segundo plano, hasta que los negociadores den salida a otros temas de la mesa.

“Pastor Alape” y “Benkos Biohó”, integrantes de la mesa de negociación de las Farc, hablaron en su visita a la vereda Orejón de Briceño sobre ese y otros asuntos.

En la primera parte de la entrevista, Félix Antonio Muñoz, alias “Pastor Alape”, comandante del Bloque Noroccidental, confirma que la desvinculación de menores aún no tiene fecha por otros compromisos en La Habana.

¿Ya se tiene algún protocolo para desvincular a los menores de 15 años que continúan en las Farc?

“Está la decisión, pero no hemos establecido las fechas por las diversas actividades de la mesa, estamos corriendo, subcomisiones en un trabajo y en otro. El agite de la mesa ha complicado un poco las cosas. Sin embargo ya se está adelantando un contacto con el Comité Internacional de la Cruz Roja, Cicr, para establecer el protocolo preciso. En los encuentros que hemos tenido con Naciones Unidas se acordó que pasábamos de 17 a 18 años la edad de reclutamiento”.

Sobre los cultivos ilícitos, a propósito del recorrido por Briceño, ¿qué propuesta se puede aplicar desde ya para una restitución y ayuda a los campesinos?

“Lo hemos venido manifestando desde el momento en que entramos a la mesa de negociaciones, que el problema de los cultivos en el marco de la lucha antidrogas, tiene que tener es una salida política, una salida que realmente permita resolver el problema desde las causas que lo originan y por eso en el acuerdo tercero sobre sustitución y de drogas de uso ilícito, centramos los planes de programas de sustitución con participación de las comunidades, con discusión de acuerdo a su cultura productiva, para que no sean proyectos impuestos desde arriba, que no terminen beneficiando a la gente. En Briceño y muchas regiones del país, esto hay que resolverlo y desde ya implementar programas en dirección a la sustitución de cultivos”.

Sobre los seis meses de plazo para firmar el Acuerdo Final, ¿cómo va la mesa con ese asunto?

“Lo primero que me gusta decir de todo esto es que el optimismo no se puede perder, el optimismo hace que nos movamos con mucha inteligencia, con mucho tacto, con mucha firmeza. Esos seis meses arrancaban a partir de la firma del acuerdo sobre la justicia, de la jurisdicción especial para la paz y eso no ha sido posible. Ya el país conoce todas las situaciones que se dieron frente a este acuerdo, por lo que el plazo aún no arranca. Diríamos que la contrarreloj no ha comenzado, como en un evento deportivo, solo comienza cuando el competidor arranca y acá la carrera no ha iniciado, porque el acuerdo no está firmado todavía”.

¿Qué falta para esa firma del punto de justicia?

“Ese es un tema que consideramos, y así se acordó en La Habana, no lo vamos hacer público para que la comisión encargada de justicia pueda trabajar sin presiones de ningún tipo”.

¿Qué opinan las Farc sobre la propuesta del presidente Santos de un cónclave en La Habana hasta firmar el Acuerdo Final?

“No, esas son iniciativas del Presidente, como dicen ellos, para hablarle a la galería, pero no son cosas de acuerdo. Del Presidente diríamos a veces que va por el buen camino, pero a ratos como que se le disloca por ahí y cojea un rato. Es que el cónclave entre otras cosas, ya se está dando, nosotros llevamos tres años confinados en La Habana, ahí, sin mucho espacio, no como dicen algunos que la pasamos tomando ron y en yates, no, allá la pasamos es quemándonos las pestañas y pensando en cómo construir un acuerdo serio”.

¿Las Farc siguen en su postura de una constituyente a pesar de la intención del Gobierno?

“Esa posición la hemos manifestado en varias ocasiones. Hemos insistido en muchas ocasiones en que ese debe ser un acto de constituyente, que sea todo el soberano que manifieste su respaldo al proceso, a los acuerdos, y para que esto tenga firmeza en el tiempo”.

Las Farc insisten en que es difícil firmar el Acuerdo Final sin un desmonte de los grupos paramilitares...

“Tanto las organizaciones sociales, populares, las fuerzas de oposición, las fuerzas alternativas, políticas, tienen como gran preocupación la existencia del paramilitarismo y ese fenómeno es un peligro que está latente para que avancemos hacia la paz, con paramilitarismo no habrá paz en Colombia, eso todo el mundo lo sabe. Mire, un ejemplo claro es la muerte del periodista en el Bajo Cauca antioqueño (Dorance Herrera). Eso es un hecho concreto de los que afectan el proceso”.

Sin relación con las bacrim

Por su parte, Sixto Antonio Cabaña, alias “Benkos Biohó”, comandante de los frentes 57 y 34 en Chocó, y miembro del estado mayor del Bloque Noroccidental, asegura que es “inconcebible” que algún integrante de las Farc tenga alguna relación con las bandas criminales, a propósito de uno de los últimos pedidos de esa guerrilla sobre el desmonte de los grupos paramilitares para poder avanzar en los diálogos de paz.

Las Farc piden el desmonte del paramilitarismo, ¿están de acuerdo con la lucha del Estado? ¿La operación Agamenón para ustedes es un ejemplo de ello?

“El paramilitarismo es algo más que hombres armados. Atacar uno solo de sus componentes no significa erradicarlo, es una concepción de Estado, política y económica, y se debe atacar en esa misma proporción.”

¿Pero celebran la operación Agamenón?

“Debe avanzar mucho más, no solo celebramos, también consideramos que se debe avanzar mucho más porque así se acabe con 600 hombres armados, el que patrocina tiene dinero para volver a armar a otros 600, entonces tienes que atacar, desvincular y encarcelar a quien promociona la constitución de esos grupos, mientras eso no ocurra no va a pasar nada”.

Las autoridades hablan de alianzas de las Farc y bandas criminales en algunas zonas del país, ¿las hay?

“El primer elemento de una guerra es la propaganda, desvirtuar a tu enemigo, ese es el primer elemento de una guerra. Pero las pruebas reales de quienes tienen vínculos con el narcoterrorismo paramilitar, ya las sabe la opinión pública. Es inconcebible, para quien tenga un mínimo de racionamiento, las Farc somos de concepción socialista, ningún miembro de las Farc, aspira a la acumulación de capital individual y la razón de ser del narcotráfico es la acumulación individual de capital, o sea que es nuestro enemigo por naturaleza”.

¿Qué significó para el Proceso de Paz los avances que se presentaron en la vereda Orejón con el desminado?

“El éxito o fracaso de lo que se hace en Orejón es el éxito o fracaso del proceso. Si logramos que se articule, el parar la guerra y la posibilidad real de reivindicar los derechos de las comunidades es el paso, no es posible construir la paz sobre una base diferente a la justicia social. Debemos tomarnos los tiempos que desarticulen las causas objetivas que conllevaron al alzamiento de armas de un sector de la población a la cual nosotros representamos, esa debe ser la negociación de paz, no desde la mesa, allí se puede parar la guerra, pero la paz debe trabajarse desde los territorios. Si el compañero no tiene acceso a la educación, a la salud en su territorio, podemos firmar todos los tratados que quieran, pero la paz no va a llegar allí”.

¿Entonces en Cuba no se firmará la paz?

“La paz debe llenarse de contenido, y se hace día a día con las acciones que se hagan por el mejoramiento de las condiciones de vida del pueblo en general”.

En Briceño por ejemplo celebran los avances del desminado, pero piden apoyo para sustituir los cultivos ilícitos, ¿qué decirles a los campesinos que viven de la coca?

“Es algo integral que debe resolverse, quien siembra una mata de coca no es narcotraficante, es campesino, y está demostrado que la rentabilidad de ese negocio no cae en el cultivador, recae en las redes de distribución que todo el mundo sabe dónde están y a quiénes beneficia. Nadie averigua por la banca o por la industria que generan los insumos, a nadie se le ocurre ir tras los que fabrican los recursos o ponerlos en la Lista Clinton, sin embargo acá vemos cómo se reprime a los campesinos. Lo que estamos planteando y que ya quedó consignado en el tercer punto, ya firmado, es un mecanismo que permita al campesinado no tener que recurrir a ese elemento en búsqueda de una rentabilidad”.

 

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